Capitulo 10. Primer día de clase

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Sonó una alarma. Me quería morir, la cabeza me dolía muchísimo y no tenía las ganas de levantarme.

Oigo un quejido de una adormilada Erika cuando ya estoy en pie. Me desencaja ver que la cama de Isabelle esta vacía, esta chica es muy rápida.

Decido darme una ducha antes de ir a clase, no sería una buena impresión ir oliendo a muertos. Encontré las duchas y entré. Dejé mi ropa sobre uno de los bancos del centro y me metí ligera en la ducha. Me restregué bien el cuerpo y me lavé el pelo. Me aclaré y salí envuelta en mis toallas. Menos mal que no había nadie en las duchas. Me vestí poniéndome el uniforme y la túnica, que ahora llevaba el escudo de la casa.

Regresé a mi habitación y estaba Erika vistiéndose. Me cepillé el pelo mientras ambas permanecimos en silencio.

- Suerte el primer día de clase, Em.- dijo al salir. Nadie nunca me había llamado Em, pero no me importaba, era bonito.

Antes de bajar decidí quitarme la túnica, me lo pondría cuando volviera a por los libros.

Bajé a la sala común y vi a mi hermano apoyado en el sofá con Teo y George frente a él. Estaban teniendo una conversación agitada, no enfadada, sino animada más bien. Llegué a ellos y saludé con la mano.

- Vaya, tienes cara de sueño.- me dijo George. Si las miradas matasen, el habría muerto en el tren.

- Todavía no he desayunado y sino desayuno no soy persona, las mujeres de mi familia somos así.- dije intentando no entrar en guerra a primera hora de la mañana.

- Dicho y hecho, Emma.- dijo Teo.- Bajemos pues.

Salimos de la torre de Gryffindor. Y bajamos hasta el comedor. Bajamos por unos pasadizos que nos enseñó George, la verdad eran muy útiles, pero jamás se lo diré.

Llegamos al comedor, nada más entrar recibí un fuerte abrazo.

- Te he echado de menos.

- Yo a ti también, Cara.- dije dándole palmaditas en la espalda.

- No pensaba que nos fueran a separar, pero después de todo. Nada podría ser perfecto.- dijo ella.

- Que pensamiento más profundo.- dije riendo.- Se nota que se te está pegando algo de tu casa.- y las dos reímos.

Seguimos andando mientras me encaminaba a mi mesa. Me contó que ahora tiene amigas, sus compañeras de habitación, que a diferencia de las mías, las suyas si eran de su edad.

Me despedí de ella al llegar a la mesa, me senté al lado de Teo y me puse en el plato lo primero que vi.

- Vaya, sí que tienes hambre.- dijo George. A lo que simplemente sonreí.

Tras el desayuno volvimos a la casa a por nuestros libros y horarios, puesto que nos habíamos levantado temprano íbamos con tiempo.

La primera clase del lunes era pociones. Sonaba bien, aunque no tenía ni idea de como haría para aprobar esto.

La clase se encontraba en las mazmorras, según nos indicaron, cerca de la sala común de Slytherin. Estuve pendiente de ver pasar a Donald, pero no hubo suerte. Fuimos entrando en el laboratorio y nos separamos por parejas. Yo me fui con Teo y mi hermano con George. Creo que fue pillando eso de que no tenía que acercarse mucho a mí. Nos sentamos delante, no quería llamar la atención pero también quería enterarme de todo así que arrastré a Teo a la primera fila. Fuimos de los primero en llegar, aunque ya había algunos alumnos de Huffelpuf allí. Así que decidí sacar ya el tema.

- ¿Por qué os juntáis tú y mi hermano con George?- dije sin más, como quien no le da importancia a las palabras.

- Porque es simpático, amable, gracioso y, además es nuestro compañero de habitación.

Conociendo HogwartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora