Hoy era el día. Hoy le volveríamos la paliza a Slytherin, hoy me reiría yo de Scorpius. Más que nada por no perder la apuesta. Porque si perdía, que no voy a perder porque a competitiva no me gana nadie, tendría que ir con él un día a Hogsmade. Pero si ganaba yo, tras las próximas vacaciones el traería todos los días que quedaremos en el patio del árbol, chucherías.
No sé para qué quiere ir a Hogsmade, para nada. Es decir, si se tratara de Fred, lo entendería, pero él es Scor y sé que él, menos mal, sólo quiere amistad.
Estábamos tan concentrados entrenando esta semana que el pobre de Dyl no pillaba nada. Se quedaba atrás y todo, no jugaba hoy. Sintiéndolo en el alma, porque es mi hermano, mejor, porque no da pie con bola, es más maloque un dolor, y además los entrenamientos estos especiales de esta semana no le ayudaron a cogerse al ritmo del equipo. Si el juega, seguro que perdemos, y si perdemos perderé mi apuesta y si la pierdo Scorpius se reirá de mi y tendré que ir con él a Hogsmade para sólo Dios sabe qué.
Esa mañana desayuné carbohidratos, hoy iba a ganar aunque tuviera que atrapar yo misma la Snitch o tirar a Scor de la escoba. Bueno, tirarlo no, que sino no puede ir a por mis golosinas.
Tenía más nervios que el primer día de cole, la primera vez que monté en avión y todas las mañanas de Navidad juntas.
Salimos a jugar como sí fuera el último partido de nuestras vidas. Comenzamos haciendo todas las jugadas ensayadas que James nos había preparado y todas salieron exitosas. Pero la defensa era débil, no la hacíamos bien eso nos dejaba poco margen de error, porque sino nos remontarían.
Fatídicamente, mi primo James fue golpeado por una bludger. Pedimos tiempo muerto, porque teníamos sustituto: Dyl.
No dejaría que se arruinara mi partido que debía ganar. Así qué cambie al puesto de buscadora y el de cazador, espero que golpeando un poco a los de Slytherin, y que no fuera Scorpius, se le fuera la ira un poco.
El árbitro dio comienzo al partido y parecía que había mucha tensión en el aire, parecía que se nos inyectaran los ojos en sangre. Comencé a buscar a la snitch. Pensé que sería fácil, pero era lo que James parecía hacer, porque no veía la dichosa bola voladora por ningún sitio.
Estaba rindiendome ya cuando nos empezaban a coger los de Slytherin. Por el rabillo percibí un destello dorado, me giré y conseguí verla. Como un rayo me dirigí hacia ella, pero cambiaba de dirección continuamente y era muy difícil cogerla.
Scor, desde el otro lado del campo me vio y vino a por la Snitch que Yo, Yo, Emma, había visto antes. No dejaría que me ganara y menos ahora que estábamos, literalmente en un mano a mano. Nuestros hombros chocaban sin cesar por una pelea por coger la bola dorada.
La bola bajó cerca del campo y nos hizo descender tanto que casi rozábamos el suelo con las rodillas y los nudillos.
Scor hincó una rodilla en el suelo y lo hizo caer. Eso le pasaba por ser tan alto, já, viva la gente que todavía no ha crecido. Me reí de él aunque perdí de vista la snitch por un momento, vino a buscarme, o eso parecía, porque se paró frente a mi y parecía retarme a cogerla. Lentamente, me puse de pie en mi escoba y alcé la mano, pero, como era de esperar, se movió y casi me hace caer. De pie subí un poco y salté de la escoba con la esperanza de cogerla. Eso me hizo caer al suelo.
Caí de culo, literalmente, de culo. No veía la snitch burlándose de mi por ninguna parte, se habría ido.
Notaba corriente debajo del uniforme de jugadora.
Ya os podéis imaginar de donde salió la snitch. Nada más salir, la pille y las gradas estallaron aclamando mi nuevo apellido.
ESTÁS LEYENDO
Conociendo Hogwarts
FanfictionEmma es una persona normal. Bueno, normal en el sentido muggle de la palabra. Ella es hija mestiza, su padre es muggle y su madre bruja. Cuando Emma cumple 11 años llega una carta a su casa, pero no una carta cualquiera, no, es una aceptación en el...
