Capitulo 9. Casa Gryffindor

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George, en mi casa, en mi clase, hablando ahora mismo con Teo. Espera, ¿qué?

- Teo, ¿qué estas haciendo? No se habla con el enemigo.- dije susurrado.

- No es el enemigo. Está en nuestra casa, intenta ser amable.

- Sí hombre, amable con alguien que me come con la mirada, claro.

- Perdonad, pero en mi casa hablar en susurro cuando hay más gente es de mala educación.- nos interrumpe George.

- Eso era lo que le estaba diciendo.- disimuló Teo. Vaya, tendría que acostumbrarme a él. Ya que siempre estaría con Teo y yo, pues también.

Mientras tenían una aburrida conversación, me dediqué a buscar a mis primos. Lucius estaba es Huffelpuf como me dijo Lena, ella misma en Ravenclaw con Logan y Cara, Donald en Slytherin y Chase, ¿dónde demonios se habría metido Chase?

Obtuve respuesta cuando alguien me abrazó por detrás.

- Prima, seremos compis de Casa. ¡Qué bien!

- Sí, por lo menos estamos Dylan y yo aquí contigo, ya no estarás sólo. La verdad es que es raro que cada uno estéis en una casa. Qué familia tan rara tenemos.- a lo que mi primo río.

La directora dio un paso al frente y se colocó delante de un atril. Era una mujer mayor, con el pelo largo y canoso recogido en un moño y con un sombrero picudo. Tenía los ojos claro y gafas de abuelos.

Se hizo el silencio y comenzó un aburrido discurso que la resumiré en que hay que ser estudioso y responsables y no se puede andar por ahí sin permiso y menos de noche. Tras esto, y poco a poco, fueron saliendo las casas, encabezadas por los prefectos.

Vi levantarse a Donald y llevarse a los niños de Slytherin fuera del comedor, tras esto, la prefecto de Ravenclaw se llevó a Cara, a Logan y a Frederic. En Huffelpuff imitaron y se los llevó un chico muy apuesto. Y nuestro prefecto, un poco despistado tardó en darse cuenta en que era nuestro turnó, ya que estaba coqueteando con otras chicas de la casa. He de reconocerlo, era guapo, muy guapo.

George, Teo y yo seguimos a nuestros camaradas a lo que era nuestra casa. Empezamos a subir escaleras y allá por el quinto pisó el prefecto se paró delante de un cuadro.

- Aquí está nuestra entrada a la casa, tenéis que decirle la contraseña a la señora gorda y os dejará entrar. Por favor, intentar no olvidarla.- dicho esto se giró y dijo.- Oveja mayor.- o algo así entendí.

Fuimos entrando uno a tras otro en lo que llamaban sala común, mamá nos explicó. Dentro me encontré con Dylan y me acerqué a él y lo cogí de la mano. Estaba muy nerviosa.

- Los cuartos de las chicas, a la derecha, los chicos, a la izquierda, arriba también están los baños. Esto es la sala común, aquí coincidiréis con cualquier alumno de la casa de cualquier curso.- hizo una pausa para ver si había preguntas y luego continuó.- Estáis repartidos por habitaciones de tres, no se pueden cambiar las habitaciones ni subir a las habitaciones del sexo apuesto. Dicho esto, vuestros horarios están en los cuartos, buenas noches, que descanséis y... Bienvenidos a Hogwarts.

Agarré a mi hermano para que no se marchara todavía, quería decirle una cosa. Cuando todos los de primero se fueron nos sentamos en un sofá.

- Dylan, ya sé que la mayor de los dos soy yo, lo sé. Pero, por favor, no me dejes sola. Sé que no te gustará y eso pero...

- Ni si quiera sé por qué me lo pides. Soy tu hermano y te vienes conmigo. Mañana temprano te espero aquí para bajar a desayunar, buenas noches hermanita.- y besó mi mejilla dándome mi beso de buenas noches.

Lo vi desaparecer por la escalera de los chicos. Y decidí subir a ver con quien me había tocado, había muchos niños en Gryffindor pero pocas chicas.

Mientras subía pensé que mañana sería un día largo y duro, y que iría a ver a Logan y a Cara, sobre todo a ella, estos últimos días, habíamos empatizado mucho.

Me paré delante de una puerta con mi nombre y dos más en la ella. No las conocía, ni si quiera me sonaban sus nombres de las listas.

Entré tras llamar a la puerta y vi a dos chicas. Una de ellas estaba tumbada en la cama escribiendo, era morena, de piel clara y unos ojos grises muy bonitos. La otra, estaba desempaquetando sus pertenencias, esta era muy alta, con el pelo liso y negro y rasgos asiáticos.

- Hola.- dije tímidamente, ni siquiera me acordaba de sus nombres, que patosa, y los acababa de leer.

- ¡Holaaa!- gritó la que escribía y de un salto se acercó a mi y me dio dos besos.- Yo soy Erika, soy de segundo año, tu debes de ser Emma. Me gusta tu nombre. Ella es Isabelle, también de segundo año. ¡Espero que lo pasemos genial!

- Claro.- dije.- ¿Tú eres inglesa?

- Sí, ¿por qué?

- Porque yo soy francesa.

- Vaya, debí haberlo imaginado, tienes tipo de persona sofisticada.

- Gracias.- dije tímidamente.

- Espero que no te haya importado que hayamos cogido las camas, es que son las que teníamos del año pasado.- dijo por primera vez Isabelle.

- Sin problema, estoy acostumbrada a compartir.

- ¿Y eso?- dijo, esta vez, Erika.

- Porque es casa somos cuatro hermanos. Dos estamos en Gryffindor y otros dos en Ravenclaw.

- ¿Si tienes tantos hermanos como es que nunca he visto a nadie con tu mismo apellido?- preguntó de nuevo Erika.

- Porque somos dos parejas de gemelos que nacimos en el mismo año.- y tras esto su boca de abrió completamente.

- Vaya, tu madre estará ocupada en casa.- dijo Erika.

- Algo así.- respondí.

Ahí acabó toda conversación que pudiera haber en esa noche. Me dediqué a desembalar mis cosas. Todas ellas y me acosté tarde. Antes de acostarme, puse mi alarma a las seis, para no llegar tarde. Caí inmediatamente en el sueño tras tocar la almohada.

Conociendo HogwartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora