Cuando terminó de armar su nueva cama, se lanzó sobre ella y, mirando al techo con una gran sonrisa de satisfacción y ojos llorosos, por primera vez, después de llevar toda una vida de plebeyo, se sintió como un Rey.
Cuando terminó de armar su nueva cama, se lanzó sobre ella y, mirando al techo con una gran sonrisa de satisfacción y ojos llorosos, por primera vez, después de llevar toda una vida de plebeyo, se sintió como un Rey.
Donde viven las historias. Descúbrelo ahora