Engordando la cochina

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Después de pasar varias horas quejándose de su padre, el menor de los dos hermano dijo:

- ¿Y por qué no lo matamos y nos quedamos con la herencia?

- ¡¿Estás loco?!

- Disculpa, no sé en que estaba pensando.

- Tenemos que ser pacientes y soportar a papá mientras todavía pueda trabajar, para que coseche más y más riquezas y sea mejor nuestra herencia.

- Cierto, cierto, hermano, tienes razón.

- Claro, por eso soy el mayor, ahora bien, cuando papá llegué a la crisis de la tercera edad y empiece a gastarse su fortuna en viajes y lujos, ahí si nos deshacemos de él.

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