En un reino donde solo habían dos niños, uno que era muy miedoso y otro que no le tenía miedo a nada, decidieron hacer una competencia para ver quien era el niño más valiente.
Luego de que la competencía hubiera terminado y ambos niños hubieran luchado con dragones, nadado en un pozo con cocodrilos y escalado árboles tan altos que llegaban al cielo; el jurado decidió que el niño más valiente del pueblo no era aquel niño que no le tenía miedo a nada y que había llegado de primero y realizado todos los retos en un abrir y cerrar de ojos, si no que el ganador era el niño que, al contrario, era muy miedoso y que había llegado de último; porque a pesar de que le tenía miedo a los dragones, al agua, a las alturas y muchas cosas más, él había enfrentado sus miedos y había terminado todos los retos sin dejar que sus miedos lo detuvieran, y eso es lo que significa ser valiente, enfrentarse a nuestros miedos sin dejar que estos nos detengan.
