Capítulo 35: No Estoy Dispuesto!

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Pasó el tiempo, y en un determinado momento, el Hermano Chen se fue. Desde el momento en el que Meng Hao acababa de entrar en la Secta Interna, había sido un Hermano junior, por lo que era la responsabilidad de Chen Fan de explicarle todas las cosas, para ayudarle a comprender qué era realmente el Cultivo. Para ayudarle a saber qué significaba continuar adelante, para que no fallara, y comprendiera el camino de vida y muerte que era el mundo del Cultivo.

Entrar en la Secta Interna era el primer verdadero paso a través del umbral hacia ese mundo. El siguiente paso era la Fundación Establecida.

Meng Hao se sentó solo en el peñasco, mirando hacia el cielo, a la luna y a la gran inmensidad de estrellas. Estaba callado, su mente llena de incontables pensamientos. Se sentía algo confuso.

El tiempo continuó pasando, y pronto era media de la noche. Wang Tengfei estaba sentado en su Cueva Inmortal, mirando hacia su mano derecha, al dedo índice que ya no estaba. Miró confundido. En frente de él estaba una hoja de jade, rota por la mitad. Fue lo primero que hizo cuando recuperó la conciencia.

No había conseguido entrar en la Secta Interna, por lo que no había conseguido cumplir su segunda meta. Estaba al filo de la desesperación. Tan pronto como había recuperado la conciencia, había partido la hoja de jade en dos con una sonrisa amarga.

Había sido derrotado, profundamente derrotado, ni más ni menos que por un insecto. Había sido derrotado por la espada y la débil base de Cultivo de Meng Hao. Si He Luohua no hubiera intervenido, estaría muerto.

Esta derrota finalizaba su camino aquí, en la Secta Confianza. No había salido de su Cueva Inmortal después de despertarse. Estaba simplemente sentado, aturdido.

Era un Elegido. La reputación de su Clan en el Dominio Sur era indomable. Había estado insufriblemente orgulloso desde niño, como si el mundo yaciera a sus pies. Esto era por lo que había rehusado permanecer en su clan, yendo sin embargo aquí, al Estado de Zhao y a la Secta Confianza, para buscar el Legado y el tesoro. Había pospuesto entrar en la Fundación Establecida para poder alcanzar sus dos metas. Y ahora, todo había volado lejos, como cecina en el viento.

La sonrisa amarga de Wang Tengfei resonó por la Cueva Inmortal. Rió y rió, apretando sus puños fuertemente. Sus uñas no eran muy afiladas, por lo que no podría experimentar el dolor que Meng Hao había tenido ese día.

Simplemente no podía aceptarlo. Si hubiera sido derrotado por las manos de un Elegido, entonces podría sobrellevar la pérdida, pero la persona que le había robado su lugar en la Secta Interna, que le había aplastado bajo sus pies era alguien a quien no era digno de mirar siquiera, un insecto cuyo nombre no había sido capaz re repetir. Simplemente no podía aceptarlo.

En ese momento, la puerta principal de la Cueva Inmortal de Wang Tengfei se desintegró de repente sin hacer ningún ruido. La puerta entera se volvió cenizas, que flotaban hacia el suelo de la Cueva Inmortal.

Un hombre de mediana edad se paró en la puerta, llevaba una túnica negra, con las manos unidas detrás de su espalda. Parecía algo raquítico., pero tenía un aire arrogante. La luz de la luna caía hacia él, y parecía temblar y convertirse en pequeñas ondas. Era como si la mera existencia del hombre pudiera causar que las cadenas montañosas de los alrededores temblaran.

Cerca del hombre de mediana edad había una mujer joven, quizá de dieciocho o diecinueve años de edad. Era increíblemente bella, alta y esbelta. No llevaba maquillaje, y aún así, su rostro brillaba como el amanecer. Su cabello estaba recogido en la forma de una cola de una golondrina, su cuerpo parecía como si hubiera sido tallado de jade. Llevaba un delgado vestido verde claro. Plantada en la luz de la luna, emanaba una mágica aura, serena y compuesta, refinada y libre de cualquier vulgaridad. Parecía como una mujer celestial que había descendido del cielo.

I Shall Seal the HeavensHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora