Meng Hao miró a Chu Yuyan por un momento. Después movió su mano hacia el muro rocoso, creando una herida en la palma de su mano. La sangre empezó a salir.
Chu Yuyan jadeó. Seguidamente, Meng Hao empujó la Piedra Grande Espiritual contra la herida. Conforme lo veía actuar, Chu Yuyan podía sentir cuanto dolía. Meng Hao, sin embargo, no arrugó el ceño, ni lo más mínimo.
Comparado con el dolor que él sentía cuando el veneno brotaba, esto no era nada.
Tan pronto como la Piedra Espiritual estuvo enterrada en la carne de su mano, sintió una inmensa explosión de energía espiritual entrando en su cuerpo. Sus ojos brillaron como si reflejaran rayos.
Su Pilar Dao reprimido se agitó repentinamente, succionando grandes cantidades de energía espiritual, después la envió hacia fuera, circulando por el cuerpo de Meng Hao.
En ese momento, su Segundo Mar Central no se podía ver por ningún lado. Realmente, la razón por la que la técnica de Chu Yuyan no había afectado a Meng Hao era debido a su Segundo Mar Central. Él había practicado la técnica del Qi Violeta del Oeste, pero únicamente allí, en su Segundo Mar Central, donde no había ningún Pilar Dao.
A eso fue debido el que le tomara tanto tiempo. En cuanto a Chu Yuyan, había absorbido únicamente el poder del Segundo Mar Central de Meng Hao. Relativamente hablando, su poder era similar al de una luciérnaga.
Ahora que su base de cultivo estaba circulando, Meng Hao golpeó su bolsa privada, invocando la Bandera de Rayos. Le rodeó con una niebla de electricidad parpadeante, lo cual causó que Chu Yuyan tuviera que retirarse más lejos, con el rostro pálido. Se quedó mirando atontadamente a la niebla, con su mente en blanco.
Protegido por la niebla, Meng Hao cerró sus ojos y continuó haciendo que su base de Cultivo circulara. La fuerza supresora del área todavía existía, pero Meng Hao era capaz de sentir el movimiento de su base de cultivo.
El primer nivel de Condensación Qi, el segundo, el tercero... al final, era capaz de ejercer un poder similar al del séptimo nivel de Condensación Qi.
Sus ojos parpadeaban mientras tomaba aire profundamente. La niebla a su alrededor se enroscó, condensándose en una pequeña bandera que situó en su boca. Se plantó, sujetando la bolsa del Cosmos y sacando una píldora medicinal que situó en el centro de su mano. La herida empezó a cerrarse lentamente, coagulándose en una cicatriz. En cuanto a la piedra espiritual grande, estaba todavía metida dentro de la herida. Si la sacaba fuera, su base de cultivo se vería de nuevo suprimida y volvería a ser como un mortal. En ese momento, el máximo poder que podía conseguir era el del séptimo nivel de Condensación Qi.
Ignorando a Chu Yuyan, Meng Hao golpeó la bolsa del Cosmos de nuevo, apareciendo una espada de madera. Se subió en ella y se convirtió en un rayo de luz que salió disparado hacia arriba, en el aire.
Dentro de la cueva, que era como una fisura, Chu Yuyan observaba en estado de shock cómo desaparecía, su corazón lleno de amargas y complicadas emociones.
Todo estaba tranquilo. Este silencio contenía una soledad indescriptible, que se extendía hacia todos lados, sumergiendo a Chu Yuyan en sus profundidades. Ella rió silenciosamente. Ella estaba en alguna localización indeterminada, en el fondo de un volcán en el que nadie siquiera pensaría en mirar. Estaba atrapada como una persona que estuviera enterrada viva en una tumba.
Meng Hao voló en una espada de madera, con sus ojos brillando. Pronto, abandonó las nieblas detrás de él. Su velocidad se incrementó, aunque no demasiado; sólo era capaz de manejar el poder del séptimo nivel, además, su cuerpo todavía no estaba en la mejor condición. Cuando las nieblas desaparecieron, Meng Hao se encontró a sí mismo mirando hacia el cielo estrellado.
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I Shall Seal the Heavens
FantasyMeng Hao, un joven estudiante erudito como todos los mortales un día descubre que todos los relatos sobre los inmortales son ciertos y él tiene la posibilidad de ser uno, o ser un esclavo... aunque para esto deberá pasar por muchos peligros, seres m...
