42 | Farxad con "F" de falso

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Capítulo 42: Farxad con “F” de falso.

Char.

Pasé mis manos por la falda del vestido como si necesitase mantenerlas ocupadas antes de lanzar mi cabello rojizo hacia atrás, dejando que cayese suelto por mi espalda. Me observé en el espejo, viendo el colgante lanzar destellos plateados en mi pecho, y me quedé con la vista fija en mi reflejo. La verdad era que mi mente estaba dispersa. Me sentía nerviosa por lo que iba a hacer en el juicio, pero no por ello menos decidida. Podía hacerlo.

Escuché a mis padres hablar en el primer piso. Estaban por irse, pero yo iba a quedarme a esperar por Ray. El sonido de mi móvil indicando una llamada entrante me hizo apartar la mirada del espejo y lo agarré de encima de mi cama. Solo tuve que leer el nombre que brillaba en la pantalla para sonreír. De repente, me sentí un poco menos ansiosa. No podía ser un día tan malo si Matt iba a estar conmigo.

—Hola, alocada.

—¿Qué tal, amargado?

—En una guerra con mi corbata. Por alguna razón no consigo atármela bien... Quizás estoy demasiado desconcentrado —contestó. Sabía de lo que hablaba, yo me había sentido así toda la mañana. Escuché de fondo que cerraba una puerta en algún lugar antes de oírlo suspirar—. Creo que mejor lo dejo. No voy a ponérmela; no creo que sea tan necesaria.

—Te verás bien con o sin corbata. ¡Eres Matthew Blake! Lucirías genial incluso sin tener nada puesto, te lo garantizo —respondí, esbozando una sonrisa. Matt lanzó una risa del otro lado, pero tuve la sensación de que había conseguido avergonzarlo un poco.

—Estás loca —aseguró—. Aunque no debería extrañarme. ¿Qué hay de ti? ¿Cómo estás?

Eché un rápido vistazo por la ventana. Maldije entre dientes el vestido azul con blanco que llevaba puesto. Tenía que ir al estúpido tribunal vestida de forma elegante y con el clima a punto de estallar. El cielo estaba cubierto de nubes grises, y las copas de los árboles que estaban frente a mi casa se mecían debido al viento helado que corría en esa época del año. Algunas de las casas de mi calle ya estaba decoradas con calabazas y telarañas; cosas típicas de la noche de brujas, que se estaba acercando.

Pude notar que mi familia adoptiva salía de la casa, chocándose con un chico en un traje negro que iba dirección a la entrada. Conseguí distinguir que se trataba de Ray. Cruzaron unas pocas palabras antes de alejarse de él, como molestos. Rodé los ojos y me alejé para agarrar mi chaqueta de cuero marrón.

—Algo... nerviosa —dije, caminando hasta la puerta de mi habitación con el móvil en mi oído. La empujé, pero no se cerró por completo y tampoco me molesté en hacerlo. Me coloqué como pude la chaqueta con sólo una mano—. Pero por lo demás, puedo decir que estoy bien.

—Tienes que tener cuidado —me pidió en tono serio, como si yo estuviese a punto de regresar a casa en medio de la noche por un camino oscuro y peligroso. Resoplé, pensando en que Matt se estaba preocupando de más como siempre lo hacía, y él pareció darse cuenta de lo que estaba cruzando por mi mente—. Char, Derek y Axel hacían demasiadas amenazas para lograr de ti lo que querían y en serio temo que lleguen a cumplir alguna. No quiero que te pase algo malo.

—Eres un paranoico —le respondí, consiguiendo al fin colocarme la chaqueta. Me enderecé y giré hacia el espejo. Escuchaba pasos del otro lado de la línea, como si Matt estuviese caminando de un lado a otro—. Vamos, no te preocupes. Voy a estar bien. Además, estarás conmigo todo el tiempo. ¿Eso no te hace sentir mejor?

—Supongo... —murmuró como si titubease antes de suspirar—. Sí, creo que está bien. Puedo tratar de cuidarte... Aunque me enloquezcas y sea mejor encerrarte en algún lugar donde no hagas daño —añadió, causándome una sonrisa cargada de diversión.

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