✔Capítulo 49: Te amo.
Matt.
—¿Char? —murmuró Ray con voz adormilada, para después bostezar. Lo había llamado desde el móvil de mi novia porque yo no tenía su número—. ¿Qué sucede? Son las cinco de la mañana, y hoy no hay escuela...
—Ray, soy Matt. Necesito un auto, ¿podrías ayudarnos? —respondí, acariciando el cabello de Char. Podía notar que ella hacía un esfuerzo por mantenerse despierta, aunque tenía la mirada perdida. Estaba pálida. Su pecho se movía irregularmente mientras respiraba y apenas sentía el agarre de su mano tomando la mía.
—¿Matt? ¿Auto? ¿Qué pasa? —preguntó espabilándose un poco. Capté el sonido seco de algo golpeándose y Ray lanzó un quejido—. ¡Maldición, mi cabeza!
—Toma tu auto y conduce al estacionamiento del parque a unas calles de la casa de Char —le pedí, recordando que había sido el lugar en el cual Char abrió su libro después de que los policías arrestasen a Derek y Axel. Una voz en mi cabeza me gritaba que lo que estaba haciendo era una estupidez; que debía llevar a Char a un hospital en Birmingham, pero traté de ignorarla—. Llámame cuando llegues. Necesito que me lleves al hospital.
—¿Hospital? ¿Por qué? —Distinguí que Ray se alarmaba y escuché sus pasos comenzar a aumentar, seguidos de un portazo—. Maldición, maldición, esto es por todo el asunto del libro, ¿no? ¡Sabía que la teletransportación no era sana! ¿Char terminó con sus moléculas esparcidas por el mundo? ¿Acaso su mano se materializó en el lugar equivocado? ¿No deberían buscar un físico espacio-temporal en lugar de un médico?
—¿Qué? ¡No! No es nada de eso, es que Axel le... Le hizo daño a Char —respondí, sintiendo una oleada de ira inundarme, pero me obligué a concentrarme en mi novia. Coloqué el dorso de mi mano en su frente. Su temperatura había aumentado—. Necesito encargarme de Char. Ella... Ella está muy mal.
—¿Qué tiene? —preguntó Ray. Del otro lado de la línea escuché la puerta de un garaje abriéndose automáticamente. Ray comenzó a murmurar, impaciente. Rápido, rápido...
—No lo sé. Solo me ha dicho que le duele el abdomen.
—¿Probaste revisar dónde? Quizás puedas ver algo para averiguar qué le sucede —aconsejó, causando que lanzase una mirada al punto que Char me había señalado en el laberinto. Estaba tan absorto en la preocupación que no se me ocurrió revisarle.
—Buena idea —contesté. Ray cerró una puerta con fuerza y escuché que encendía su auto—. Apresúrate.
—Llego en diez minutos —dijo. Me pareció oír que avanzaba un poco hasta volver a detenerse. El sonido de la puerta del garaje volvió a escucharse, solo que supuse que se cerraba—. Seis si no hay tráfico. Asegúrate de que no se muera o tendrás graves problemas con Dani.
Aparté el móvil, observando el nombre de Ray y la señal de “Llamada finalizada”. Ray sí que sabía cómo evitar que la gente entrase en pánico. Lindo apoyo, Tanner.
Dejé el aparato a mi lado en el suelo para después mirar el rostro de mi novia. Labios azules, piel pálida y finas capas de sudor frío. Sus ojos parecían haber perdido vida, porque el verde claro había sido reemplazado por un tono más parecido al gris. Tenía menos fuerzas y estaba peor a cada segundo. Contuve las ganas de salir corriendo a un hospital de inmediato. Solo esperaba que ese tal Welch valiese la pena. Estábamos arriesgando demasiado por ese hombre.
—Alocada, hey —la llamé casi en un susurro, sosteniendo su rostro entre mis manos. Ella tenía la cabeza recostada en mis piernas. Me miró antes de fruncir el ceño, como si no entendiese lo que estaba sucediendo—. Escucha, solo sigue manteniéndote despierta. Necesito que me repitas dónde te duele.
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Gracias a un libro
Teen FictionEl libro, según el diccionario, es un conjunto de hojas impresas que forman un volumen ordenado para la lectura. El libro, según Char y Matt, es alguna clase de portal mágico gracias al cual chocaron con la vida del otro, y con el cual acceden a otr...