-Ellos -Escupió la palabra con asco. -Y tenemos que desaparecer antes de que nos descubran.
-¿Por qué?
-Persiguen a todos los caídos reconvertidos. Incluso a los que no elegimos serlo, como nosotros.
-No lo entiendo, Rob, ¿son una banda de asesinos?
-Te lo explicaré por el camino -Me dio la mano y volvió a tirar de mí para ponernos en marcha, y evitar que volviera a mirar en dirección a la masacre. -Son algo así como los sirvientes de Gabriel. Son un clan, y su objetivo es destruir y terminar con todos los blancos. Exterminarnos.
-¿A los blancos? -Seguíamos corriendo, y el palpitar de mi corazón me ensordecía.-¿A la raza blanca?
-Sí, pero no a las personas precisamente. Más bien a los semimortales. Quieren acabar con nosotros, con los ángeles blancos, los ángeles de la luz. Los "buenos" en la historia entre el bien y el mal.
-¿Con qué fin? -Pregunté jadeante. Su paso era demasiado rápido.
- Gabriel quiere gobernar, quiere ocupar el puesto mayor. Quiere ser adorado por los mortales y por los inmortales, Sandra. Por todo ser, celestial o no, que exista.
-Somos demasiados, no lo conseguirá -Negué.
-En comparación con ellos somos pocos, Sandra. Él tiene muchos más aliados de los que somos nosotros. Y en lo que tenemos que centrarnos ahora, es en encontrar el cuartel donde se esconden los nuestros. Poco a poco van llegando más ángeles de todo el mundo; de todas las razas y tipos.
-¿Para qué se están reuniendo? ¿Se esconden de Ellos?
-No. No se esconden. Se preparan.
-¿Para qué, Rob?
-Para la guerra.
Expulsé todo el aire de mis pulmones de golpe mientras la palabra "guerra" se repetía mil veces en mi cabeza.
-¿Qué guerra? -Estar asustada no era nada en comparación con la manera en la que me estaba sintiendo.
-Sandra, al final de todo esto habrá una guerra. Es el caldo de cultivo ideal para que se genere, y debemos estar preparados -Suspiró cansado. -. Hay dos elegidos a los que hay que mantener con vida sí, o sí. Si ellos mueren, la humanidad muere con ellos.
-¿Cómo? ¡Joder la cabeza me va a estallar! -Estaba comenzando a ponerme histérica.
-A ver, concéntrate. Es sencillo. En esta guerra de mierda hay dos elegidos, un hombre y una mujer. Sabremos que son ellos porque son los portadores de la Marca de Dios. Su única misión es proteger a la humanidad: sobrevivir y procrear para evitar que la raza adorada por Dios desaparezca. Ellos son quienes deberían salvar el mundo.
Jadeé cuando fui atando cabos sueltos en mi mente, y todo se aclaró un poco más.
-Rob -Susurré -¿te has dado cuenta de que si Ramírez y Ellos, estaban en lo cierto... nosotros somos los elegidos?
-Sí. Lo he hecho -Afirmó serio.
-Joder. ¡Joder! ¿Cómo hemos podido acabar aquí? ¡Éramos humanos! ¡Éramos felices! ¿Por qué nosotros? -Estaba a nada de comenzar a tirarme de los pelos desesperadamente.
-No lo sé, pero ahora aférrate a lo único real que tenemos -Susurró a la vez que se detenía. -No sabemos si realmente sabían de lo que hablaban.
-¿Y qué es?- Pregunté tomando aire a la vez que nos deteníamos.
Apoyó su frente contra la mía y me miró fijamente.
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Besos de terciopelo
FantasyAtrapada en una guerra entre corazón y lógica, observa su devastador e inevitable futuro. Un ángel y un lobo. Se debate entre el amor de dos seres fantásticos, y la supervivencia de la humanidad. La traición, el peligro, las mentiras, los secretos...
