Capítulo 14: Los otros

111 8 0
                                        


-Ellos -Escupió la palabra con asco. -Y tenemos que desaparecer antes de que nos descubran.

-¿Por qué?

-Persiguen a todos los caídos reconvertidos. Incluso a los que no elegimos serlo, como nosotros.

-No lo entiendo, Rob, ¿son una banda de asesinos?

-Te lo explicaré por el camino -Me dio la mano y volvió a tirar de mí para ponernos en marcha, y evitar que volviera a mirar en dirección a la masacre. -Son algo así como los sirvientes de Gabriel. Son un clan, y su objetivo es destruir y terminar con todos los blancos. Exterminarnos.

-¿A los blancos? -Seguíamos corriendo, y el palpitar de mi corazón me ensordecía.-¿A la raza blanca?

-Sí, pero no a las personas precisamente. Más bien a los semimortales. Quieren acabar con nosotros, con los ángeles blancos, los ángeles de la luz. Los "buenos" en la historia entre el bien y el mal.

-¿Con qué fin? -Pregunté jadeante. Su paso era demasiado rápido.

- Gabriel quiere gobernar, quiere ocupar el puesto mayor. Quiere ser adorado por los mortales y por los inmortales, Sandra. Por todo ser, celestial o no, que exista.

-Somos demasiados, no lo conseguirá -Negué.

-En comparación con ellos somos pocos, Sandra. Él tiene muchos más aliados de los que somos nosotros. Y en lo que tenemos que centrarnos ahora, es en encontrar el cuartel donde se esconden los nuestros. Poco a poco van llegando más ángeles de todo el mundo; de todas las razas y tipos.

-¿Para qué se están reuniendo? ¿Se esconden de Ellos?

-No. No se esconden. Se preparan.

-¿Para qué, Rob?

-Para la guerra.

Expulsé todo el aire de mis pulmones de golpe mientras la palabra "guerra" se repetía mil veces en mi cabeza.

-¿Qué guerra? -Estar asustada no era nada en comparación con la manera en la que me estaba sintiendo.

-Sandra, al final de todo esto habrá una guerra. Es el caldo de cultivo ideal para que se genere, y debemos estar preparados -Suspiró cansado. -. Hay dos elegidos a los que hay que mantener con vida sí, o sí. Si ellos mueren, la humanidad muere con ellos.

-¿Cómo? ¡Joder la cabeza me va a estallar! -Estaba comenzando a ponerme histérica.

-A ver, concéntrate. Es sencillo. En esta guerra de mierda hay dos elegidos, un hombre y una mujer. Sabremos que son ellos porque son los portadores de la Marca de Dios. Su única misión es proteger a la humanidad: sobrevivir y procrear para evitar que la raza adorada por Dios desaparezca. Ellos son quienes deberían salvar el mundo.

Jadeé cuando fui atando cabos sueltos en mi mente, y todo se aclaró un poco más.

-Rob -Susurré -¿te has dado cuenta de que si Ramírez y Ellos, estaban en lo cierto... nosotros somos los elegidos?

-Sí. Lo he hecho -Afirmó serio.

-Joder. ¡Joder! ¿Cómo hemos podido acabar aquí? ¡Éramos humanos! ¡Éramos felices! ¿Por qué nosotros? -Estaba a nada de comenzar a tirarme de los pelos desesperadamente.

-No lo sé, pero ahora aférrate a lo único real que tenemos -Susurró a la vez que se detenía. -No sabemos si realmente sabían de lo que hablaban.

-¿Y qué es?- Pregunté tomando aire a la vez que nos deteníamos.

Apoyó su frente contra la mía y me miró fijamente.

Besos de terciopeloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora