Bienvenidos al FINAL!
-*-
Cam se puso en pie, introdujo su mano en el bolsillo de su pantalón negro de combate, y la volvió a sacar. Después, la extendió frente a mí, y a medida que sus dedos se iban abriendo, yo podía ver, con asombro, esperanza, alegría y euforia, cómo en el centro de su mano, descansaba mi medallón.
-Esto, es lo que he traído. Tu medallón. Pensé que quizá necesitaría chantajearte... Pero no.
Alargué mi mano para cogerlo, pero Cam lo apartó de golpe.
-Más despacio, princesa. Aún no sé si me traicionarás.
-Sí que lo sabes. No lo haré. ¿Dónde iba a ir si lo hiciera? He traicionado a los míos, y ahora ellos también me dan caza.
Se lo pensó por un momento, y pude ver vi la duda en sus ojos, pero después, me rodeó, y noté cómo me colocaba el medallón al cuello.
-No sé qué tiene de especial esta cosa para ti, pero ya que vamos a estar juntos, dejaré que te quedes con él-. Admitió tendiéndome el colgante.
-Para ti puede que no tenga valor, pero para mí sí-. Cogí el tan ansiado objeto y me lo puse dejando que colgara de mi cuello una vez más.
Se volvió a colocar en frente de mí, me agarró bruscamente por la cadera, y me empujó contra él bruscamente.
-¿Tienes miedo, princesa?
-No-. Me di cuenta que una figura canina nos observaba desde los robles. Un lobo. El estómago me dio vueltas, y lo supe. Habían venido a por mí. Me puse nerviosa. -¿A caso, debería?
-Oh, claro que deberías.-Me presionó aún más contra él, y tener sus labios de nuevo tan cerca, me produjo una arcada, que no pude reprimir.
Lo empujé y me di la vuelta de golpe, sintiendo que mi estómago se retorcía y se contraía. Y una vez más, volví a vomitar, esta vez, del asco que me producía un ser tan oscuro y repulsivo como lo era Cam. A quien no le importaba nada ni nadie.
Dio dos pasos hacia mí, y me cogió del pelo, echándome la cabeza hacia atrás.
-¿Qué demonios te crees que estás haciendo? -Rugió colérico.
-Creo que estoy enferma-. Susurré sin fuerzas, y sintiendo más arcadas aún.
Me soltó con asco, tirándome al suelo, y sin saber por qué, me pegó una patada en el vientre que me hizo soltar un pequeño alarido de dolor.
¿Qué le sucedía? ¿Por qué demonios se ponía así?
Cam se disponía a sacar sus cuchillos, cuando algo atravesó el aire silbando por encima de mi cuerpo e impactó, justo en su pecho. Después de eso, escuché el sonido sordo que hizo al caer justo a mi lado en el suelo.
Levanté la cabeza despacio, temiendo que Gabriel pudiera habernos descubierto, y para mi sorpresa, una figura humana con un arco en la mano, y un lobo corrían en mi dirección.
Amelia y Sam, deduje al ver la melena de la chica. Sonreí, y poco a poco me fui poniendo en pie.
-¡¡Sandra!! -Gritó quebrándosele la voz.
Cuando llegó a mí, me abrazó, como si acabara de recuperar a alguien de entre los muertos.
-¿Estás bien? -Preguntó observándome de pies a cabeza buscando alguna lesión.
-Sí-. Reí. -Lo estoy. ¡Y tú también! -Dije abrazándola de nuevo.
-¿De qué te ríes, Sandra? -Sonrió.
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Besos de terciopelo
FantasyAtrapada en una guerra entre corazón y lógica, observa su devastador e inevitable futuro. Un ángel y un lobo. Se debate entre el amor de dos seres fantásticos, y la supervivencia de la humanidad. La traición, el peligro, las mentiras, los secretos...
