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¡Capítulo sorpresa!
Espero que lo disfrutéis💖
I.
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Llevábamos semanas aprendiendo en el campo de entrenamiento. Habíamos aprendido a manejar todo tipo de armas, nos habían instruido sobre la lucha cuerpo a cuerpo, e incluso habíamos presenciado varios simulacros de batalla.
Mi cuerpo estaba amoratado, pero notablemente más fuerte que antes.
Había acabado por darme cuenta de que se me daba bastante bien el tiro con arco, aunque tenía que admitir que las armas de fuego eran bastante efectivas.
En los entrenamientos también ejercitábamos nuestros poderes. Yo había mejorado mucho, y aunque ese tipo de ejercicios no los llevaba a cabo todo el mundo, eran obligatorios para varios cargos en el cuartel.
Con el paso de los días me había ido enterando de que no todos los que íbamos formando nuestras cualidades en esas clases tan curiosas éramos solo ángeles.
También había otros licántropos como Sam. La primera vez que vi a uno de ellos cambiar de forma, o como él lo llamaba, cambiar de fase, en un simulacro de batalla, me quedé petrificada.
El cuerpo del chico había temblado, se había convulsionado y se había retorcido de maneras espeluznantes, pero en un abrir y cerrar de ojos, se había convertido en un lobo realmente grande que aplastaba al oponente.
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Habían pasado un par de horas cuando la Comandante Rosa me llamó por mi walkie-talkie exigiendo mi presencia cuanto antes en la sala de reuniones.
Todos y cada uno de nosotros había recibido una radio o walkie-talkie después del primer combate de simulación.
Max y Liam habían resultado ser dos chicos muy divertidos, unos buenos compañeros de habitación. Estábamos hablando entretenidamente los cinco cuando mi emisora emitió el mensaje.
-¿Ha pasado algo?-Me preguntó Liam.
-No lo sé-. Contesté seria.
Realmente no sabía para qué podía necesitarme Rosa, pero me extrañó que a esas horas me necesitara -teniendo en cuenta que ya era más de media noche y todo el mundo se había retirado ya para poder descansar-.
Salté desde mi litera, aún ninguno de nosotros se había puesto el negro pijama que también nos habían dado el mismo día que habíamos llegado, y me dirigí a la puerta sin mirar en el espejo del baño las marcas de cansancio que debía tener bajo los ojos.
Antes de salir Sam me detuvo.
-Sandra, ¿quieres que te acompañe?
-¡Deja a tu novia un poco de tiempo para ella, chaval!-Dijo Max bromeando y riendo.
Consiguió que todos rieran, menos yo.
-Gracias Sam, pero esto tengo que hacerlo sola-. Todos me miraron extrañados preguntándose cuál sería el motivo de tanta urgencia.
Se me había pasado por la cabeza la única razón por la que Rosa me llamaría tan tarde.
Salí de la habitación. En todo el pasillo había un par de luces encendidas que evitaban que la oscuridad lo devorara todo. Vi a dos hombres montando guardia paseando de aquí para allá. Uno era el entrenador de tiro -que por cierto, no estaba nada mal-, y otro servía comida en el comedor a la hora de cenar.
Ambos me saludaron alegres cuando pasé a su lado corriendo. Llegué a escuchar como mi entrenador, poco mayor que yo, me preguntaba que si me encontraba bien, pero no pude detenerme a contestarle que era posible que hubieran recuperado mis alas.
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Besos de terciopelo
FantasyAtrapada en una guerra entre corazón y lógica, observa su devastador e inevitable futuro. Un ángel y un lobo. Se debate entre el amor de dos seres fantásticos, y la supervivencia de la humanidad. La traición, el peligro, las mentiras, los secretos...
