Cam dio un paso atrás al ver la expresión de alarma de mi rostro.
-Lo siento, no quería asustarte-. Se disculpó.
-Es que, no estoy acostumbrada a que me olfateen-. Reí tensa.
-Si los oscuros tienen en sus tropas un rastreador, uno solo, por inútil que pueda llegar a ser, acabará dando contigo. Es imposible pasar des apercibido con eso por toda la piel, Sandra.
-Estupendo... Dejemos ese tema, al menos por esta noche-. Suspiré. -Necesito un descanso. Desde que conozco la existencia de este mundo paralelo, he respirado con miedo. No he tenido momento de asimilarlo todo, así que actuemos como una pareja feliz, y disfrutemos al menos, de una buena pizza.
-Sé lo que sientes, todos los caídos que luego se convirtieron en guardianes de la luz, nos sentimos igual, o al menos nos sentimos como tú te sientes ahora, al principio todos fuimos humanos alguna vez, después nuestros genes celestiales resurgieron y nuestro ADN cambió, haciéndonos lo que somos.
-Esta noche será normal, pero mañana voy a ser una luchadora -Sonreí.
-¡Ésa es la actitud! -Sonrió muy sexy -Y aunque me encanta verte tan positiva, me muero de hambre... Y aunque los ángeles no necesitamos comer a menudo, a pesar de ser mejor para ellos, llevo semanas sin probar bocado y me está afectando.
Salí riendo de la habitación.
Fuimos hasta el restaurante, y cenamos una pizza realmente grande.
Paseamos por las calles iluminadas de aquel pequeño pueblo. Era rústico, y eso me encantaba.
Llegamos tarde al hotel. Esa noche me lo pasé realmente bien. Aunque había cenado mucho, y tenía la sensación de que eso acabaría pasando factura.
Regresamos a la habitación. Ésta nos recibía con un amplio espacio libre, un armario empotrado, y después una gigantesca cama de matrimonio, y justo en frente, la puerta de un modesto baño del que ya habíamos hecho uso.
Rebuscamos entre la ropa de la mochila, y encontramos dos pijamas de seda.
Nos acostamos exhaustos.
Desperté totalmente mareada. Al principio pensé que sería consecuencia de algún extraño sueño, pero enseguida sentí cómo el estómago comenzaba a darme vueltas.
Salí apresurada de la cama, y fui tanteando por la pared hasta dar con el interruptor de la luz.
Lo pulsé, y la habitación se iluminó, un fuerte mareo y supuse, una bajada de tensión, me obligaron a sentarme en la cama.
Los muebles daban vueltas a mi alrededor, y el suelo se balanceaba de un lado a otro.
Me sentí sin fuerzas, y en ese momento unos tremendos retortijones atacaron mi barriga de golpe haciéndome jadear de dolor e impresión mientras me doblaba hacia delante.
-Sandra, ¿te encuentras bien? -Escuché a mis espaldas. Genial, había despertado a Cam.
En realidad, quise decirle que no, pero no conseguí articular palabra.
Una arcada subió desde la boca de mi estómago, y como alma que lleva el diablo, me levanté y corrí hasta el baño.
Cam se levantó como una bala y corrió detrás de mí.
Caí clavando las rodillas en el frío mármol del suelo, impulsándome sobre el inodoro.
Vomité repetidas veces, casi sin poder respirar. Cam me sujetaba la frente con una mano, y con la otra me apartaba el pelo en una enmarañada coleta que caía sobre mi espalda. Me sentía tan débil, que sabía que si él no me hubiera sujetado la cabeza, me había ido de bruces contra el váter.
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Besos de terciopelo
FantasyAtrapada en una guerra entre corazón y lógica, observa su devastador e inevitable futuro. Un ángel y un lobo. Se debate entre el amor de dos seres fantásticos, y la supervivencia de la humanidad. La traición, el peligro, las mentiras, los secretos...
