He comprendido, por el bien de mi salud mental.
He entendido, por mí, por ti. No es amor. Al menos no un amor equitativo ni un amor correspondido.
Eso es lo que he entendido. Se me nubla hasta la vista de pensarlo.
Creo que a partir de ahora, con esta conclusión, podrá dolerme menos porque creo que quiero dejar de hacerlo. De quererte, digo.
Aunque mi corazón dice -a veces- que no. A mí eso me da igual, no voy a volver a dejarme llevar por él jamás. Siempre acabo mal parada. Y tú no ibas a ser una excepción.
¿Especial? Evidentemente, me devolviste algo que hacía mucho que no sentía: mi yo. También me lo has quitado como has querido.
Pues sí, ojalá poder odiarte. Porque sí, así sería más fácil para mí. Pero, he comprendido. He comprendido que ni eso merece la pena ya.
Porque el amor no duele; dolemos nosotras, las personas. El amor no tiene que merecer la pena; el amor tiene que merecer la alegría.
Se acabó, para siempre, se acabó.
Adiós.
ESTÁS LEYENDO
BlueMoon
Poetry¿No es sabido que quienes corrompen su cuerpo están ocultándose? ¿Y quienes profanan a los vivos son tan viles como quienes profanan a los muertos? ¿Y que el cuerpo no vale menos que el alma? ¿Y si el cuerpo no fuese alma, qué es el alma?
