Nunca había visto tan emocionada a Carol, era como si hubiese comido miles de barras de chocolate y diez bebidas energéticas. Saltaba de aquí para allá, aplaudía y creo que hasta lloró de felicidad. Me acomodé la playera, mi cabello caía en mi frente así que lo hice para atrás y ella se acercó a Mikey, éste se colocó en frente tomándola de sus hombros.
—¿Puedes calmarte, por favor? —dijo Mikey juntando sus manos a modo de imploro y mirándola directamente con un puchero.
—¡Es que no me lo creo, chicos!
—No quiero sonar aguafiestas pero aún no has entrado a la escuela, todavía harán los trámites —dije y ella me arrojó un cojín a la cara.
Sí, me lo merecía. Comentario innecesario.
Más tarde en la escuela me encontré con la tía Meg cerca de la dirección, iba con unas carpetas y mamá la acompañaba, ellas habían llegado después del receso pero las había visto solamente de lejos.
No sabía si sería tan fácil transferir a alguien de escuela cuando ya han pasado algunos meses desde el inicio de clases, pero confiaba de que pudiesen realizar el movimiento. Claro que, tendría que haber algo de dinero de por medio para agilizar todo, pero creo que era lo mínimo que podían hacer por mi prima. Estaban sustituyendo el hecho de ir a terapia con una mudanza de último momento.
Entré a mi salón. Thom charlaba con Brendon y Frank, el profesor estaba conectando el cañón porque aparentemente veríamos un documental o algo parecido y unos compañeros le estaban ayudando. Acomodé mi mochila en la silla y me iba a acercar a Lindsey cuando el castaño hizo una seña para que fuera con ellos. Estaba perplejo, los nervios se apoderaron de mí y eso ocasionó que negara.
¿En dónde rayos se había metido Ray?
Frank nuevamente me dio una mirada severa para captar su indicación, y no sé cómo lográbamos hablar con la vista pero fue sumamente extraño.
Mordí mi labio inferior, sentí que en cualquier momento me mandaría a la mierda así que me armé de valor y apreté mis manos en puños. Caminé hacia ellos y Thom se percató de mi presencia, Brendon dejó de hablar y me colocó a su lado poniendo uno de sus brazos encima de mí.
—¡Hola Gerard!
—Hola —contesté sonriendo.
Me uní a la plática y minutos después nos acomodamos en las sillas para ver algún tipo de vídeo que tanto les había costado por poner. El salón estaba a oscuras, la única luz era la que salía del reflector y pequeños rayos de sol que se colaban por las persianas de las dos ventanas que habían
Me senté quedando a un lado de Thom, Frank junto con Brendon se habían alejado un poco así que nos pusimos hacer comentarios en voz baja cada cierto tiempo sin tratarse realmente del tema principal y tratábamos de aguantarnos la risa. Por primera vez tenía un gran contacto directo con el chico que me robaba el aliento todos los días, estábamos juntos y podía apreciar de cerca lo hermoso que era su rostro.
Desvié la mirada hacia un lado y me encontré con la de Frank encima de mí, sus ojos pardos brillaban en la oscuridad, su mandíbula se tornaba un poco cuadrada, su cabello se perdía entre la oscuridad y mantenía una postura floja con la mochila en sus piernas. Sonreí como forma de agradecimiento y alcé mis pulgares sin saber si en realidad podía verlo pero él asintió.
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Más tarde saliendo de la escuela el castaño me alcanzó a tan solo unos metros después de la puerta, Mikey quedó en acompañar a Kristin hasta su casa, Ray me habló avisándome de que se había ido antes porque al desvelarse haciendo tarea tenía mucho sueño y sólo tenía ganas de irse a tirar a su cama, por lo tanto me iría solo. O eso pensaba cuando sentí un jalón suave de mi mochila.
—¿Te parece si hoy vamos a tu casa? Es el descanso de mi madre y no quiero molestarla.
—Si, está bien.
Frank hizo un movimiento de cabeza y siguió caminando a mi lado por un rato más. No pensé que se refería precisamente ahora. El silencio era cómodo, era como una mezcla de armonía y tranquilidad, nuestros pasos se sincronizaron luego de unos segundos acomodamos nuestras mochilas al mismo tiempo.
—Lo hiciste bien, Thom empezará a buscarte.
—¿Eso crees?
—Bueno, ya le agradabas. Y ahora sabe que tienen el mismo humor estúpido, así que es lo más probable.
—No sé si sentirme halagado u ofendido.
—Tómalo como quieras, ahora ambos estamos cumpliendo con el trato.
Le dí la razón.
—A todo esto, ¿qué se supone que estudiarás? Porque al querer aprender química, o más bien, repasarlo una y otra vez debe ser algo... Difícil.
Nos detuvimos en una calle donde pasaban muchos autos y esperamos que el semáforo cambiara de color para poder cruzar sin ser arrollados en el intento.
—Farmacobiología.
Alcé las cejas impresionado y Frank trató de sonreír de lado pero salió algo parecido a una mueca, evité soltar un silbido de asombro y seguimos con nuestro camino.
—Wow, eso es genial. Aunque debí suponerlo, tu mamá pudo haberte influenciado en la medicina ¿no?
Asintió y soltó un suspiro pesado.
—Y también mi padre.
Levanté la cabeza porque la mayor parte del camino me la había pasado viendo la acera y mis pies, entonces lo observé directamente. A Frank no parecía importarle pues seguía con la vista hacia el frente y en ningún momento me miró. O quizás intentaba no mirarme.
Era la primera vez que tocamos un tema personal.
¿Debería preguntar? ¿Hacerme el tonto y decir otra cosa?
Por más de que una parte de mí quería saber qué había ocurrido con el señor Iero.
—¿Tu papá es doctor?
—No. A él le detectaron cáncer hace cuatro años y medio. Y falleció.
Tragué un poco de saliva y tensé la mandíbula, tengo que dejar de preguntar cualquier cosa que cruce por mi cabeza.
—Lo siento.
Frank negó y se detuvo para cruzar del otro lado de la calle, yo tenía que seguir derecho si quería llegar a mi casa así que me coloqué unos pasos detrás de él. Entonces lo vería más tarde.
—Con el tiempo duele menos, no te preocupes.
El silencio volvió a reinar pero no como antes, me aclaré la garganta y me avalancé en mis talones.
—¿A qué hora llegarás? —pregunté evadiendo el tema de una manera un poco sutil y él revisó el reloj de su teléfono.
—Cinco de la tarde aproximadamente, quizás antes.
—Okay.
Sonreí y por algún extraño motivo desconocido me acerqué a darle un abrazo de despedida que obviamente era muy estúpido porque nos encontraríamos en unas horas, y también fue muy estúpido porque había olvidado que Frank no era mucho de contacto físico pero me sorprendió el hecho de que me recibió sin ninguna queja e inclusive tardamos unos segundos más de lo habitual.
Fue extraño y lindo, era grandioso qué tanto podías saber de una persona en tan sólo una pequeña charla, en tan sólo unos instantes.
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You're ugly too |Frerard|
Fiksi PenggemarGerard es un chico optimista, amigable y alegre. Frank es lo contrario. Ambos llegan a un acuerdo porque Frank necesita tutorías de química, pero no creían que al final iban a coincidir tanto. Son polos opuestos, ¿Qué es lo peor que podría pasar?
