Cuarenta

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Cuatro palabras:

Me dolía el culo.

No recordaba haber realizado un viaje tan largo antes en mi vida.

Pegué mi cabeza a la ventanilla y solté un suspiro frustrado. Iba demasiado incómodo. Me había tocado un asiento demasiado duro y fijo, veía que algunas personas lo podían mover hacia atrás y al intentar hacer lo mismo sólo ocasioné que me golpeara la cabeza. Ahora faltaba menos de una hora para llegar, sólo pensaba en comida. Estaba inquieto, tenía un horrible dolor de cabeza y mi música comenzaba a repetirse, ¿Cómo le hacían las personas para soportar tanto?

¿Un viaje en avión era mejor que esto?

—Okay, recuerda a qué has venido —susurré y cerré los ojos.

Definitivamente estaba volviéndome loco.


°×°



Cuando el letrero Bienvenidos a New Jersey pasó a un lado del autobús mi corazón comenzó a latir como desquiciado y mis manos empezaron a sudar. Mandé un rápido mensaje al grupo que había creado con mis amiguitos y guardé el teléfono. Minutos después estábamos entrando a la estación y bajamos del vehículo con cuidado, yo era el último de la fila, no sabía qué hacer o mejor dicho, no sabía a dónde ir. No conocía nada ni a nadie que pudiese ayudarme por el momento.

Caminé hasta estar fuera de ese lugar y me quedé parado en la acera mirando a las personas pasar frente a mí. Todo era tan nuevo, tan extraño y creo que me vi muy obvio siendo "turista".

Busqué en el mapa del teléfono algún punto de referencia, algo que fuese famoso para visitar o básicamente algo para ordenar mis ideas y pensar que haría a partir de ahora, pero decidí que lo más fácil sería entrar a la cafetería que había visto, que se encontraba a unos metros de distancia.

Por fin compraría algo de comer.

Entonces entré al local y algunas personas me quedaron viendo como si fuese un extraterrestre.

¿Tenía algo en la cara? ¿Mi cabello estaba mal?

Me metí al baño y me vi al espejo, quizás era porque era nuevo en el lugar, ¿No? Pero, ¿Cómo se habían dado cuenta de que era nuevo y acababa de llegar? Quizás era un lugar donde todos se conocían, ¿o sólo era mi imaginación?

Me eché agua a la cara y traté de relajarme. Estaba siendo paranoico.

Al salir me senté en una mesa de dos personas y una de las chicas que trabajaban ahí llegó casi al instante. Tenía el cabello negro, era muy delgada y parecía muy atenta con su servicio, demasiado amigable a decir verdad, sonreí y me devolvió el gesto tomándome la orden.

—¿Es todo?

—Si, eso creo.

—Muy bien, en un momento te lo traigo.

—Muchas gracias eh...

—Shanna.

—Shanna —repetí cuando ella ya había partido hacia la cocina.


∆|∆


You're ugly too |Frerard|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora