Siete

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Todo se iba tornando aún más extraño con el paso de los minutos.

¿Por qué no pudo haber sido en otro lugar?

Qué sé yo, un parque, un lugar público, pero no específicamente su casa porque no voy a mentir, me sentía un poco intimidado. Caminé unas cuadras más de donde estaba y me detuve en frente de un edificio. Frank vivía en un departamento por lo que imaginé cuando me dijo que subiera hasta el piso número siete después de darme las indicaciones para llegar. Estando en frente de la puerta toqué con el puño cerrado dos veces, esperé unos segundos y Frank abrió alejándose dos pasos para dejarme entrar. 

—Hola. 

Me saludó con la cabeza y sin saber a dónde ir me acerqué al sofá, agarré mi mochila con más fuerza. Frank dijo que me sentara y se perdió entre el pasillo que estaba a un lado de lo que supongo debe ser la cocina. Creí que iría a traer sus cosas pero éstas ya se encontraban aquí junto a su mochila, de repente escuché unos murmullos y una mujer con vestimenta de enfermera salió con el castaño siguiéndola por detrás.

—Hay más comida en el microondas por si quieres recalentar, cualquier cosa me llamas, mi salida es a las... Hola —dijo deteniéndose al verme. Me levanté con una sonrisa y me acerqué para saludarla a lo que respondió dándome un beso sonoro en mi mejilla. 

—Soy Gerard, amigo de Frank. 

¿Por qué dije amigo si con trabajo hablamos? 

—Sí, me comentó que vendrías por una tarea. Me llamo Linda. 

—Gusto en conocerla. 

Linda no se veía tan mayor, habría creído que era su hermana si Frank no la llamaba "mamá" para decirle que estaba olvidando algo. Y fue entonces donde casi moría de ternura porque al despedirse de ella, el enano que parecía no tener sentimientos ni corazón, la abrazó y le dio un beso en la cabeza con (a mi parecer) todo el amor del mundo para después susurrarle un te amo.

Nunca imaginé que Frank tuviese ese tipo de relación con su madre, que la mirara con tanto cariño y que se diera su tiempo para despedirse pues hasta cerró los ojos cuando la sujetó de los hombros formando el abrazo. 

Todo eso en los dos minutos que se tardó para salir del departamento. 

—También te amo cielo, nos vemos pronto Gerard. 

—¡Tenga un lindo día! —grité y Frank cerró la puerta. —¿o noche? ¿tu mamá tomará el turno completo? 

—¿Por qué no empezamos? 

Asentí. Saqué mis útiles y me acomodé en mi lugar.

—Traje mi portátil si no te molesta. 

—No importa —contestó regresando a su actitud de costumbre. 

Aquí es cuando me ponía a pensar detenidamente las cosas, del porqué en casa tenía otro tipo de comportamiento y si tal vez había un "Señor Iero" porque casi no habían fotos familiares. Tenía muchas dudas, pocas respuestas, casi nada a decir verdad, pero me era imposible hallar más información porque el mismo Frank era tan cerrado en sí mismo que no sabía si sus amigos conocían siquiera su situación o algo. 

Estaba interesado en su historia.

—¿Me estás escuchando? 

Sacudí la cabeza e hice una mueca. 

—¿Ah...?

Rodó los ojos y negó, esperaba que tuviese un arranque y que me corriera, no sabía qué esperar exactamente de tal sujeto pero sólo me dio su libreta. 

—Tenemos que pasar ésto a limpio, me faltan algunos datos por obtener por lo tanto no terminaremos hoy. 

—No te preocupes, a este paso ya hemos avanzado bastante.

Cuando terminé de hacer mi parte Frank me invitó algo de comer, tuve que poner música para que el ambiente no se sintiera tan incómodo o extraño y me sorprendió que le gustaran casi las mismas bandas que a mi, eso abrió paso a un tema de conversación algo corta ya que mi teléfono sonó interrumpiéndome. 

No tuve oportunidad de contestar cuando la voz de mi hermano apareció con un tono irritado. 

Exijo que vengas ahora mismo. 

—Estoy ocupado, ¿qué pasa?

Ya no soporto a Carol, no pude hacer mi siesta. Por favor tienes que ayudarme.

—Lo siento, pero tendrás que esperar. 

Escuché un gruñido y después una risita, eso me dió mucho en qué pensar. Me dió una muy mala espina. 

Está bien, tómate tu tiempo. 

—Ni se te ocurra hacer algo porque juro que...

No, no pasará nada. Nos vemos Arthie —canturreó y colgó. 

Negué y terminé mi bebida, miré a Frank y él apretó los labios. 

—Creo que debo irme.

—Está bien. 

—Gracias, es que mi hermano es un idiota. 

Guardé mis cosas a una velocidad increíble y caminé hacia la salida con la mochila colgando de un hombro, dejé que el castaño abriera y al estar en el pasillo para irme al elevador volteé a verlo. Pensé que ya se había metido a su departamento pero me sorprendió que seguía ahí.

—Nos vemos en la escuela.

—Seguro. 

No sabía si acercarme a abrazarlo, darle la mano o sólo irme así que indeciso opté por lo segundo. Igual no podía invadir su espacio. Puedo decir que ese apretón de manos fue la cosa más certera que he hecho en el día y me alegré por mi.  

—Adiós. 

Cuando llegué a mi casa busqué rápidamente a mi hermano, temía que hubiese hecho alguna estupidez o que haya entrado a mi habitación sin mi permiso. Esas cosas eran las que más me molestaban en el mundo. 

—Gerard, quiero hablar contigo.

Mamá me topó a mitad del camino y me llevó a la cocina, se aseguró que sólo estuviésemos los dos a solas y sinceramente eso se me hizo muy raro. La tía Meg había salido a comprar a la tienda, Carol hablaba entretenida con papá en la sala y Mikey se estaba dando una ducha, comenzaba a anochecer. 

—Se quedarán a dormir más días.

—¿Qué?

Donna se asomó por la puerta y regresó a mi lado. Su cara no estaba bien del todo, se miraba preocupada. 

—Tus tíos van a divorciarse, Carol no sabe nada. 

—¿Entonces es mentira eso del viaje? 

—Podría decirse que sí, eso le dijeron a ella pero en realidad no tiene idea de lo que está pasando. Es como un encubrimiento para que las cosas se calmen.

—Wow —dije sintiéndome mal. Carol idolatra a sus padres y esto sería un golpe demasiado fuerte. —No deberían hacer eso, ella se sentirá mucho peor.

—Lo sé, pero mientras tanto estarán con nosotros, la tía Meg decidió que así sería la situación por ahora para no afectarla tanto. Debemos apoyarlas, es mi hermana y con lo que supe ésta tarde entendí que las cosas no siempre estuvieron bien como aparentaban. Es algo difícil de procesar y explicar.

Asentí sin pedir más explicaciones y escuché su risa atravesar la cocina. No pude evitar sentir tristeza por ella.

—¿Qué dijo papá? 

—No tiene problema con ello. Pero con ustedes, quiero que se comporten, entre menos peleas mejor. 

—Nosotros nunca peleamos. 

You're ugly too |Frerard|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora