Diecinueve

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Esa noche resultó mejor de lo que esperaba, no volvimos a tocar el tema del acercamiento y lo olvidamos casi al instante. Mamá nos ayudó a preparar galletas ya que había decidido comprar los materiales y tenía ganas de pasar tiempo de calidad, además no hicimos gran desastre en la cocina por su supervisión.

Claro, las galletas salieron un poco feas porque no supimos utilizar los moldes y no éramos unos expertos en eso pero fuera de eso tenían un sabor muy bueno para haber sido la primera vez.

A los tres días le hice un pequeño examen a Frank para verificar todo lo que habíamos estado estudiando y si había hecho algún efecto en la clase que tuvimos libre. Todo lo respondió perfectamente. Después de eso me pregunté si era necesario seguir con las tutorías pues el castaño ya sabía lo necesario y mucho más. Me sentía orgulloso del trabajo que había hecho, no pensé que en verdad funcionaría o siquiera llegaría a ser un buen "profesor" pero al parecer me subestimaba demasiado.

—¿Y ahora qué, Maestro?

—No hagas esas bromas, suenas raro —dije molestándolo mientras sacaba la manzana de mi mochila que olvidé comer en el almuerzo y la limpié en mi playera. —No lo sé, supongo que debemos seguir repasando hasta el día de tu examen.

—Empezaré a enfocarme también en las matemáticas y física, no quiero estar tan jodido.

—Como gustes.

Di otra mordida y acerqué la fruta hacia él ofreciéndole un poco pero éste negó con una mueca de asco. Reí y terminé de comer para después guardar todas mis cosas, Frank hizo lo mismo y partimos a la siguiente clase. Me encontré con Ray en el pasillo, nos tuvimos que separar porque no la compartíamos pero el del afro remplazó su ausencia contándome lo que le había pasado al llegar temprano.

—Nunca había tenido problemas con mi cabello pero al parecer al nuevo guardia le molestó. Es estúpido.

—Obviamente, dime cómo es y encontraré a ese bastardo que intentó hacerle daño a tu hermoso y perfecto afro. No tendré piedad, lo mataré.

—No es para tanto, además ¿qué daño puede causar Gerard Way?

—¿De qué hablas?

Encarné una ceja y me crucé de brazos deteniéndome en el marco de la puerta un paso antes de entrar al aula. Raymond se detuvo desconcertado.

—¿No entrarás?

—Sí, pero antes dime qué es lo que tratas de decirme.

—Ah —respondió seguido de una risita. —Pues todos sabemos que no eres del tipo que opta por la violencia y si fuera ese el caso no darías la paliza. Más bien, la recibirías.

Me llevé una mano al pecho indignado.

—Púdrete Toro.

Entré y caminé hasta los últimos asientos. Dejé caer mi mochila al suelo y me senté de mala gana.

—No lo tomes a mal Gerard, es que no eres tan fuerte. Eres delicado y bello, nadie de aquí podría lastimarte.

—¡No me subestimes! —dije lo suficientemente alto como para que varias personas a nuestro alrededor voltearan y nos miraran con curiosidad. 

Las clases transcurrieron con normalidad, en el pasillo justo cuando iba al baño me topé con Thomas bebiendo agua de una botella mientras caminaba despreocupado. Suspiré tratando de relajarme y pasar como si nada porque en serio me urgía vaciar mi vejiga pero alcanzó a verme.

—¡Gerard, hola!

Apreté mis dientes y con una sonrisa fingida me detuve. No lo malentiendan, en otro caso hasta hubiese saltado de alegría porque me había notado. Pero tenía una maldición ya que cuando Thom quería hablarme siempre tenía ganas de hacer pipí.

You're ugly too |Frerard|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora