Al día siguiente desperté con un cansancio infernal, no quería levantarme y mucho menos abrir los ojos, estaba por volverme a acomodar y mandar todo al demonio mientras me cubría la cara con la sábana pero recordé que no podía faltar.
Toda la noche (o casi) me la había pasado con mi prima, hicimos una especie de pijamada y hablamos de muchas cosas. Algunas no tan importantes y otras que llegaron a impactarme, comenzó a hablar sobre el universo y sobre vida alienígena, cosa que nunca imaginé llegase a salir alguna vez de su boca. Carol nunca dejaba de sorprenderme.
Me vestí con algo cómodo, unos pantalones no tan ajustados y una playera con un estampado de rombos en lo que parecía ser una galaxia. Bajé con la mochila arrastrándola, mis ojos pesaban y el agua no me ayudó en mucho. No sabía si esperar a Mikey o adelantarme pero un llamado me hizo voltear.
Carol venía con una taza en sus manos, tenía una sonrisa radiante (como siempre) y me dió los buenos días.
—Toma, lo acabo de preparar.
—Gracias Carol.
Bebí un poco del café que había hecho, sabía delicioso e inclusive estaba preparado tal y como me gustaba. Se encontraba perfecto y fue lo que hizo levantarme de ese estado medio muerto en el que estaba.
—Perdona haberte hecho desvelar, no tuve noción del tiempo.
—No te preocupes, estaba tan centrado que me pasó lo mismo.
Mikey bajó bostezando y se tropezó en el último escalón, esa era su rutina y ahí estaba yo para evitar que cayera y se quedara durmiendo en el suelo.
—Buenos días Michael, ¿quieres una taza?
—No, lo que quiero es regresar a mi cama pero no todo se puede en ésta vida de mierda.
Rodé los ojos y lo encaminé a la puerta.
—La mayoría de veces se levanta de mal humor, no es personal.
Ella asintió un tanto desconcertada y regresé a dar un último trago al café, mi ánimo aumentó más y le dije que nos veríamos más tarde agitando la mano en forma de despedida.
Cuando salí mi hermano había avanzado un poco, se iba acomodando los lentes para seguido refregar su cara con una mano. Lo alcancé y le toqué un hombro para hacerme presente a su lado.
—¿Qué tal van las cosas con Kristin?
—Nos seguimos conociendo.
—¿Ves algún futuro?
—Eso espero.
Asentí y seguimos caminando hasta llegar a la escuela, esta vez no tomamos el autobús porque el usar nuestras piernas nos había ayudado a no quedarnos dormidos y parar en otra estación de otro estado como casi le pasaba a Ray.
—¡Gerard!
Lindsey corrió hasta mí y Mikey se despidió para irse a su primera clase.
—Hola.
La pelinegra me dió un beso en la mejilla y yo sólo solté el sonido ya que no alcancé a hacer lo mismo. Se podría decir que dejé ese beso en el aire.
—Ayer estaba en el estudio de mi papá, buscaba un libro para ayudarme en biología y no sabes que terminé encontrando.
Pasó su mochila hacia adelante y la abrió, de ésta sacó un libro con una portada un tanto llamativa. Abrí los ojos y disimulando mi emoción sonreí. Fallé en el intento.
—¿Es un libro de poesía?
—Exactamente.
—Vaya.
Lo agarré y le di un vistazo veloz a las páginas, todavía olía a nuevo. Ese olor era como una manera de drogarme al instante.
—Puedes quedártelo.
—¿Qué?
Ella asintió y yo negué regresándoselo, era demasiado. No la conocía tan bien como para aceptar tal cosa, es decir, debe ser un libro caro por su aspecto y no tendría cómo devolverle el ¿favor?
—Leí una parte donde hablaba de un amor secreto, no pude evitar pensar en ti y shippearlos, con ya sabes.
Lynz me guiñó un ojo y mi boca se formó en una O.
—Pues, no sé qué decirte, ¿por qué?
—Sólo acéptalo y me dices los avances que tengas con Thom. En serio quiero verlos juntos.
Solté una risa y asentí con un sonrojo, guardé el libro agradeciéndole. Nos separamos y me encaminé al salón el cual compartía con él antes mencionado y algunos amigos. No me gustaba llegar tan temprano, ya todos tenían su respectivo lugar y no me preocupaba tanto por la materia. Era orientación educativa, la única donde te dejaban terminar las tareas de otras asignaturas, charlar en voz baja, organizar eventos y hacer cualquier cosa con base a la escuela pero sin faltar a ésta. La asistencia era lo que contaba como calificación.
Al llegar me encontré con la escena más hermosa que había visto en el día hasta ahora, Thom estaba durmiendo en la paleta de la silla utilizando sus brazos como almohada. Sus facciones eran delicadas, respiraba con tranquilidad y no sé cómo lograba seguir viéndose tan atractivo sin tener siquiera los ojos abiertos.
Sentí mis mejillas arder por millonésima vez, mi corazón acelerarse e inevitablemente me llevé una mano al pecho.
—Gerard, estás siendo muy obvio —susurró Ray cerca de mi oído y me sobresalté.
Caminé hacia mi asiento y Raymond me siguió para sentarse a un lado. Miré a todas partes para asegurarme de no quedar en ridículo pero me encontré con la mirada de Frank fija en mí. Es donde me encogí en mi asiento sintiéndome patético.
—Creo que Iero sí se dio cuenta.
—Soltaste un chillido agudo, como una fangirl. Tienes suerte de que sólo él y yo nos percatamos de eso.
—Claro que no ¡Él es su amigo! Se lo dirá —susurré/grité. Después lo vi de reojo y ya tenía su atención puesta en su libro de psicología. -Estoy muerto.
—No le dirá nada, estoy seguro que le da igual.
Me mordí el labio inferior inseguro y lentamente regresé la mirada a Thom, él seguía durmiendo. Tenía un rostro tan angélical que me causaba querer besarlo hasta el cansancio. Solté un suspiro y lo admiré unos segundos más, luego recordé necesitaba terminar una tarea y bufé.
°×°×°×°×°×°
En el receso saqué el libro que Lynz me había obsequiado, se veía muy bien y contaba con más de doscientas páginas. Esperaba tardar en acabarlo, no me gustaba excederme porque así no disfrutaba la lectura así que me propuse a leer dos o tres páginas por día y después comprender. Era una compilación de varios autores, eso lo hacía aún mejor.
—Gerard.
Alcé la mirada, Ray no estaba porque había ido al baño, no habían rastros mi hermano y yo no había tocado mi desayuno. Me encontré con unos ojos avellanas penetrantes y cerré el libro de golpe.
—Hey, hola.
—¿Tienes todos los datos de la gráfica siete? Es una de barras —preguntó con seriedad.
—Si, ¿las quieres ahora?
—Por favor -dijo y asentí.
Rebusqué entre mis cosas, le entregué un cuadernillo donde tenía la mayoría de apuntes y me dio las gracias. Se fue caminando de regreso a su mesa, los demás chicos charlaban animadamente y él se dedicó a seguir con la tarea al mismo tiempo que comía un sándwich.
Vi a Thom reír a lo lejos, ¿por qué no podía decirle de una vez por todas lo que sentía?
¿Por qué no me atrevía a tomar ese riesgo?
Ray regresó y Patrick se nos unió, me limité a hablar poco, a mirar discretamente al rubio y comer de una vez por todas.
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You're ugly too |Frerard|
FanfictionGerard es un chico optimista, amigable y alegre. Frank es lo contrario. Ambos llegan a un acuerdo porque Frank necesita tutorías de química, pero no creían que al final iban a coincidir tanto. Son polos opuestos, ¿Qué es lo peor que podría pasar?
