Solo escúchame

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-¡¡¿Qué hiciste qué?!! –exclamó Ezarel.

-Pues... Erika y yo...

-No lo puedo creer... -Valkyon se puso una mano en la boca. –no puedo creer lo que hiciste...

-Estábamos calientes los dos y yo le dije que no quería discutir con ella, pero ella insistía y...

-No Nevra ya cállate –el elfo lo miró con enojo mientras dejaba un tubo de ensayo encima de la mesa. –¿acaso no piensas lo que estás haciendo?, ¿en que estabas pensando cuando le dijiste todas esas cosas?

-Ella comenzó... -trató de defenderse el vampiro.

-Nevra... –Valkyon lo miró serio- Erika no es una persona que pierda los estribos tan rápido, tu si los pierdes, llegas y sueltas la lengua... aprende a controlarte hombre. –lo miró serio.

-Pero si traté por eso le dije que...

-¡¿Y por qué te quedaste entonces?! –inquirió el moreno- Debiste haberla dejado que refunfuñara sola, después se le pasaría y llegaría a ti, pero el de la cagada, como siempre fuiste tú.

-Yo no sé para qué tienes la cabeza. –siguió Ezarel- ¡Tu cabeza Nevra, no es para criar piojos, –comenzó a enumerar- no es para criar liendres, no es para tenerla de bonito, no es para llenarla de imágenes de mujeres sin sostén!

-¡Oye yo no pienso en eso...!

-¡No cállate que estoy hablando yo! –exclamó el oji verde- tu cabeza... -explicó- es para usarla, para pensar. ¡Úsala por una maldita vez en tu vida! ¡Piensa en cada maldita palabra que vas a decirle!

El oji gris escuchaba en silencio mientras que su amigo seguía amonestando a su amigo más joven.

-Ya tienes 23 años por el Oráculo, eres bastante mayorcito como para hacerte cargo de tus propios actos. –volvió a hablar el elfo. –haces tontera tras tontera...

-¿Cómo piensas arreglar lo que hiciste? –el grisáceo se mantuvo con los brazos cruzados.

-La pregunta real es ¿vale la pena arreglarlo? –añadió Ezarel. –Siempre va a ser lo mismo, para que molestarse en que esto pase una y otra vez, sinceramente pienso que las cosas deben quedar así...

-¡No! –habló Nevra- yo la quiero... no quiero alejarme más de ella... -habló desesperado.

-¡Entonces no sigas actuando como un imbécil!

-Sé sincero –intervino Valkyon, quien miró seriamente a su amigo- si vas a una misión con una mujer, cuéntale, ten confianza en ella y así ella tendrá confianza en ti. Y tal como dijo Ezarel, usa la cabeza antes de hablar, no pierdes nada con hacer ese ejercicio.

-Tienes razón –murmuró el pelinegro- debería ir a hablar con ella...

-Antes de que hagas alguna estupidez de la cual te vas a volver a arrepentir después –habló el líder de la guardia Absenta- piensa primero en cómo te hubieses sentido tú –lo miró molesto- si ella hubiera ido a una misión a solas con Leiftan y no te hubiese dicho nada, o mejor, piensa que hubieses sentido tú, si ella te hubiese dicho que la relación solo fue un pasatiempo, que solo estuvo contigo porque estaba aburrida. –el oji verde salió de la sala de alquimia dejando solos a sus dos amigos.

El vampiro al escuchar lo último, agachó tristemente la cabeza mientras que Valkyon apoyaba una mano sobre su hombro.

-Lo lamento amigo, pero Ezarel tiene toda la razón. –Valkyon caminó hasta la puerta y se giró- Haber terminado todo, quizás es la mejor opción. –al decir lo último, el peligris salió de la sala dejando al crepuscular completamente solo.

Te recuerdoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora