Te recuerdo, parte 4

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Antes de seguir, y para las que quieran llorar, les dejaré música instrumental que no interrumpirá su lectura, más bien, hará que se adentren más en ella:

Listo, ahora pueden llorar, cabe destacar que esta música no la hice yo... fuera por eso quizás no estaría escribiendo jaja

.

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Todos estaban escondidos, y cuando él entró, todos salieron de su escondite y saludaron al festejado quien se encontraba demasiado sorprendido con la situación en la que estaba envuelto.

-¿Q...qué...? –las palabras no le salían.

-¡Es una fiesta que organizó Erika! –gritó, Karenn.

-¡Es tu fiesta de inauguración de tu casa! – exclamó, Katriel.

-G...gracias. –sonrió, Nevra.

La música comenzó a sonar y todos comenzaron a hablar entre todos mientras los artistas tocaban lindas melodías que alegraban el hogar. La casa estaba llena de risas, pero de un momento para otro, Nevra se perdió de la vista de la castaña quien comenzó a buscarlo por la casa.

Bebió su copa de jugo, y caminó hasta la habitación de Nevra, allí no había más que oscuridad y un hombre en medio de las sombras. La sonrisa de Erika se borró cuando vio que Nevra se encontraba sentado sobre la cama mientras sostenía su rostro.

-¿Nevra? –preguntó.

-Sí, dime... -levantó la cabeza y se secó rápidamente los ojos. - ¿qué pasa? –preguntó con voz temblorosa.

-¿Por qué estás aquí solo? –se acercó, Erika. -¿Por qué lloras?, ¿qué ocurre? –preguntó preocupada.

-Yo... nada... nada me pasa, solo estoy. –suspiró- Estoy cansado... estoy bien.

-¿Quieres descansar?, puedo decirle a los invitados que no te sientes bien... pensé que te alegraría una sorpresa, debí haberla organizado en el C.G...

-¡No! –exclamó. –no es necesario, yo iré... te agradezco que hayas hecho esto por mí, realmente necesitaba esto. –asintió mientras las lágrimas volvían a correr por sus ojos.

Ella lo miró sorprendida.

-Nevra... -susurró.

-Soy una mala persona. –murmuró de repente.

-¿De qué hablas, Nevra? –ella se acercó preocupada.

-Ya no aguanto esto... -susurró mientras nuevamente escondía su rostro entre sus manos. –les dije que no podía, que no quería, pero es eso o esperar a que algo malo te pase...

Te recuerdoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora