Quédate conmigo
Los quejidos de dolor se escuchaban en toda la habitación. Bajo el consentimiento de Nevra, Eweleïn le pidió a Erika que examinara al azabache. Bajo la mirada atenta de la doctora, la castaña debía aprender a revisar los puntos de sutura por lo que, en ese momento, la chica inspeccionaba que todo se encontraba en perfecto estado en el cuerpo del vampiro. A pesar de que, dejar que ella lo revisara era por una buena causa pues la faelienne debía practicar mucho, ahora, en ese momento, él se arrepentía enormemente de aquella decisión.
Si bien la joven llevaba un buen tiempo en la enfermería, ese tiempo no era suficiente para que la chica perdiera el miedo ante el tacto de una persona enferma. Sus manos eran torpes y toscas, apretando con más fuerza de la que, al menos él, se esperaba.
-¿Te duele ahí? –preguntó nerviosa la faelienne.
-¿Qué crees tú? –se contuvo a contestarle mal... le dolía, le dolía mucho.
-¿Y ahí? –tocó otra parte que estaba sanando.
-¡Si! –el vampiro apretó los dientes.
-Erika –habló Eweleïn quien estaba tras la castaña. -Revisa al costado de las costillas...
-¿Ahí? –preguntó la chica mientras miraba a Eweleïn.
-¡Mierda Erika! –se quejó el azabache- ten más cuidado maldita sea... -apretó las manos.
-¡Oye! –se enfadó- ¿para qué te ofreciste si después te ibas a molestar?- sacó sus manos del torso del crepuscular.
-¡Tócame pero con más cuidado!... no sabes tocar a la gente. –refunfuñó.
-¿Tu si?... a verdad que estás acostumbrado. –ambos se miraron con los ojos entrecerrados ante la mirada divertida de Eweleïn.
-Nevra –habló la enfermera- si te hubiese revisado yo sería exactamente lo mismo. Estás débil... no te hemos podido suministrar analgésicos debido a que no has bebido sangre, por lo que –lo miró- debes beber sangre –sentenció.
Al escuchar eso, el vampiro inmediatamente miró nervioso a Erika.
-Hay varias que ya se ofrecieron... -apostilló la peli celeste- solo debes elegir a la que tú quieras.
-Pe... pero yo... -habló el azabache mientras veía a la castaña salir de la habitación- se me va a enojar –le susurró a Eweleïn.
-Ay Nevra... conociéndote estoy segurísima de que se termina enojando contigo porque eres un patán y andas de coqueto... esto es diferente... todos sabemos que los vampiros necesitan sangre.
-Pero hay hierbas suplementarias y transfusiones...
-No puedes tomar suplementos idiota... debes alimentarte bien ahora que estás enfermo.
-Pero... -iba a seguir replicando hasta que vio a la humana entrar a la sala nuevamente, en sus manos llevaba una hoja.
-Esta es una lista de todas las que se ofrecieron... -Erika le tendió la lista- debes elegir a dos personas puesto que como no has bebido en días, debes alimentarte más y no queremos comprometer tampoco la salud de las chicas a quienes elijas.
-Oye –el nocturno la miró serio- no digas que debo elegir a chicas... también puedo elegir a un hombre...
-¿Qué hombres? Solo se ofrecieron mujeres. –contestó un poco indignada la oji violeta, pues, que solo se inscribieran féminas dejaba entrever la vida casanova del vampiro.
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Te recuerdo
RomanceEl líder de la guardia Sombra era el típico hombre apuesto que utilizaba sus virtudes para hacer caer a las jovencitas que lo perseguían día y noche... al menos era eso lo que él quería aparentar. El C.G se impregnaba de nuevas reclutas, entre ellas...
