Y entonces comprendí que mi corazón no necesita elegir. Me puedo quedar con los dos. A ellos no les molesta. ¿A mí? ¡Mucho menos!
🏆 𝐏𝐑𝐄𝐌𝐈𝐎🏆
𝐒𝐮𝐧𝐫𝐢𝐬𝐞 𝐀𝐰𝐚𝐫𝐝𝐬 𝐒𝐮𝐦𝐦𝐞𝐫 𝐄𝐝𝐢𝐭𝐢𝐨𝐧 𝟐𝟎𝟐𝟎 - 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐋𝐮𝐠𝐚𝐫
💭𝐎𝐏𝐈...
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38
Sorprendidos ojos grises viajan desde mi amigo hacia donde estoy. Tiene que ser bastante irreal lo que los gemelos están viendo porque ninguno cierra la boca.
Tengo muchas ganas de reír por la situación, pero por muy extraño que parezca no puedo.
Ramiro reacciona y voltea hacia mí. Está afligido. Bajo esa máscara negra, su expresión me dice que le asusta el hecho de haber metido la pata sin querer. Me muero de ternura cuando mueve los labios de manera silenciosa diciendo, lo lamento.
—Buenas noches. —brinco al escuchar la voz de un hombre desconocido. En la puerta, justo detrás de los gemelos, el repartidor de pizza nos observa confundido por el tenso ambiente.
Ramiro enfrenta la situación. Camina hacia donde espera el repartidor. Pasa por en medio de los gemelos porque ni Sebastián y Santino se hacen a un lado. Siguen tan sorprendidos como cuando llegaron.
Es el, gracias, que se oye decir a Ramiro al repartidor que se marcha, lo que regresa a ambos a la realidad.
— ¿Se van a quedar estorbando en la puerta como idiotas?
—Ramiro. —Advierto. Nunca lo escuché a la defensiva.
— ¿Qué? No se puede cerrar la puerta. —cargando las dos cajas de pizza entra al departamento. Va directo hacia la cocina. Lo escucho abrir y cerrar cajones.
Invito a los gemelos a entrar. No me responden. Me siguen observando como si los hubiera traicionado.
Es Santino quién al fin rompe el tan incómodo silencio.
—Todo lo que imaginé que podía suceder entre ustedes, y de repente descubro que nunca va a tocarte. Había sido que tu fiel amigo es gay.
— ¿Algún problema con eso querido? —la voz risueña de Ramiro llena el espacio. Aparece con la caja de pizza abierta. La deja sobre la mesa ratonera. Sale hacia la cocina otra vez, pero su voz se escucha a la perfección—. Espero que mi orientación sexual no sea un problema para ti, machote.
No puedo hablar para calmar el ambiente. No tengo tiempo.
Santino vuelve a la carga.
— ¡No, querido! —escupe con la mandíbula tensa—. No hay ningún problema con que seas gay. ¿De acuerdo? Así que intenta no ser irónico.
—Es bueno saberlo. —mi amigo regresa con la otra caja de pizza, una botella de vino tinto y lo deja todo sobre la mesa.
Desaparece una vez más. Escucho el tintineo de vasos que busca en la alacena. Cuando entra a la sala sé que intentará incluir a los gemelos porque trae cuatro en total.