¿Por qué?
Ahí estaba James, frente a mi.
Observandome directamente a los ojos. Ignorando por completo a Ethan.
Jamás lo había visto sonreír de esa forma.
Bueno en realidad... jamás lo había visto sonreír.
—¿Ángel? —preguntó Ethan arrugando su entrecejo.
No tenía tiempo de explicarle y sinceramente no podía hacerlo, no podía quitar mi vista de James.
—¿Qué haces aquí? —le pregunté acercandome a él.
Su sonrisa siguió intacta en su cara, parecía un niño observando su dulce favorito.
Él hablo, pero se encontraba tan ebrio que no podía entenderle ni una palabra.
—¿Lo conoces? —hablo Ethan alarmado tomando mi brazo—. No creo que sea una buena idea.
—Es una larga historia —susurre como si quisiera que James no me escuchara.
—Tenemos que irnos —observo a James por sobre mi hombro—. Es peligroso.
—No puedo dejarlo aquí —suspire frustrada—. Es el hijo de Elizabeth.
—Pero Jade...
—Ethan por favor... —suplique y giré para ver a James, estaba viendo todo a su alrededor como si el mundo diera vueltas, sus ojos estaban enrojecidos y su mirada perdida. No lo dejaría aquí—. Necesito tu ayuda.
El me observo entre asustado y cansado, pensando en que decirme.
Miro a James y luego en dirección a su casa y así varios segundos hasta que largo un suspiro cansado y dirgió su vista hacia mi.
—¿Qué hago? —preguntó rendido. Le agradecí internamente.
—¿Llevarlo a la casa? —solté lo primero que se me ocurrió.
Ethan abrió los ojos tanto que parecía que iban a salir de sus cuencas.
—¡¿Estás borracha al igual que él?!
—Ni siquiera se a movido de donde esta —le señalé—, si lo dejamos aquí podría pasarle algo.
Ethan me miró indeciso.
—Por favor Ethan, te lo suplico...
Refrego desesperado su rostro y sin decir nada se acerco a James.
—Oye... —tocó su espalda con su dedo índice— ¿Crees que podrías ponerte de pi...—
—Vuelve a tocarme y te corto la mano —gruñó con la voz ronca.
Su amenaza salió en forma de balbuceo pero fue suficiente para Ethan se alejara de él y me mirara con sus manos en alto y expresión de "yo lo intenté".
Bien... ya hice esto sola una vez...
Me acerqué a James y lo tome de las manos obligándolo a pararse, a duras penas lo logró y se aferró a mi cuerpo enterrando su cabeza en mi cuello. Me tambalee un poco cuando se recargo en mi pero logre recobrarme.
—Sabía que vendrías por mi, Ángel —susurro en mi oído arrastrando sus palabras. Sentí el calor concentrarse en mi cara.
Solo espero que Ethan no haya escuchado.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le dije bajo para que solo el oyera pero el no contestó.
Dejó su cara en la curva de mi cuello y así permaneció inmóvil. Si no fuera porque sus desprolijos pasos seguían los míos hasta la casa, hubiera pensado que cayó dormido, puesto que no habló en todo el camino.
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El color de la inocencia
De TodoJames ni siquiera tenía pensado que volver a casa de su madre le traería consigo una responsabilidad semejante como vigilar a la tímida hija de sus vecinos. Ni tampoco que eso traería más complicaciones en su enredada cabeza. Jade tampoco imaginó qu...
