Draco Malfoy nunca se había llevado bien con Harry y Hannah Potter por el hecho de que eran Potter. No es hasta que en el tercer año, Draco y Hannah empiezan a tener acercamientos más seguidos y los pensamientos del rubio empiezan a cambiar, así com...
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Lo que pasó a continuciación nadie lo vio venir, y es que Harry y Hannah salieron como participantes y ambos chicos estaban completamente en shook.
—¡¿Harry y Hannah Potter?! —grita de nuevo Dumbledore.
Hermione empuja a los dos para que ambos se levanten y comienzan a andar hacia donde están los profesores y los tres campeones.
A menudo que avanzan, los murmullos entre los estudiantes se hacen más fuertes, y Hannah ve por el rabillo del ojo, como Draco mira a la chica con su boca levemente abierta.
¿Cómo es posible que sus nombres hayan salido si apenas tienen catorce años?
Dumbledore les da el papel donde se ve sus nombres escritos con una caligrafía fea y rápida.
Los tres campeones miran a los mellizos buscando alguna explicación, pero nadie puede dársela.
Cuando todos están en una sala con trofeos y una hoguera, las voces de los profesores se hacen presentes.
—Harry, Hannah, venid aquí —les dice Dumbledore acercándose a ambos chicos.—¿Metísteis vuestro nombre en el Cáliz de Fuego?
—No, señor —contesta el chico.
—¿Le dijisteis a algún alumno mayor que lo hiciera?
—No, señor —repite.
Los profesores comienzan a discutir unos con otros sobre lo que ha pasado con ambos chicos, para finalmente, Barty, decidir que los mellizos tienen que participar.
Hannah sale de la sala rápidamente esperando encontrarse a Hermione para poder hablar las cosas con ellas, pero en su lugar, ve la cabellera rubia platina de Draco mirando hacia ella.
Ambos suben las escaleras hacia la torre de Astronomía, y como el primer día que estuvieron ahí, se sientan.
—¿Cómo es posible que vuestro nombre estuviera ahí? —pregunta Draco con el tono frío de voz que siempre tiene.
—No lo sé, Draco. Estoy tan sorprendida como tú. No sé cómo, ni por qué, pero nuestro nombre estaba ahí y ahora... —la chica suspira.
—¿Tenéis que participar? —pregunta ablandando el tono.
—Sí, Barty dice que las reglas son las reglas. ¿Cómo lo voy a hacer Draco? Ni si quiera sé las pruebas que hay —pregunta la chica frustrada mirando a su amigo.
—No te preocupes, eres fuerte —Draco acaricia su mano.—Podrás hacerlo.
—Ron se ha enfadado con nosotros —suspira la chica.—Se cree que hemos llamado a alguien o algo así.
—Ron es un imbécil —su tono de asco vuelve, mientras su cuerpo se tensa, pero cuando mira a Hannah todo eso desaparece y suspira.—Perdón.
Hannah se encoge de hombros, y tras una hora hablando, ambos se van a sus casas para descansar.