Con la muerte de Robert Baratheon, el trono de hierro ha caído en manos de los Lannister. Cersei pone la corona sobre su cruel hijo bastardo iniciando una rebelión conocida como la guerra de los cinco reyes. Guerra en la que Ravenna trata de mantene...
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▬▬▬▬THIRTHEEN: ❝ CUIDARÉ DE ÉL❞
HACIENDO SU ORGULLO A UN LADO, Ravenna había pasado la noche en uno de los tantos cuartos de la fortaleza roja, con los ojos abiertos sin poder conciliar el sueño. Se removía constantemente de un lado a otro y se levantaba a mirar por la ventana hacia los jardines y campos con la huella de aquellos años impresos en su memoria y por más que quería alejarlos, no podía, así que repetía el mismo mecanismo sumiéndose en su larga agonía.
Tampoco le agradaba la idea de compartir techo con los asesinos de su marido, pero prefería quedarse ahí que a viajar de noche. Las cosas estaban muy tensas últimamente, pudo percibirlo a su llegada.
En cuanto llegó la mañana, tomó todo lo necesario para partir hacia Bastión de Tormentas y arreglar los problemas que se avecinaban ahora con la muerte del antiguo señor y protector de esas tierras.
— ¿Te marchas sin desayunar? —cuestionó Cersei paraba en los jardines con la vista en su hija Myrcella.
— ¿Ahora te preocupas por mi salud? —se burló.
— Ya lo hice una vez, ¿lo recuerdas? —entre cerró sus ojos—. Cuando el rey loco anunció el matrimonio de Rhaegar y Elia. Te sumiste en depresión, Jaime y yo debíamos turnarnos para cuidarte y evitar que cometieras una locura.
Ravenna sonrió intentando no mostrar debilidad ante su hermana, aunque ciertamente aquel asunto había quedado truncado en el pasado. No le dolía la boda de Rhaegar y Elia, por supuesto que no. A ella le dolía su muerte, su amor posesivo y locura que lo llevo al borde del precipicio.
— ¿Por qué los guardias rondan como buitres sobre las calles? —indagó cambiando drasticamente de tema.
— Eddard Stark ha sido encarcelado y está tarde se llevará a cabo un juicio contra él. —respondió con felicidad demostrando que había placer en aquellas palabras.
— ¿Contra que cargos?
— Traición contra el rey Joffrey. —se enderezo triunfante. Ante esto Ravenna giró dispuesta a buscar al hombre—. Una cosa más hermana. —su voz la detuvo—. Llévate el cadáver de Robert. A mi querido esposo le hubiese encantado que sus restos estuvieran junto a su familia.
Ravenna ignoró sus palabras y ordenó a un guardia ser llevada hasta donde estaba Lord Eddar Stark. El camino era estrecho, lúgubre y mugriento. Mientras más avanzaba su vestido más se ensuciaba.
Miró al guardia que protegía la puerta y tras intercambiar palabras con él retándolo y poniendo en alto su verdadero apellido, accedió a abrir la reja. Esa era la única ventaja de su apellido Lannister, las maravillas que hacía el poder era sorprendente. Todos se inclinaban con miedo ante un león.