Una tarde más que ha pasado casi sin darse cuenta.
Un pequeño concierto improvisado en la suite presidencial, en el que Raoul y Agoney han cantado algunas de sus composiciones nuevas todavía sin terminar. Han inventado armonías, han tocado el piano para acompañarse mutuamente e incluso han disfrutado cantando a dúo una de las canciones más conocidas del canario.
Se han rozado las manos sin disimulo sobre las teclas negras y blancas, aprovechando que querían enseñarse los acordes. Se han besado con la mirada cuando deseaban hacerlo con los labios, pero no querían parar de escucharse la voz. Se han acariciado el alma en forma de balada romántica, calmada, pero también han compartido su felicidad con bases electrónicas y bailes explosivos.
Agoney está completamente fascinado con la voz de Raoul y Raoul tiembla de nervios cada vez que canta para Agoney, porque, joder, es Agoney. A veces se le pasa por la mente que es cantante. Pero, sobre todo, su temblor aumenta poque es Agoney, el chico por el que cada minuto que pasa siente más y más cosas.
Más tarde, han visto una película cualquiera en la tele. Ni siquiera saben si era comedia, de suspense o de aventuras. O si era una película de terror de esas que se ponen para poder tocar a tu acompañante. Porque solo han mirado a la pantalla durante los créditos de inicio.
A los dos minutos y medio, sus manos se han buscado, sus piernas han encajado a la perfección y la nariz de Raoul ha terminado enterrada en el cuello de Agoney. Ambos enroscados sobre el sofá, contándose muchas cosas de sus vidas y respondiendo a todas las preguntas que intrigaban al contrario.
El cantante ha contado cómo se planea el lanzamiento de su nuevo disco. Estaba previsto para final de año, pero probablemente quede demorado a la primavera de 2021 a causa de la pandemia. Y el rubio le ha escuchado atento, porque no tiene ni idea de cómo se decide la fecha ideal, ni de cómo se prepara toda la publicidad, ni de cómo es realmente grabar un disco que con seguridad será platino en apenas un par de días.
Raoul ha hablado de su familia, de esas personitas que le alegran cada segundo de su vida y le dan el amor incondicional que merece. Le ha contado que su madre se estresa cada vez que le tiene en casa, pero que, en el fondo, es quien le da los mejores abrazos del mundo. También ha explicado que su padre es carpintero y gracias a él sabe hacer algunas cositas de la casa que le han resultado muy útiles al independizarse. Y también le ha hablado de su hermano, el futbolista, del que aprendió a trabajar para conseguir sus objetivos sin importar cuánta gente intentara tumbarle en el camino.
Así, sin saber muy bien cómo, Raoul había dejado caer que le encantaban los maquillajes que el canario llevaba en sus conciertos. Y Agoney no había tardado ni diez segundos en coger su ordenador, abrir su galería de fotos y enseñarle una a una todas las pruebas que su maquilladora había realizado en él hasta llegar a la perfección que mejor reflejaba su personalidad y la línea estilística de su última gira.
Mirada enmarcada de negro. Ardiente, felina. Pestañas más largas de lo humanamente posible. Y esos labios coloreados en rosa pálido con un sutil punto brillante en el centro, provocando que tengan un aspecto todavía más carnoso si eso es posible.
La respiración de Raoul acelerándose y la sonrisa de Agoney ladeándose, divertida y sugerente. Mostrando a la luz los pensamientos que pueblan la mente del canario, que cada vez le interesan más.
—Raoul... —comienza, mirándole —¿Te has maquillado alguna vez?
—¿Qué? —pregunta el rubio, sin entender muy bien.
—Que me estoy imaginando cómo te quedaría a ti ese maquillaje y me estoy poniendo malo... —reconoce.
Raoul se esconde en su cuello, vergonzoso al ver la mirada de Agoney que quema su piel, los ojos entrecerrados imaginando los suyos delineados de negro, con la mandíbula todavía más marcada, si eso es posible y con los labios destacando de la piel pálida para que esté AÚN más guapo.
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Quarantine |Ragoney|
FanfictionUn hotel de lujo se ve obligado a cerrar sus puertas a cal y canto por decisión de las autoridades sanitarias y todos sus huéspedes y empleados quedan aislados para evitar expandir el virus. Hay muchas reglas: lavarse las manos, llevar mascarilla y...
