—Entonces, en la puerta de la suite, me dijo que lo había pasado muy bien, que estaba muy contento de haberme conocido. Yo le agradecí la cena, la conversación y todo y...
—Y os besasteis. —chilla Aitana sin dar tiempo a que su amigo se explique.
—¿Cómo que os besasteis? —interviene Miriam en un volumen más alto de lo habitual —Pero, ¿qué os pasa en la cabeza? ¡¡¡Que estamos en cuarentena, insensatos!!!
Raoul se ríe sin poder evitarlo, porque adora a la gallega cuando es la persona más radical del mundo y cuando les riñe por saltarse las normas. Si no fuera por ella, tanto Aitana como él ya estarían despedidos.
—No, chicas, no nos besamos. —reconoce Raoul.
—¿Cómo que no? —pregunta Aitana.
—Que no nos besamos. Solo cenamos juntos, hablamos muchísimo y nos despedimos en la puerta con una sonrisa, pero no nos besamos. —narra el rubio, mientras sus mejillas se tiñen poco a poco de un rosado precioso.
—Gracias. Menos mal que se impuso la cordura al fin. —dice Miriam rodando los ojos.
—Pero... —continúa Raoul con una tímida sonrisa —me hubiera encantado besarle.
Las dos chicas se giran rápidamente a mirarle.
—Espera, ¿qué? Desarrolla eso. —dice Miriam, sentándose sobre el sillón y mirando atenta a Raoul.
Al chico se le escapa una carcajada divertida, porque le encanta cuando su compañera abandona la apariencia de madre que suele tener todos los días y se convierte en una joven cotilla más.
—Pues que realmente lo pasamos muy bien. Que hablamos de muchísimas cosas y me sentí muy cómodo con él. Fue... como una cita, solo que tuvo que ser en su habitación porque no podemos salir fuera. Pero la sentí como eso. Como la primera cena entre dos chicos que se están conociendo.
Suspira sin ser muy consciente y la sonrisa tierna que se le queda tatuada en los labios hace que Aitana vuelva a intervenir.
—Pero, Raoul, ¡esto es muy fuerte! —chilla de nuevo.
—Aitana, por Dios, que te van a escuchar en la primera planta, ¡baja el volumen! —riñe Miriam.
—Perdón. Pero entiende que me alucine que mi mejor amigo esté tonteando con Agoney. CON AGONEY. ¡Con un famoso! Es que, ¿cómo es posible?
—Yo también estoy flipando, Aitana, y eso que soy yo quien está tonteando con él.
—Y yo diciéndote que era un gilipollas. ¡Menudo tino tuve con él!
Raoul vuelve a reírse, porque no sabe si contarlo o no, pero decide ceder a la presión de sus amigas y abre la boca con algo de miedo para confesar.
—Es que... ayer me contó que os espantó a todos porque quería que fuera yo a su habitación. Se comportó como un imbécil para que todos quisierais cambiar de cliente hasta que llegué yo. —sus mejillas intensifican aún más su color y las dos chicas le miran sin querer entenderlo.
—¿Qué me estás contando?
—Que se ve que me vio hace unos días en el teatro y... le llamé la atención.
—Pero, ¿en qué comedia romántica estás metido, Raoul?
—No lo sé... Pero lo que tengo claro es que... no quiero salir de ahí.
Aitana abre muchísimo la boca y advierte.
—Perdón, pero creo que voy a volver a chillar.
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Quarantine |Ragoney|
Hayran KurguUn hotel de lujo se ve obligado a cerrar sus puertas a cal y canto por decisión de las autoridades sanitarias y todos sus huéspedes y empleados quedan aislados para evitar expandir el virus. Hay muchas reglas: lavarse las manos, llevar mascarilla y...
