696 horas en cuarentena

1.2K 162 164
                                        

Gracias por darme la mejor idea del mundo y por ser una gran compañera de charlas interminables. Este capítulo es para ti, siilso. 💛

---

Agoney coge el móvil que reposa sobre la mesa de cristal y lo apoya en el atril improvisado con un par de libros.

Comprueba que el ángulo es bueno y que su cara se ve perfectamente. Se recoloca sobre el sillón y verifica en qué posición está más guapo.

Respira hondo, levanta la vista para encontrarse con la cara perfecta de Raoul que asiente y le sonríe divertido detrás del teléfono y pulsa la pantalla para dar por comenzado el directo en su Instagram.

Apenas un minuto y más de cien mil personas entran en la intimidad de su habitación. Cien mil dedos que pulsan la pantalla a la vez y mandan solicitudes para unirse.

Su bandeja de preguntas explota y los comentarios suben a una velocidad de vértigo. Y eso que, como mucho, se estarán publicando el uno por ciento de los enviados.

Saluda con las dos manos a la cámara y habla con la voz aguda que sus seguidores adoran.

—Hola. —se ríe nervioso—¿Qué tal están? Hace ya tiempo que no hacía un directo y, como ya llevan muchas semanas confinados, me pareció buena idea. Así que, bueno, ¿cómo lo están llevando ustedes?

Se queda callado y espera a que las respuestas se pongan al día para comenzar a leer a los fans que le escriben desesperados, deseando ser uno de los afortunados que aparezcan en la pantalla del móvil del canario.

»Leo por aquí que algunos lo estáis llevando fatal... Qué pena, ¿no? —Respira hondo —A mí me pilló en un hotel en Ibiza y, bueno, no pude salir de aquí, porque nos encerraron en cuanto empezó todo. Porque, además, un huésped de aquí estuvo contagiado y, claro, se volvieron todos locos. —Se ríe al recordar la histeria del primer día —Pero, por suerte, yo estoy bien, que leo que muchos me lo preguntan. Sí, estoy bien. —responde, tranquilizando a las masas. Y no era su intención añadir nada más, pero se da cuenta de que no les ha dicho toda la verdad, y completa —Estoy más que bien.

Levanta un momento la vista para mirar a Raoul y le guiña un ojo que no pasa desapercibido para nadie. Ni siquiera para el rubio, que nota cómo sus mejillas se tiñen de rojo y cómo el calor asciende desde su estómago para llegar al cuello.

Agoney se carcajea porque le hace muchísima gracia la reacción involuntaria de su chico, pero vuelve a bajar la mirada y se dispone a leer comentarios mientras habla solo.

—¿Les apetece que cante algo flojito o...? Les cantaría algo fuerte, pero los vecinos me van a odiar.

Raoul se ríe suave, porque el cantante está mintiendo descaradamente.

No tiene vecinos, es el único huésped en su planta y, además, la habitación está insonorizada. Podría montar un concierto con todo un equipo de sonido de la más alta calidad y, aun así, no le podrían escuchar desde el piso de abajo.

Pero esa risa disimulada, que creen que no se ha escuchado, se contagia al canario y los comentarios estallan.

Todo el mundo se pregunta de quién es esa risa, a quién está mirando con tanta insistencia su cantante favorito y por qué tiene esa mirada de idiota enamorado si no tiene pareja conocida.

Cuando Agoney se da cuenta, abre mucho los ojos, pero trata de disimular y se lo toma a broma.

—Me estáis preguntando que con quién estoy. Pues siento decepcionaros, pero en mi habitación solo está Cepeda. No hay nadie más.

Quarantine |Ragoney|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora