—Vale. Y ahora, ¿qué?
La voz de Raoul seguida de un suspiro miedoso rompe el silencio del salón y Agoney y Cepeda levantan la vista de sus móviles después de un buen rato.
El vídeo de la actuación de Raoul acaba de alcanzar el millón de visualizaciones en poco más de veinticuatro horas y los medios digitales no han tardado nada en hacerse eco.
Algunos ya le han relacionado con el rubio misterioso de la habitación de Agoney y otros todavía no son conscientes de ello, pero no quedará mucho para que la noticia se expanda.
Multitud de titulares llenan las redes sociales, cada uno más extraño que el anterior.
Muchos creen en la casualidad. En que realmente todo ha sucedido así, sin esperarlo.
Que Raoul y Agoney se conocieron dentro del mismo hotel (algunos ya han averiguado que el catalán es uno de los trabajadores), que comenzaron una relación sin ser muy conscientes y que el vídeo de Raoul cantando "Libertad" no era más que un regalo para su novio. Un regalo que no debería haber tenido más trascendencia que la de agradar a los huéspedes. Pero, involuntariamente, ha dado la vuelta al mundo.
Pero otros inventan las historias más inverosímiles.
Que la discográfica quería lanzar a Raoul a la fama y decidió que la mejor forma era en un dúo con Agoney. Por eso, ambos estaban encerrados en el mismo hotel, componiendo, esperando el momento en el que la primera ola de pánico provocada por la pandemia se hubiera escampado para lanzar la bomba, generar expectación y así dar toda la visibilidad posible a esa colaboración que llegaría en los próximos meses.
Que Raoul es uno de los trabajadores del equipo de Agoney, aunque nadie aclara si es un técnico de luces, un bailarín del cuerpo de baile para la próxima gira o su peluquero. Y que la cuarentena les había obligado a compartir cama debido al poco espacio que había en la habitación del canario y había surgido la chispa. Como si su vida fuera un maldito fanfic.
Que Agoney es una estrella de esas a las que la fama se ha subido a la cabeza y había embaucado a un chico cualquiera de ese hotel para saciar sus deseos oscuros en tiempos de cuarentena. Y que Raoul no es más que el tío de usar y tirar que el canario utiliza durante estos días.
E incluso que todo ha sido una estrategia de marketing diseñada por su equipo de trabajo para poner el foco mediático sobre la figura de Agoney de la manera más brutal en vistas al lanzamiento de su próximo disco. Para caldear el ambiente, calentar el terreno y ganar todavía más adeptos que compren su nueva música cuando salga.
Todas las opciones invaden las redes.
Y todas son posibles mientras ellos no confirmen ni desmientan ninguna.
Por eso Raoul lleva todo el día mordiéndose las uñas, tanto que está a punto de empezar ya con los dedos. Agoney no para de cogerle de la mano y acariciarle para calmar su nerviosismo, pero es inevitable. Porque, ¿cómo calmar a alguien estando más nervioso que aquél a quien pretendes calmar?
—No sé qué decirte, mi niño.
—¿No lo sabes? —pregunta el chico.
Agoney niega, porque, aunque no para de darle vueltas a la cabeza, no. No sabe.
—Bueno, Ago —interviene Cepeda —, tú también te hiciste conocido de la noche a la mañana. Algo de experiencia tienes.
—Joder, sí. Pero tampoco sé qué se hace cuando un vídeo tuyo que ni siquiera has subido tú se hace viral. Cuando yo entré al concurso mis vídeos apenas llegaban a mil reproducciones. ¡Y este tiene un millón!
—Pero, al salir, todo el mundo sabía tu nombre.
—Lo sé. Pero es distinto, porque a nosotros nos esperaba una discográfica para grabarnos un single. Por suerte, yo no tuve que esperar a que pasara el milagro. El milagro ya había pasado mientras yo no sabía nada.
—Pero, aunque no sea la misma experiencia, tienes contactos. Podrás hablar con alguien que sepa, ¿no? —pregunta Raoul, intentando que alguien le dé alguna respuesta.
—Bueno, sí, podría llamar a mi manager a ver si sabe qué hacer, pero es que... ¿cuántos cantantes se han hecho virales con un vídeo que no han subido ellos mismos justo después de que le pillaran de lleno en el directo de su novio famoso? Parece una película mala de domingo por la tarde.
Se lleva la mano a la cabeza y al rubio se le escapa una risa involuntaria al verle así.
—Perdón. —se corrige —Es que eres muy gracioso cuando te estresas.
Le besa en los labios con suavidad y Agoney responde al beso corto y rápido.
Se separan enseguida y Cepeda lo agradece con la mirada. Le encanta que se quieran tanto y que se apoyen mutuamente, pero todavía no se ha acostumbrado a las muestras de cariño constantes en su presencia.
En ese momento, el teléfono del canario comienza a sonar en su mano y el nombre que le devuelve la pantalla le hace fruncir el ceño y descolgar rápidamente.
—¿Sí? —Espera en silencio a que le respondan al otro lado de la línea —Sí, estoy con él, ¿qué pasa? —Unos segundos más callado —Pero, ¿por qué? —Cierra los ojos un momento mientras escucha —¿A qué hora? —Raoul le pregunta por gestos qué está pasando, pero ve cómo los labios de Agoney se curvan en una sonrisa involuntaria por lo que le dicen a través del teléfono. Una de esas sonrisas que se escapan sin querer, porque lo que te cuentan es una buena noticia —Sí, claro. Pues mañana te llamo. Hasta luego.
Da un par de segundos más, seguramente esperando una despedida, y cuelga la llamada para mirar a su chico con los ojos iluminados.
—Raoul, era de la discográfica. Tengo que llamarles mañana por la noche.
Su sonrisa no deja lugar a dudas. Son buenas noticias.
Quizás sea un proyecto nuevo, o quizás saben algo en primicia y puede retomar el trabajo en su disco antes de lo previsto. Es posible que estén más cerca que nunca se salir de ese hotel y por eso le llaman. Para hablar del calendario de los próximos meses. O de los próximos días. Quién sabe.
Todas estas ideas y muchas más pasan por la mente de Raoul mientras Agoney permanece en silencio sin soltar prenda.
—¿Qué ha pasado? ¿Quieren hablar algo de tu disco o...? —pregunta, necesitado de información.
—No. —contesta el canario.
—¿Entonces?
A Agoney se le escapa una nueva sonrisa (si es que en algún momento se había borrado de su rostro) y acaricia las mejillas de Raoul con dulzura antes de responder a la pregunta.
—Quieren hablar contigo.
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Quarantine |Ragoney|
FanfictionUn hotel de lujo se ve obligado a cerrar sus puertas a cal y canto por decisión de las autoridades sanitarias y todos sus huéspedes y empleados quedan aislados para evitar expandir el virus. Hay muchas reglas: lavarse las manos, llevar mascarilla y...
