|CAPITULO EXTRA 2|

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8 meses después...

¤ Isabelle ¤

Me remuevo un poco en la cama y como por puro instinto y costumbre más que nada extiendo el brazo buscando el cuerpo de Edrick a mi lado, pero tanteo y tanteo y no siento nada más que la sabana fría.

Abro los ojos sin preocuparme por la luz ya que todo está oscuro, o al menos eso pensaba ya que cuando los abro me doy cuenta que la lampara de la mesa de noche de Edrick esta encendida, pero no hay rastro de él a mi lado.

Son como las tres de la madrugada, ¿A dónde puede ir a esta hora? Me volteo hacía el moisés de mi bebé junto a la cama y también está vacío. Me incorporo de golpe en la cama con la adrenalina al mil y con la poca luz que da la lampara logro ver a mi mate en el sofá frente al ventanal con nuestro pequeño bebé sobre su pecho, se ve tan frágil en comparación con Edrick, se ven adorables.

Suspiro completamente aliviada y la preocupación es remplazada por la ternura.

Estos últimos meses han sido una total locura y lo digo en el sentido literal. El ser madre ha sido una tarea totalmente nueva para mí, así como para Edrick también el de ser padre, el primer mes luego de que tuviéramos a nuestro bebé fue el más duro porque no teníamos ni idea de lo que hacíamos, pero ahora ya todo lo llevamos mucho mejor. Creo que incluso Edrick mejor que yo.

Me levanto de la cama, vestida con una sudadera y pans de Edrick como ya se me ha hecho costumbre y me dirijo a mis dos hombres.

—Debes dejar de robarte a mi bebé. —Le susurro a Ed, sentándome a su lado en el sillón—.

—Nuestro bebé. —Me corrige y aun adormilado me da un corto beso en la mejilla—.

—¿Por qué estás aquí?

Me acurruco a su lado, beso su hombro y tomo la pequeña manita de Robert, si, le pusimos como mi papá, aunque todos le dicen Rob igual me sigue haciendo muy feliz que mi primer hijo lleve el nombre de uno de los hombres que tanto ame y que amo.

—Estaba llorando y tu dormías, quise dejarte descansar, además me quiere más a mí que a ti. —Presume sin faltar su típica sonrisita—.

—Ya quisieras, Ed. —Continúo susurrando—.

—Entre más lo niegues más difícil es para ti.

—Solo vuelve a la cama.

Me pongo de pie y con mucho cuidado le quito a mi pequeño de los brazos. Se remueve un poco en los míos e ignoro la sonrisa burlona de Edrick y sin poder contenerme beso la frente de Rob, estoy tan enamorada de este niño.

—Debo admitir que me siento un poco celoso, ese bebé es toda una amenaza para mí. —Dice a la vez que se pone de pie—.

—Si, debes sentirte amenazado amor, porque créeme que soy capaz de lanzarte por el balcón por salvar a este niño. —Bromeo, obviamente—.

—Y no lo dudo Isabelle, no lo dudo.

Ambos comenzamos a caminar de regreso a la cama y mientras mi Alpha se deja caer como una bestia en la cama yo me tomo mi tiempo para poner a Rob de regreso en su moisés a mi lado y no puedo evitar quedarme observándolo mientras duerme.

Observo sus largas pestañas, sus labios tan pequeños, sus manitas que siguen aferradas a mis dedos e incluso me encanta el olor a bebé que desprende su ropita. Aun me parece increíble el saber que yo traje a un ser tan hermoso al mundo.

Me gusta observarlo mientras duerme, pero cuando esta despierto las cosas son aún más fantásticas empezando por sus ojos que son muy particulares. Rob nació con heterocromía, lo cual es una condición que hace que el color en sus iris sea diferente y es fascinante. No es nada para alarmarse, gracias a la Diosa es por eso que me siento muy tranquila respecto a eso.

Rechazada Por El AlphaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora