Hunter terminó de arreglarse, y luego se sirvió un vaso de whisky, la puerta de su habitación se abrió y entró su hermana menor, Keyla Hamilton.
—Que bien hueles hermanito.— Dijo Keyla levantando sus cejas y dándole una sonrisa coqueta, para luego acercarse a el y abrazarlo.
Hunter y Keyla siempre han sido más unidos, Keyla es una chica de 20 años, muy guapa y siempre tan divertida, es la más fiestera de la familia Hamilton, al igual que su hermano menor Trevor.
—Te sienta muy bien la universidad, hermanita.— Dijo Hunter mientras dejaba un beso en su frente.—Me alegro que estén aquí, tengo planeado irnos de viaje a Ibiza, nosotros tres y Emma, ¿Qué te parece?
Keyla aplaudió entusiasmada y luego le dió una nalgada a su hermano.
—¡Maravilloso!— Exclamó contenta.
Era noche buena, toda la familia Hamilton se reunían para celebrar navidad, aunque la familia hace dos años no ha estado completa del todo, la primogénita de Deerek Hamilton se había ido, a quién sabe dónde, nadie supo de ella el día que se marchó, y tampoco dejó pistas para que la buscaran.
Keyla y Hunter bajaron al salón dónde se hace siempre la cena navideña, Trevor saludó a su hermano con un fuerte abrazo y luego se sirvieron sus copas.
Una mujer de servicio se acercó a Hunter para anunciarle que había llegado su novia.
Emma entró al salón con un vestido rojo, muy elegante, su cabello rubio suelto y un maquillaje perfecto que combinaba muy bien con su vestimenta, y sus ojos azules resaltando y brillando como siempre.
—¡Al fin los pequeños Hamilton en casa!— Dijo Emma contenta para rápidamente abrazar a Keyla y luego a Trevor.
—Que bueno verte señorita Barker.— Dijo Trevor con una sonrisa sarcástica y Emma le dió un golpecito en su hombro.
—Siempre tan sarcástico el bebé ¿no?— Dijo Emma bufando y luego removiendo su cabello.
Hunter se acercó y besó a su novia con delicadeza y luego la abrazó.
—Arriba hay habitaciones dónde tiene prohibido salir un ruido de ellas ¿sabían eso? Interesante ¿no? Mejor la biblioteca, en esa si he hecho cosas sucias.— Dijo Keyla levantando sus cejas con picardía.
—No necesitábamos esa información tuya, querida.— Dijo Hunter guiñándole el ojo.
Todos se sentaron en la gran mesa, Deerek Hamilton en la cabecilla y su esposa a su lado.
—Espero que en la fiesta de fin de año pueda ver a tus madres, Emma.— Dijo Deerek mientras tomaba un sorbo de su whisky.
—Por supuesto, sr Hamilton.— Dijo Emma con una sonrisa.
El personal de servicio empezó a servir la comida, todos en la mesa no paraban de hablar, y nadie estaba afuera de la conversación que había. Al terminar de colocar toda la comida, el personal se retiró.
—¡Buen provecho familia!— Dijo Deerek con una sonrisa y levantando la copa para el brindis.
Antes de que empezaran a comer, una mujer de servicio anunció un nombre que no se escuchaba desde hace tiempo en la gran mansión Hamilton.
Todos dirigieron su vista hacia la puerta del salón, donde estaba ella recostada en el marco mientras masticaba algún chicle, su mirada verdosa era maliciosa, y su sonrisa sarcástica eliminó cualquier rastro de felicidad en los miembros de la familia Hamilton.
Cassandra Hamilton, había vuelto después de dos largos años.
Una mujer alta, de la misma altura de Hunter, 1,78, sus ojos verdes llenos de veneno, su cabello castaño claro y largo caía elegantemente sobre su espalda, un cuerpo perfecto, tenía un pantalón negro alto, un suéter de cuello alto gris y una gabardina negra, y unos tacones haciendo juego con su vestimenta, aquella mujer parecía sacada de una revista.
—¿Qué pasa familia? ¿Vieron a un muerto?— Su voz seguía siendo tan ronca y suave a la vez, y su sonrisa se agrandaba a un más, su rostro mostraba diversión al ver las caras de sus familiares.
—Cassandra.— Dijo su padre muy bajo, se levantó de su asiento para recibir a su hija mayor.
—Tranquilo sr Hamilton, puede sentarse, no es necesario que se levante, sólo me sentaré con ustedes a disfrutar de la cena familiar.— Dijo con una sonrisa traviesa.
Caminó hasta la otra punta de la mesa, estando al frente de su padre.
—Me hubiese gustado ver un muerto mejor.— Dijo Hunter lleno de rabia.
Emma lo miró de reojo y negó.
La rubia se había quedado perpleja ante la belleza de la hermana mayor de los Hamilton, pero desbordaba tanta arrogancia que le quitó el ojo de encima, y empezaba a entender porque Hunter la odiaba tanto.
—He visto muchos hermanito, y déjame decirte que no huelen a Dignified Privée, tú perfume favorito ¿no?— Dijo mientras tomaba un sorbo de su whisky.
Hunter resopló, su ira se había congelado en su rostro haciéndolo muy rojo, Emma tomó su mano para calmarlo un poco, porque era tan evidente que mostraba su ira a su hermana mayor.
—¿Dónde estuviste todo este tiempo, Cassandra?— Preguntó Trevor, estaba más calmado pero tenía un rostro confundido.
Sus padres rápidamente miraron a Cassandra, que sólo levantó sus hombros y volviendo a tomar un trago.
—¿Aceptas un paseo mañana en caballo?— Dijo mientras fijaba su vista en su hermano menor.— Eres más guapo que Hunter, como has crecido pequeño.
Keyla ni siquiera se inmutó para ver a su hermana, simplemente se levantó de la mesa dejando a todos confundidos con la llegada de Cassandra.
Cassandra miró cada movimiento que daba su hermana hasta que su silueta desapareció, luego su vista se cayó en la única rubia de esa mesa.
—Emma Barker.— Dijo Cassandra con un tono juguetón.— Espero que nos llevemos muy bien, te apuesto a que seré tú cuñada favorita.
Los ojos azules de Emma se clavaron en los de Cassandra, no le gustaba para nada que la retaran con la mirada, ni mucho menos una prepotente como, Cassandra Hamilton.
—Seguro que sí.— Dijo Emma con una sonrisa fingida.
—¿Piensas quedarte en Londres?— Preguntó su madre.
Ver a su hija mayor le revolvió el estómago, pero muy en el fondo estaba tan feliz de verla en casa.
—Eso planeo, madre.— Dijo Cassandra quitando su vista de Emma y fijándola en su madre.— Estás tan guapa como siempre.
Ha sido lo único que se le ha escuchado decir sin sarcasmos, su madre era la única que podía hacerla hablar sin una gota de maldad en su voz.
Hunter se levantó de la mesa molestó y se acercó a su hermana mayor con tanta rabia, su padre se levantó rápidamente y Cassandra ni se inmutó.
—¡Estábamos tan bien sin ti maldita animal!— Gritó con tanta fuerza.
Hunter estuvo a punto de caerle encima hasta que Emma y su padre pudieron detenerlo. Cassandra lo miró de arriba a abajo, y luego se levantó quedando a su altura, tan cerca de el.
Emma jamás había visto a su novio así, tan lleno de rabia y odio, pero a medida que Cassandra se acercaba a el, pudo sentir lo intimidante que podía ser la primogénita de Hamilton.
—Un pelo, sólo un pelo me llegas a tocar Hunter Hamilton, y te aseguro que te entierro vivo en el jardín de la mansión.— Su voz se tornó tan seria y sin un rastro de juego en ella o sarcasmo.
—Tendrás que abrir dos huecos entonces.— Dijo Emma colocándose al frente de ella, era un poco más baja que Cassandra, pero aquella mujer no le daba ni una pizca de miedo.
—Seguro.— Dijo la ojiverde muy cerca de ella y luego se marchó del salón, dejando a sus padres y un hermano lleno de ira.
Feliz navidad, familia Hamilton.
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En tú mirada (#2)
RomanceSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
