Emma la abrazó con fuerza y cerró sus ojos, se escuchaban sonidos raros desde afuera, Cassandra besó su frente y luego levantó su barbilla para que la viera.
—¿Subimos?— Preguntó la ojiverde.
Emma asintió, y se levantó del mueble, tomó la mano de Cassandra, y caminó detrás de ella, la mansión la tenía fascinada, pero su aura era tenebrosa, y demoniaca. Iba detrás de Cassandra, pero sentía que alguien la miraba detrás de ella, podía sentir miles de miradas en su espalda quemando su nuca.
Habían varias puertas una vez que llegaron al segundo piso, y todas tenían manillas de diferentes colores, y unas iniciales grabadas muy pequeñas.
—Supongo que tú madre tendrá su habitación por aquí.— Murmuró Cassandra.
Emma asintió, y siguió viendo las manillas de las habitaciones, había una en color negro y tenía grabado "HB1". La rubia giró la manilla y abrió la puerta, aquella habitación le parecía de ensueño, sus colores eran azul oscuros y blanco, le parecía tan impecable y perfecta, tenía una chimenea y una gran puerta a la izquierda, una ventana un poco grande, y un armario inmenso.
Cassandra cerró la puerta con seguro, y sacó su arma colocándola en una mesa.
—Podemos seguir viendo mañana.— Murmuró Cassandra.
Emma no dijo nada, y siguió inspeccionando la habitación, estar en esa mansión le daba tanta intriga, quería ver hasta el mínimo agujero. Se acercó a una mesa de noche y vió una foto de su madre Harper más joven, estaba al lado de un caballo negro, tenía ese mismo uniforme que había visto hace un rato en la sala, y en su mano derecha tenía un arma, su aspecto estaba serio, y sus ojos turquesas brillaban, se veía increíblemente guapa, y su cabello negro largo estaba ondulado, y supuso que era la habitación de ella.
—Es la habitación de mi madre.— Murmuró Emma.
Cassandra estaba viendo el lado del armario, y luego un sonido fuerte se escuchó desde afuera de la habitación.
—Esta mansión está maldita, Emma.— Murmuró Cassandra.
La ojiverde se volteó para ver a Emma quién tenía el retrato de su madre en las manos, ella se volteó para ver a Cassandra, quién la veía fijamente.
—¿Segura qué quieres pasar la noche aquí?— Preguntó la ojiverde.
Emma dejó el retrato donde estaba y se acercó a Cassandra y sus ojos estaban llenos de lágrimas.
—¿Por qué nunca me habló de esta mansión?— Preguntó Emma y su voz sonó rota.— O de nuestros familiares, sé que todo parece retorcido, pero merecía saber la verdad.
—No lo sé, Emma.— Susurró la ojiverde.— Harper, tendrá sus razones.
—Tengo miedo de salir.— Murmuró la rubia.
Podían escuchar unos pasos desde afuera, y Emma abrazó a Cassandra con tanta fuerza al sentir unas voces lejanas.
—¿Tú no tienes miedo?— Preguntó Emma al ver a la ojiverde tan serena en aquella situación.
—Ya he estado en un infierno antes.— Murmuró.
Emma la miró a los ojos y fue ahí el único lugar dónde su miedo desapareció, aquellos ojos verdes entraron profundamente en su alma, arrebatándole cualquier miedo, dolor o tristeza que sentía en esos momentos, como si ella estuviera consumiendo cada parte de su alma.
—Bésame.— Susurró Emma perdida en su mirada.
Cassandra la besó con suavidad, su mano derecha se posó en su nuca con cuidado, y profundizó más el beso, sus lenguas se tocaron, sintiendo como el cuerpo de la rubia hacía miles de explosiones en su estómago, amaba esa sensación.
ESTÁS LEYENDO
En tú mirada (#2)
RomanceSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
