Emma aún veía la dirección de aquella mansión y su rostro seguía confundido, era raro que le llegaran esos tipos de emails, siempre le llegaban a su madre Harper y no a ella, quizás hubo un error. Pero anotó aquella dirección y la guardó, no iba a ir en estos momentos, era tarde para eso, y mucho menos iría sola.
Así que tomó los papeles, y salió de la oficina, manejó hasta su casa, y al llegar, Ben estaba sentado en el mueble viendo una película en la televisión.
—Hola feo.— Dijo Emma y dejó los papeles en la mesa y se acercó hasta su hermano y besó su mejilla.
—Fea.— Dijo Ben con una sonrisa.— Ya sé que el tío Adam está aquí, reserve una mesa en el restaurante de Cassandra, ¿Te parece bien?
Emma sólo sonrió forzadamente y asintió, aveces se le hacía un poco difícil disimular sus sentimientos a cierta ojiverde, y por otro lado deseaba verla y hablar con ella.
—Perfecto.— Dijo Ben y luego volvió su vista a la televisión.
—Oye Ben.— Comenzó a decir suavemente Emma.— ¿Hay otra mansión a nombre de nuestra madre?
Ben sintió como los nervios comenzaban a traicionarlo pero rápidamente disimuló y se hizo el confundido.
—No, había una, pero nuestra madre la vendió hace mucho tiempo.— Dijo Ben sin dejar de mirar la televisión.— ¿Por qué?
—Es que me llegó un email con un recibo de luz y agua, cosa que me pareció extraña.— Murmuró Emma y luego miró la televisión.— Quizás sea un error.
Emma conocía a la perfección a su hermano, y sabía cuando le mentía y cuando no, así que sólo siguió la corriente y no mencionó más nada, porque estaba dispuesta a ir.
...
Los tres se bajaron del auto y caminaron hasta la recepción del restaurante, y un camarero los llevó hasta su mesa, el restaurante tenía un ambiente agradable y una música suave, le gustaba la energía que tenía, y lo hermoso que era, pero para desgracia de Emma, Cassandra no estaba en su vista.
Vieron el menú, y luego pidieron, la rubia se sentía bastante triste, y no podía evitar las ganas que tenía de ver a Cassandra con su mirada perversa.
—¿Todo bien?— Preguntó Adam al ver a Emma viendo por el gran ventanal del restaurante.
—Sí tío.— Dijo Emma viéndolo con una sonrisa.
—Últimamente ha tenido la mente por las nubes.— Dijo Ben viendo a su hermana con una sonrisa divertida.— Y no es por el compromiso.
Emma abrió sus ojos sorprendida, y le dió una patada por debajo de la mesa a su hermano. Ben comenzó a reírse y luego se calló viendo con complicidad a su hermana.
—Emma.— Dijo su tío viéndola de nuevo.
—No le hagas caso a este hombre infantil.— Dijo Emma cruzando sus brazos y viendo a su hermano con rabia.
—Después me lo agradeces.— Dijo Ben viendo a la entrada del restaurante y luego a su hermana con una sonrisa pícara.
Cassandra llegó hasta la mesa de ellos, y Emma sintió como todo sus nervios comenzaron a fallar, y su corazón comenzó a latir con tanta fuerza que pensó que en algún momento se saldría de su pecho.
—Adam, que gusto volver a verte.— Dijo Cassandra con una sonrisa saludando al tío de los hermanos Barker.
Adam saludó a Cassandra con un abrazo, y luego la ojiverde saludó a Ben con un beso en la mejilla, y por último su mirada se posó en los ojos azules de Emma.
—Cuñada.— Dijo Cassandra con una pequeña sonrisa.— ¿Me acompañas un momento?
Emma no lo pensó dos veces y se levantó de la mesa diciéndole a su hermano y su tío que volvería pronto. Emma siguió a Cassandra, quién entró por una puerta y caminaron por un largo pasillo, y al final del pasillo abrió otra puerta y la ojiverde esperó a que la rubia entrara primero. Era la oficina de Cassandra, y era bastante grande, amaba la gran ventana que había detrás de su escritorio, todo era en blanco y negro y se veía tan elegante.
Emma se volteó para ver a Cassandra quién cerró la puerta detrás de ella. La rubia se acercó a ella un poco más y no podía ni siquiera decir ni una sola palabra, sólo se quedó viéndola a los ojos fijamente con un mar de tristeza.
Cassandra se acercó más y acarició la mejilla de Emma con lentitud y su mirada por ningún motivo se apartaba de esos ojos azules.
—Puedo soportar ver como tomas su mano, como lo besas, pero jamás soportaré que compartas tú vida con el.— La voz de Cassandra sonó tan suave pero tan rota al mismo tiempo.
Amaba su voz, amaba lo ronca que sonaba, y la paz que transmitía en ella.
Emma pasó sus manos por su cuello y unió sus labios con los de Cassandra, besándola con suavidad, amaba lo caliente que era su lengua y la manera de como se juntaba con la de ella. Las manos de Cassandra tomaron su cintura suavemente, y profundizó más el beso, Emma se sentía perdida en sus labios, su corazón no podía estar más feliz al besarla de nuevo, extrañaba verla y sentirla de esa manera.
Se separaron un poco y juntaron sus frentes, tenían sus ojos cerrados y sólo sentían los latidos de su corazón.
—No me casaré.— Murmuró Emma.
—Lo sé.— Susurró.
—¿Cómo lo sabes?
—¿Te casarías con una persona a quién no amas?— Preguntó Cassandra viendo a Emma a los ojos fijamente.
—Pero tampoco puedo estar con una persona a quién quiero.— Murmuró.
—Que ironía ¿No?
Emma asintió lentamente y luego se abrazó a la ojiverde sintiendo como su fragancia invadía sus fosas nasales. Estuvieron así por unos minutos, Cassandra acariciaba su espalda con lentitud y luego besó la cabeza de la rubia con delicadeza.
—¿Me acompañarías mañana a un sitio qué está un poco retirado de la ciudad?— Preguntó Emma y aún seguía abrazada a la ojiverde.
—¿Es peligroso?— Preguntó Cassandra.
—No lo sé.— Murmuró Emma.— Pero es un poco extraño.
Cassandra la tomó de la barbilla y luego besó sus labios nuevamente, pero esta vez con una dulzura que derritió a la rubia.
—Te pasaré buscando en la tarde entonces.— Dijo Cassandra en medio del beso.
Emma volvió a besarla y metió sus manos debajo de la camisa de Cassandra y tocó su abdomen, pero al hacerlo la ojiverde soltó un quejido de dolor y se apartó un poco.
—¿Estás bien?— Preguntó Emma preocupada al ver a Cassandra sentándose en el mueble de su oficina con sus ojos cerrados.—Cassandra, te estoy hablando, ¿Qué tienes?
Pero aquella mujer seguía sin responder, y Emma levantó su camisa pero fue tarde para Cassandra evitar que lo hiciera.
La rubia se sorprendió al ver el gran morado que tenía, y unos cortes en la parte de su costilla, Emma estaba horrorizada al ver sus heridas y luego se sentó al lado de la ojiverde y tomó su rostro para verla.
—¿Me puedes decir cómo pasó eso?— Preguntó Emma viéndola preocupada.
Cassandra sólo trató de acomodarse en el mueble, y recobró su compostura.
—Deerek.— Murmuró la ojiverde.
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En tú mirada (#2)
RomanceSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
