La alarma de su celular comenzó a sonar, y sus ojos se abrieron pesadamente, estiró su brazo para poder apagar la alarma y luego volvió a cerrar sus ojos, sintiendo el sueño apoderarse de ella nuevamente, pero no podía seguir durmiendo, tenía mucho trabajo pendiente.
La rubia se levantó, y miró la hora, el reloj marcaba las 6:35 am, y tenía dos mensajes de Cassandra recibido hace 10 minutos.
"¿Podemos dejar el compromiso de hoy para después? Se me presentó un problema y pasaré el día en eso, espero lo entiendas."
"Por cierto, buenos días."
De: Cassandra Hamilton.
Emma suspiró, y dejó su celular en la cama, y entró al baño, odiaba bañarse con agua caliente por las mañanas, porque jamás la despertaba del todo, así que se dió una ducha, y luego se arregló para irse a la empresa.
—¡Buenos días!— Dijo Adam con una sonrisa al ver a su sobrina entrar por la cocina.
Emma lo abrazó y besó su mejilla y le sonrió.
—¿Qué tal dormiste?— Preguntó la rubia y comenzó a servirse una taza de café y se sentó en el banquillo del mesón.
Una de las sirvientas le colocó el desayuno y luego se retiró.
—Excelente, ¿Y tú?— Preguntó Adam y se sentó al frente de su sobrina.
—Bien, aunque me siento un poco cansada.— Murmuró Emma y comenzó a desayunar.
Cassandra no mencionó nada más sobre el asunto porque no quería hablar de eso, y le prometió que en cualquier momento se lo diría, pero Emma sabía que había algo más sobre eso, y le mintió.
Adam miraba a su sobrina con atención mientras bebía de su café.
—¿Algunas vez te has sentido en un sitio dónde sientes qué todos mienten?— Preguntó Emma en un susurro.
Adam dejó la taza de café en el mesón y miró a su sobrina con cautela.
—No.— Comenzó a decir.— Pero me hubiese gustado estar en uno, en vez de haber vivido una verdad horrible.
Emma levantó su vista para verlo, y se sintió confundida con sus palabras.
—¿A qué te refieres?— Preguntó Emma sin despegar la vista de Adam.
—Vivimos en un mundo cruel, Emma.— Susurró.— ¿No te gustaría qué fuera mejor?
Emma asintió pero veía a su tío un poco roto por dentro, como que había algo dentro de el que lo atormentaba.
—Te quiero.— Dijo Emma y besó su mano.
—Y yo a ti.— Murmuró Adam y Emma le sonrió y luego se marchó.
...
3 días después.
Harper y Angélica habían regresado de su viaje, Emma agradecía porque ya estaban bien, y verlas peleadas le incomodaba y la ponía triste.
La rubia estaba pensando en miles de discursos para poder terminar su compromiso con Hunter, le hacía daño seguir en una relación dónde ya no amaba a esa persona, y tenía en su mente a otra.
Emma se acostó en su cama y cerró sus ojos quedándose dormida por completo.
Cassandra había llegado a la mansión Barker, y Ben la recibió con un gran abrazo.
—¿Cómo estás?— Preguntó Ben al separarse de la ojiverde.
—Estoy bien, ¿Y tú qué tal?— Preguntó Cassandra viéndolo con una pequeña sonrisa.
—Bien.— Dijo Ben.— Emma está en su habitación, puedes subir.
—Gracias, y Ben, Keyla está en mi apartamento.— Dijo Cassandra antes de subir por las escaleras.— Dentro de dos días se va a la universidad con Trevor.
Ben le sonrió y luego se despidió de ella y se marchó de la mansión.
—Hamilton.— La voz de Harper interrumpió a Cassandra quién iba a subir a la habitación de Emma.
Cassandra cerró sus ojos con fuerza y sintió como la rabia se apoderó de ella, pero trató de calmarse y se volteó mirando fijamente a Harper, quién la veía con una expresión totalmente seria.
—Sígueme.— Fue lo único que dijo Harper.
Y se dió la vuelta para dirigirse a su oficina, Cassandra la siguió, y al llegar Harper cerró la puerta con seguro.
—¿Vas a agradecerme?— Preguntó Cassandra viendo a Harper quién se colocó delante de ella.
La empresaria sonrió de manera sarcástica y luego se acercó más a ella, sus ojos verdes destellaban desprecio y rabia.
Cassandra la miraba de la misma forma y sentía como todo su cuerpo se calentaba.
—Pude matarte.— Murmuró Harper.
—¿Y qué pasó?— Preguntó Cassandra con su típica sonrisa desquiciada.
—No vales tanto la pena para mancharme las manos.— Murmuró.
Cassandra sonrió y su mirada no dejaba de ver los ojos turquesa de la pelinegra.
—Te lo advierto.— Comenzó a decir Harper.— Sí por algún motivo Emma se entera de lo qué pasó, te juro que te descuartizo viva.
Cassandra no dejaba de sonreír y más se acercó a ella, su mirada se tornó oscura y poco a poco su sonrisa hambrienta se fue borrando.
—Me gustaría que lo intentaras.— Murmuró Cassandra.— Pero aquí entre nosotras, sabemos perfectamente quién es experta en los cuchillos.
Harper la tomó del cuello con fuerza y la pegó contra la pared.
—Dime algo señora Barker.— La voz de Cassandra sonaba con dificultad pero luego empujó con fuerza a la empresaria que pudo quitársela de encima.— ¿A tú adorada hija le gustaría saber qué pasó con esos mafiosos?
Harper recobró la compostura y la miró con ganas de asesinarla.
—¿Y a ella también le gustaría saber qué has asesinado a más de un quincenal de personas?— Preguntó Harper acercándose a ella.— No es ni la mitad de lo que he asesinado yo, pero no soy yo a quién le gusta.
Cassandra borró su sonrisa y su mirada desquiciada estuvo presente.
—Por lo menos no soy una sociópata.— Murmuró Cassandra.— Ni vengo de una familia enferma o que todos tengan su historial psicópata.
Harper sonrió y luego golpeó suavemente la mejilla de Cassandra.
—Por lo menos mi papá no mandó a violarme.— Dijo Harper con su voz llena de crueldad.
Cassandra borró su sonrisa completamente y golpeó con fuerza el rostro de Harper, la rabia se apoderó de ella dejándola totalmente ciega, sus puños no se detenían, y Harper trató de quitarse de encima de ella empujándola con fuerza.
Cassandra pegó su cuerpo contra la pared, sus ojos verdes no podían contener sus lágrimas, y su labio comenzó a temblar, tenía los nudillos llenos de sangre y trató de levantarse del suelo.
—¿Cómo coño te enteraste de eso?— Preguntó Cassandra tomando con fuerza el cuello de Harper, quién tenía sus labios llenos de sangre pero aún así sonreía de manera enferma.
—Investigo muy bien a mis víctimas.— Susurró la empresaria, su respiración estaba descontrolada y Cassandra sintió como su cuerpo comenzó a temblar de la rabia.— No eres más que un ser humano podrido, despreciable y asqueroso, y acabar con tú vida sería algo placentero para muchas personas.
Cassandra la miró y vió como los ojos de Harper se tornaban azules, su rostro se puso más serio y ella soltó su cuello.
—Te quiero lejos de la vida de Emma, si quieres vivir lo harás.— Murmuró Harper.— Pero si no, ya sabes dónde está el hueco en qué voy a enterrarte.
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En tú mirada (#2)
RomansaSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
