"Emma Barker.
Ha pasado un año y tres meses desde la última vez que te vi consciente, desde la última vez que te hice el amor, desde la última vez que vi tus ojos azules. Ha sido difícil para mí verte todos los días postrada en la cama, no sabes cuanta falta me haces, pero esta carta te la daré cuando decidas volver.
Siempre quisiste saber más de mí, todo de mí profundamente, y te lo haré saber en esta carta, porque no soy capaz de poder decírtelo a la cara, odio recordar mi pasado, hablarlo, me quema, me destruye, me hunde tanto, sin embargo, te lo escribiré.
Cuando recién cumplí 10 años de edad, todo cambió... Una vez acompañé a mi padre a una reunión de negocios, recuerdo que el compraría unos caballos pura sangre, y siempre me ha gustado ir cuando él decidía comprar potros nuevos. Mientras él hablaba con sus socios, yo escuchaba con mucha atención cada cosa, mientras veía a los caballos correr, pero hubo algo de un hombre que llamó mi atención, y comenté mi opinión, y todos me vieron, se habían sorprendido por una idea factible que había dicho, y a todos les gustó, menos a mi padre, él sólo sonrió y volvió a lo suyo. Cuando llegamos a la mansión, me golpeó tanto que me dejó inconsciente, dijo que había sido una malcriada, entrometida, y falta de respeto, por tan sólo haber dado mi opinión en un negocio, dejándolo a él en ridículo, como un hombre inservible, que me había burlado en su cara, y que iba a sufrir las consecuencias.
Tan sólo haber dado mi opinión en algo, fue lo que hizo que me vida se destruyera, desde los 10 años hasta los 15, había sido violada por 16 hombres brutalmente, mi papá los mandaba a buscarme a mi habitación, y me violaban en los establos, mientras él veía como lo hacían, no le causaba gracia, sólo sonreía mientras se fumaba un tabaco, y pedía que lo hicieran más fuerte, y cuando terminaban, me decía "Para que aprendas a ser mujer desde ya". Dolía tanto, quemaba tanto, y yo sólo quería morir, desde entonces, mi único deseo ha sido morir, sabiendo que eso me traería paz, por fin consiguiendo mi felicidad, que era la muerte. Protegí a mis hermanos de mi padre, él decía que si no me comportaba lo suficiente, que Hunter y Keyla sufrirían lo mismo que yo, y dejaba que lo hiciera sólo conmigo, no quería que ellos pasaran por eso. Cuándo cumplí los 20 años, había regresado a Londres, había salido de vacaciones, y él cuando me vió sólo le dió molestia, porque había rechazado su puesto para llevar todo su trabajo, sin darme créditos a mí, hizo que Hunter y yo nos separáramos, poniéndolo en mi contra, y esa fue la última vez que él mandaba un hombre a abusar de mí, habían sido 17 hombres en total, y el último, Hunter vió junto a mi padre, él estaba serio, viendo todo, pero cuando tuvo la oportunidad de ayudarme, no lo hizo, y desde entonces, lo he odiado tanto hasta ahora.
Mi vida desde entonces ha sido un caos, vivo con el recuerdo de aquellos hombres tocando mi cuerpo y me siento asqueada, humillada, como toda una basura, y duele. A cada hombre que abusó de mí los asesiné a sangre fría, me bañaba mis manos de sangre mientras los apuñalaba con el cuchillo, con el tiempo me volví una mujer sin sentimientos, estuve casi un año entero aprendiendo artes marciales, entrené tanto en los tiros blancos, haciendo de mi puntería perfecta, no quería a ningún hombre cerca de mí, hasta que conocí a Ben. Él fue un hombre tan especial en mi vida, convirtiéndolo en mi ángel, jamás me juzgo, jamás me abandonó, siempre me cuidó, me hizo sentir segura en sus brazos, y lo amé, lo sigo amando, no hay un amor entre nosotros, sólo el de una amistad fuerte y leal, y lo quiero tanto, él tiene todo ganado.
Pero tú, tú hiciste que quisiera vivir aún más, tú haces que mi mente sólo piense en tus lindos ojos azules como zafiros, que sueñe contigo en vez de tener una pesadilla, calmas mis taquicardias, haces que mi vida tenga sentido, y no sabes lo jodido que es, saber que no estás aquí, tomando mi mano mientras lloro escribiendo esto.
Eres mi razón de ser.
La mujer por la que sueño todas las noches, eres esa persona que me hace delirar sólo en pensamientos, te deseo tanto, quiero consumir cada parte de ti, como si yo fuera un demonio, poseer tú alma, y hacerla completamente mía.
No quiero una vida a tú lado, quiero una eternidad junto a ti, y si no la hay, buscaré mil eternidades más para estar contigo.
La vida tiene color a tú lado, los días son menos pesados mientras veo tus ojos, Emma Barker, has hecho que una maldita desgraciada como yo, se haya enamorado de ti perdidamente.
Por si en algún momento decides volver, quiero que sepas que estoy dispuesta a tomar tú mano mientras caminas, que te abrazaré mientras lloras en la bañera, que me levantaré con una sonrisa mientras modelas en una pasarela, que cocinaré el mejor plato de mi vida en alguna playa de Italia, que vestiremos de gala cuando vayamos a un concierto de orquestas sinfónicas, por si en algún momento decides volver, prometo que estarás bajo mi mirada, y yo en tú mirada.
Con mucho amor, Cassandra Hamilton."
Harper guardó la carta en su gabardina, y cerró sus ojos por un momento sintiendo como sus lágrimas estaban a punto de estallar.
Sintió la puerta de su habitación abrirse, ella no volteó, sabía perfectamente quién era, y sólo sintió como sus brazos envolvían su cintura, su cabeza se recostó en su espalda, y su olor le dió tranquilidad.
—Te amo.— Murmuró Angélica con suavidad.
Harper abrió sus ojos lentamente, y tomó la mano de su esposa para darle un suave beso, luego se volteó para estar frente a ella y la besó con delicadeza.
—Te amo.— Susurró Harper en medio del beso.
—Ha pasado una semana desde entonces, deberías salir conmigo y caminar un rato en el Central Park, siempre nos distraemos ahí.— Susurró Angélica viendo los ojos turquesas de su esposa.
—Está bien, cielo.— Murmuró y la besó.
...
Emma abrazó a Ben por un largo tiempo, y él la levantó dándole vueltas en el aire.
—Eres un feo.— Dijo Emma con diversión.
—Un feo que amas.— Dijo Ben con una sonrisa y besó su mejilla.— ¿Cenamos hamburguesas esta noche?
—¡Por favor!— Exclamó Emma.
—Perfecto, nos vemos en la noche.— Dijo Ben besando su mejilla y Emma lo volvió a abrazar nuevamente despidiéndose, y quedando sola en aquél apartamento.
Caminó hasta la habitación principal, y entró cuidadosamente, y luego acercó una silla para estar frente a la cama, y tomó su mano.
—Hoy soñé que estábamos nuevamente en esa playa.— Susurró Emma.— Poco a poco los recuerdos surgen, no sé exactamente qué pasó, pero si siento algo.
Emma suspiró y siguió acariciando su mano, y Rubio entró a la habitación acostándose en el suelo al lado de Emma.
—Me gustaría ir a esa playa.— Susurró Emma.
Y sintió como su mano se movía.
Sus ojos verdes se abrieron lentamente y Emma sintió su corazón latir con fuerza, era extraño esa sensación que sentía ella, cuando esa mujer la miraba de esa forma.
—Tienes miseria en el azul de tus ojos, Barker.— Su voz sonó ronca y Emma sonrió.
—Cassandra Hamilton, ni siquiera en tú lecho de muerte dejas de ser tan desgraciada.— Dijo Emma con una sonrisa divertida mientras acariciaba su mano.
ESTÁS LEYENDO
En tú mirada (#2)
RomanceSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
