Capítulo Final.

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En tú mirada.

EMMA

Mi corazón estaba acelerado, no porque estuviera nerviosa, él estaba tranquilo, sólo se ponía así mientras sentía la cercanía de esa mujer cerca de mí... Su mirada verdosa se incrustaba en mi alma, haciendo que todo de mí, fallara.

Su sonrisa era cálida, sus dientes eran perfectos, pero su mirada... Dios, por favor no me hagas caer, porque pasaré vergüenza.

Su caminar era elegante, su mano derecha apretaba la correa de Rubio, haciendo que el perro siguiera sus pasos, sin duda alguna, me gané miles de loterías al tener a esta mujer conmigo.

—Creo que no puedo caminar.— Dije con una sonrisa nerviosa una vez que Cassandra llegó hasta mí, y me sonrió.

Dios, sé justo conmigo, ¿Es posible enamorarme de un demonio con una mirada de ángel?

Sí, muy posible, si se trataba de Cassandra Hamilton.

—Cielo.— Su voz sonó ronca pero suave, y una sonrisa divertida surgió en su rostro.— Te ves guapa.

—Siempre lo estoy.— Dije disimulando mi nerviosismo y Cassandra elevó sus cejas.

—Amo tú autoestima.— Dijo mi novia con una sonrisa divertida y luego sus brazos rodearon mi cintura, abrazándome con suavidad.

Su olor me encantaba, ese olor que puedo oler a kilómetros y sentir la paz invadir mi cuerpo, sentir sus manos frías en mi cuerpo, me hacía temblar.

—¿Cenamos?— Preguntó Cassandra una vez que se alejó y me dió un beso en los labios.

Yo asentí y ella tomó mi mano, para entrar a la mansión. Hace una semana atrás habíamos regresado a New York, Cassandra había vendido su apartamento en Londres, y nos habíamos mudado a New York mientras tanto, ya que había mucho más trabajo aquí.

Rubio entró emocionado una vez que Cassandra lo soltó, y corrió hasta los brazos de Keyla, lamiendo su rostro.

Ben se había acercado a mí para darme un beso en la mejilla, y luego saludando a Cassandra con un gran abrazo. Mi hermano mayor se iba a convertir en padre dentro de 8 meses, Keyla y Ben nos habían dado la noticia ayer, y mi alegría era gigante, al fin sería tía.

—¿Cómo te encuentras?— Pregunté con una enorme sonrisa y Ben tomó mis manos correspondiendo mi sonrisa.

—Nervioso, pero la felicidad no cabe en mí.— Dijo él con una gran sonrisa, y Keyla se acercó a nosotras, abrazando a su hermana mayor primero y luego a mí.

—Sí es niña le ponen mi nombre, ya dije.— Dijo Cassandra elevando sus cejas de manera sarcástica y la risa de mi madre Angélica se escuchó desde la cocina.

—¡Tú sueñas mucho, Cassandra!— Gritó mi madre desde la cocina.

Cassandra comenzó a reírse y Keyla se abrazó a su hermana.

—Puede ser.— Murmuró Keyla cerca del oído de Cassandra pero Ben y yo habíamos escuchado.

—Tenemos 8 meses para discutir los nombres.— Dijo Ben riéndose y Keyla lo besó.

—¿Saben algo? Capaz tenga un equipo de fútbol, el sexo con Ben es muy activo.— Dijo Keyla guiñándonos el ojo y yo comencé a reírme.

—Dímelo a mí.— Dijo Cassandra con una sonrisa sarcástica y mi sonrisa se borró, y Ben se hizo el loco y se alejó de nosotras.

—Qué bueno que todo queda en familia.— Dijo Keyla aplaudiendo y Cassandra me miró mientras alzó sus hombros.

—La verdad es que sí.— Dije y Cassandra me abrazó por la cintura, mientras besaba mi cuello con suavidad.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora