Habían pasado dos días desde que Emma estuvo en el apartamento de Cassandra, dos días sin verse, la rubia había tratado de no verla, pero si estaba al tanto de su salud.
—¿Todo bien?— Preguntó Hunter detrás de la rubia, pasó sus manos por su cintura y la abrazó suavemente.
Hunter se había quedado con Emma en su mansión, sus heridas en el rostro estaban sanando, pero mañana ya se marchaba a Londres.
—Tengo mucho trabajo, es todo.— Murmuró Emma y luego se volteó para estar frente al ojiazul.
Tocó su rostro con delicadeza y besó sus labios suavemente, el metió sus manos por debajo de su blusa y la apretó lentamente.
—Te amo.— Susurró Hunter en medio del beso.
—Y yo a ti.— Dijo la rubia y volvió a besarlo.
Estuvieron ahí besándose por unos minutos y luego se sentaron en el mueble de su habitación, Emma recostó su cabeza en el pecho de su novio y el acariciaba su espalda con delicadeza.
—¿Irás a Londres en nuestro cumple mes?— Preguntó Hunter acariciando su espalda.
—Sí, son cuatro meses ya, tengo mi regalo para ti.— Dijo Emma con una sonrisa.
—Y yo para ti, espero que te guste.— Dijo el ojiazul y la tomó de la barbilla para besarla suavemente.
...
Angélica cerró la puerta tras ella, y se acercó a Harper llena de rabia.
—¿Qué hiciste, Harper Barker?— Preguntó Angélica tan molesta.
Harper la miró y luego se sentó detrás de su escritorio, y trató de no ver la cara de su esposa.
—Estoy hablando contigo.— Dijo Angélica y se acercó a ella y tomó su barbilla para que la mirara.
—¿Cómo te diste cuenta?— Preguntó Harper muy seria.
—Son veinticinco años conociéndote, Harper Barker, y sé cuándo harás algo que me va a decepcionar.— Dijo Angélica seriamente.
—Angélica por favor.— Susurró Harper y cerró sus ojos.— No puedo dejar que le pase nada.
—¡No era la manera!— Gritó Angélica alterada.
Aquella mujer estaba roja de la ira, y sus ojos estaban a punto de caer en un llanto. Harper se levantó para poder abrazarla pero Angélica se quitó bruscamente.
—Pensé que no lo volverías a hacer.— Susurró Angélica y sus lágrimas bajaron por su rostro.— Hemos hablado de esto, Harper.
—Perdón.— Susurró la ojiverde y trató de acercarse a ella pero Angélica se alejó.
Su ojos marrones estaban tan cristalinos, rojos, y su labio temblaba, y se derrumbó.
Harper la abrazó y la sostuvo entre sus brazos, mientras ella lloraba, le dolía ver a su esposa tan rota y por su culpa.
—Si a Emma le pasaba algo me iba a morir yo.— Dijo Harper con suavidad.
—Había maneras de atraparlos, pero no asesinarlos.— Dijo Angélica y la miró, estaba tan decepcionada.
—Por dios Angélica, no iba a soportar verlos vivos.— Dijo la ojiverde.
—No quería que volvieras a mancharte las manos.— Dijo Angélica y se apartó de su esposa.
Limpió sus lágrimas con brusquedad y su rostro se puso serio, Harper la veía sin ningún tipo de expresión pero en el fondo estaba dolida por ver a su esposa así.
ESTÁS LEYENDO
En tú mirada (#2)
RomanceSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
