Cassandra se había quedado dormida en los brazos de Emma, pero unas voces hicieron que la despertara. Abrió sus ojos lentamente, y vió a la rubia durmiendo plácidamente, Cassandra se levantó con cuidado y comenzó a colocarse su ropa, y buscó su celular para ver la hora.
El reloj marcaba las 2:15 am.
Cassandra se acercó a la puerta y pegó su oído para escuchar las voces de afuera.
—Sal.— Una voz de un hombre se escuchaba tan lejana.
Cassandra tomó su arma, y caminó hasta la cama, y movió el cuerpo de Emma lentamente, la rubia se despertó, pero la ojiverde fue rápida y le hizo señas de que se callara.
Emma comenzó a vestirse rápidamente sin hacer ruido, su corazón latía con fuerza, y se acurrucó en la cama viendo como Cassandra se acercaba a la puerta nuevamente y volvía a pegar su oreja.
Y un fuerte sonido se escuchó caer por las escaleras.
Emma pegó un brinco de susto, y Cassandra le volvió a hacer señas de que se callara.
—Uh Hamilton.— Y una voz masculina se escuchó justo al lado de la puerta.
Cassandra se apartó un poco y quitó el seguro del arma.
—Levántate, y ponte detrás de mí.— Dijo Cassandra viendo a Emma seriamente.
La ojiverde estaba totalmente seria, y tomó con fuerza a Emma y la puso detrás de ella.
—Algo no anda bien, Emma.— Dijo la ojiverde viéndola totalmente seria.— Quédate en silencio y no te apartes de mí.
Emma asintió y sus nervios estaban a flor de piel, le asustaba escuchar aquellas voces y fuertes sonidos en la sala, su cuerpo comenzó a temblar, pero estar detrás de Cassandra le daba un poco de tranquilidad.
Cassandra no apartaba su vista de Emma y la puerta de la habitación se derrumbó con fuerza, la ojiverde no tuvo tiempo de disparar cuando unas manos la tomaron con fuerza quitándole el arma, Emma estaba llorando cuando un hombre más alto que ella la tenía tomada con fuerza del cuello.
Se parecía a Harper y Adam, sólo que ese hombre tenía a Emma casi ahogándola, tenía unos ojos azules igual que ella.
—Uh Hamilton.— Susurró una voz detrás de su oreja.
Cassandra como pudo golpeó su estómago con tanta fuerza haciendo que el hombre cayera en el suelo, y la ojiverde tomó su arma, y lo miró.
Aquellos hombres altos y con barbas de una semana eran gemelos.
Cassandra lo apuntó y el la miró con una sonrisa macabra, su gemelo se acercó a el aún con Emma entre sus brazos ahogándola.
—Suéltala.— Murmuró Cassandra sintiendo como su cuerpo temblaba de ira.
—No le haremos daño a nuestra sobrina, Hamilton.— Susurró el ojiazul que tenía a Emma tomada con fuerza por el cuello.— Mira, nos parecemos y todo.
—¡Oh Marlon! mira como nuestra pequeña Emma está temblando.— Dijo el gemelo que estaba en el suelo.
El gemelo que tenía a Emma tomada por el cuello, la soltó con brusquedad lanzándola al suelo.
—A jugar.— Dijo el ojiazul con una sonrisa y le lanzó una mesa de noche que estaba a su lado a Cassandra.
Uno de los gemelos tomó con fuerza las piernas de Cassandra, arrastrándola con fuerza a la salida, le quitó el arma y golpeó su rostro brutalmente.
Emma corrió hasta ella pero uno de los gemelos la tomó de la cintura y la levantó.
—Hoy aprendes el juego tradicional, pequeña Emma.— Susurró en su oído.
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En tú mirada (#2)
Lãng mạnSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
