Capítulo 5.

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—Bienvenida a New York, señorita Barker.— Dijo su chófer Josh y le abrió la puerta de su auto.

—Gracias Josh.— Dijo Emma con una agradable sonrisa y se subió al vehículo.

Al estar en New York le daba muchas ganas de salir corriendo a otra ciudad ya que la responsabilidad que conlleva es grande.

Aveces Emma se preguntaba como su madre Harper pudo manejar tantas empresas a sus 23 años y no volverse loca, como ella lo está haciendo. Aunque Emma le lleve el ritmo a su madre en los negocios, jamás será como ella, su madre era tan impecable con lo de ella y aún lo sigue haciendo, pero Emma a sus 22 años es una gran empresaria y modelo reconocida mundialmente, pero también paga todos los días por un masaje de relajación.

—¿Cómo estuvo Londres, señorita Barker?— Preguntó Josh mientras ponía en marcha el vehículo.

—Bien, un poco pesado, pero bien, ¿Te gustó mi regalo de navidad?— Preguntó Emma interesada mientras lo veía por el retrovisor.

—¡Sí! De verdad muchísimas gracias por haberle pagado la universidad a mi hijo señorita Barker, y por toda la comida que recibí el día de navidad, usted es un ángel.— Dijo Josh muy agradecido.

—No es nada Josh, tú hijo tiene un talento increíble y admiro muchísimo a las personas con muchas ganas de estudiar y salir adelante, sabes que cualquier cosa puedes contar conmigo.— Dijo Emma tocando su hombro y regalándole una cálida sonrisa.

...

Josh bajó el equipaje de Emma y las llevó a la mansión dónde vivía con su familia.

Al entrar a su casa había un gran silencio reinando, pero luego escuchó unas risas que provenían de la cocina, y rápidamente se acercó para ver a sus dos madres riéndose de algo que veían en el celular.

—¿Por qué se ríen sin mi?— Preguntó Emma colocándose sus manos en la cintura.

Angélica saltó de emoción al ver a su hija y corrió a abrazarla con fuerza, amaba a sus dos madres, pero le encantaba esos abrazos tan espontáneos y llenos de amor de su madre, Angélica.

—Mi pequeña ojitos lindos en casa, al fin.— Dijo Angélica mientras sonreía con felicidad y le daba un beso en la mejilla.

Emma siempre sentía emoción al verlas, amaba la relación de sus madres.

Luego de que el abrazo terminara vió a su madre Harper sentada en un banquillo del mesón de la cocina con una sonrisa, tan elegante como siempre, y misteriosa como nunca.

Así era Harper Barker.

Se levantó y abrió sus brazos para que su hija estuviera en ellos, su relación era profunda, Harper siempre ha sido su mentor en todo, pero era una mujer muy fuerte y casi nunca entendía sus actitudes, sólo Angélica lo hacía, pero cuando necesitaba a Harper siempre estaba ahí incondicionalmente, cruzaba países para estar con sus hijos cuando ellos se lo pedían.

—Te extrañé, cielo.— Dijo Harper suavemente.

—Y yo a ti, mami.— Dijo Emma para luego darle un beso en la mejilla.

—Al fin que estás aquí, podemos comer ya.— Dijo Angélica entusiasmada.— Ben ya viene, se estaba duchando.

Emma puso una cara de traviesa y lanzó su cartera al suelo para salir corriendo a subir las escaleras.

—¿Cuándo dejará de hacer eso?— Preguntó Angélica al ver a su hija correr por las escaleras.

—Nunca, es muy ociosa y lo sabes.— Dijo Harper riéndose.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora