Capítulo 43.

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Cassandra besó sus nudillos suavemente, y luego los acarició. Ella respiraba lentamente, le aturdía los pitidos de aquellas máquinas, y verla conectada a ellas, le daba dolor de cabeza, odiaba verla así, tan apagada y herida.

—Prometo estar a tú lado, prometo estar cuando decidas abrir tus ojos, prometo tomar tú mano cuándo te levantes, prometo estar aquí, junto a ti.— Su voz sonó en un susurro casi audible.

Besó su frente con delicadeza y la miró una última vez más, para luego salir de la habitación tan rota cómo jamás lo había estado.

Harper estaba recostada en la pared de al frente, tenía su cabeza gacha, y al ver a Cassandra salir de la habitación, recobró su compostura.

—Deberías ir a bañarte y comer algo, dentro de una hora haré todo el procedimiento para trasladar a Emma y Ben.— Dijo Harper viendo a la castaña con seriedad.— Hazme caso, Hamilton.

Cassandra la miró y luego pasó sus manos por su cabellera castaña, y suspiró.

—Viviré en tú hotel, hasta qué ella decida despertar.— Dijo Cassandra con firmeza.

Harper la miró fijamente y luego asintió, Cassandra bajó su cabeza un poco y respiró hondo.

—Nos vemos.— Murmuró Cassandra.

—No quiero, pero nos vemos.— Dijo Harper y pasó por su lado y tocó su hombro dándole dos pequeñas palmadas.— No es el momento, pero aún te quiero asesinar.

Cassandra volteó a verla y la miró fijamente.

—Es mutuo.— Dijo con seriedad.— Pero tienes que aceptarlo, al final me quedaré con tú hija, y luego con tú esposa, la familia crecerá.

Harper la miró con rabia y luego golpeó suavemente su espalda.

—Vete al carajo, Hamilton.— Dijo Harper empujándola y luego entrando a la habitación dejando a Cassandra sola en el pasillo.

...

Había pasado una semana entera desde el accidente de Emma y Ben, Cassandra había vivido en el hotel desde el primer momento en que Emma había sido trasladada ahí, tenía toda la atención médica que necesitaba, al igual que Ben.

Todas las mañana y noche iba a su habitación, se quedaba ahí por unas largas horas acariciando su mano y hablándole, pero ella seguía sin reaccionar.

Ben se estaba recuperando muy bien, Keyla había sido un gran apoyo para el, y también se la pasaba casi siempre atendiéndolo.

Harper y Angélica habían decidido vivir por un tiempo en Londres, aunque Cassandra las veía muy poco a los dos.

Angélica salió de la habitación de Emma, y miró a Cassandra sentada en el suelo viendo su celular con atención. Ellas nunca habían tenido una conversación, sólo lo cortés.

—Hey.— Angélica habló suavemente llamando la atención de Cassandra.

La castaña se levantó del suelo con cuidado, y guardó su celular en el bolsillo, y se recostó en la pared viendo a la mamá de Emma.

—Hola.— Dijo Cassandra viéndola y Angélica se acercó un poco a ella y la miró.

—¿Cuánto tiempo llevas ahí?— Preguntó Angélica cruzando sus brazos contra su pecho.

—No lo sé, una hora quizás.— Murmuró Cassandra.

Angélica asintió lentamente y bajó la cabeza mirando al suelo, estuvieron unos minutos en silencio y luego levantó la vista para ver a Cassandra, quién estaba de perfil viendo a la puerta con mucha atención.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora