Capítulo 26.

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—Acércate.— Murmuró Cassandra viéndolo fijamente, la vena de su frente estaba totalmente marcada y el frío en ese momento la estaba quemando.

—¿Sabes qué estás a punto de morir?— Preguntó el ojiazul sacándose una navaja de su bolsillo trasero, su sonrisa siniestra estaba presente en cada momento.

—Eso lo averiguaré.— Murmuró Cassandra sin ningún tipo de expresión.

Toda su ropa estaba llena de sangre al igual que sus manos, su pierna derecha dolía demasiado por la herida, y dió un paso con dificultad.

Marlon la tumbó contra el suelo y comenzó a golpearla con tanta fuerza, Cassandra golpeó su rostro haciendo que el gemelo se cayera de encima de ella. El levantó la vista y sonrió maliciosamente y escupió sangre.

Se levantó y luego caminó hasta la camioneta y con su navaja comenzó a espichar los cauchos. 

—Ninguna saldrá de aquí.— Dijo Marlon volteándose para ver a Cassandra.

La ojiverde se levantó con dificultad y como pudo corrió hasta el y todo su cuerpo cayó con el en el suelo, sus puños iban con tanta frecuencia, la rabia la estaba cegando tanto que no sentía el dolor físico, y ver a Emma en el suelo con rostro lleno de sangre, la enloqueció de tal manera.

—Vas a arrepentirte de lo que hiciste.— Dijo Cassandra golpeándolo con tanta fuerza.

Y en su pierna izquierda Marlon clavó el cuchillo ahí.

Cassandra soltó un quejido de dolor pero aún así no se quitó de encima, el rostro del ojiazul estaba totalmente lleno de sangre, había roto su nariz al igual que sus labios.

El trató de empujarla pero la fuerza y la rabia de Cassandra eran más fuertes, aquella mujer estaba endemoniada encima de el. Le quitó el cuchillo de la mano con fuerza y se lo clavó en el estómago.

—¿Te gusta?— La voz de la ojiverde era temblorosa pero llena de maldad.

El escupió sangre y trató de quitársela de nuevo, pero Cassandra volvió a darle un golpe en su rostro con fuerza y quedó ahí noqueado.

Cassandra se quitó de el, y se arrastró como pudo hasta el lugar donde estaba tirada Emma, la tomó con cuidado y comenzó a darle pequeños golpes en el rostro.

—Despierta por favor.— Su voz seguía temblorosa y sus golpes fueron más rápidos.

Emma abrió sus ojos con dificultad y sintió como el dolor se apoderaba de ella, al reaccionar por completo vió como Cassandra estaba llena de sangre, y sus ojos estaban azules, y sintió tanto miedo.

—Necesito que te levantes.— Murmuró Cassandra con dificultad.

Emma se levantó con pesadez y vió a Marlon tirado en el suelo con un cuchillo clavado en su estómago, pero aún seguía vivo.

—Cassandra.— Murmuró Emma y la ojiverde tomó su rostro para que la mirara con atención.

—Abre la puerta del copiloto y saca un arma que está debajo del asiento.— Murmuró Cassandra y Emma se levantó con cuidado.

La rubia caminó hasta el auto y vió al gemelo tirado sangrando por todos lados y sintió náuseas al verlo, jamás había estado en una situación así. Abrió la puerta y buscó el arma sacándola, y luego caminó hasta donde Cassandra, pero unas manos la agarraron por los tobillos y cayó bruscamente al suelo.

Emma le dió una patada en toda la cara y luego tomó el arma rápidamente, por suerte sabía como quitarle el seguro, y apuntó nerviosamente a la cabeza de el gemelo y disparó.

Y una bala impactó en todo el centro de la cabeza.

Emma comenzó a llorar con fuerza y luego se levantó y sus nervios la traicionaron, y comenzó a vomitar.

—Emma, respira.— Dijo Cassandra con un poco más de fuerza viendo a la rubia vomitando.

Emma temblaba y no podía creer que todo lo que vivió haya sido real, pero cuando vió a Cassandra totalmente pálida en el suelo y perdiendo mucha sangre, corrió hacía ella y levantó su cabeza acostándola en sus piernas.

—Tienes que subir y buscar alguno de los celulares y llamas a Ben.— Dijo Cassandra con dificultad y comenzó a toser.

Ya estaba amaneciendo y aquel frío le estaba haciendo daño.

—Tú puedes entrar sola, Emma.— Murmuró.— Por favor anda.

Emma seguía llorando, pero no pensaba dejar a Cassandra tirada sola al lado de un muerto, y como pudo la levantó del suelo y la metió nuevamente en la mansión. La ojiverde soltaba quejidos de dolor, y una lágrima se resbaló por su mejilla.

—Ya vuelvo.— Susurró Emma y la dejó recostada en en una pared.

Emma corrió por las escaleras y como loca buscó su celular al llegar a la habitación, al encontrarlo lo encendió y vió la hora, y el reloj marcaba las 5:30 am.

Buscó en sus contactos a Ben y lo llamó.

¿Emma?— La voz de Ben sonó somnolienta.

—Ven a la mansión, y no te hagas el loco, sabes de que hablo.— Dijo Emma desesperada.

Y colgó.

Al llegar hasta la planta baja vió a Cassandra con sus ojos cerrados, estaba totalmente pálida y Emma se acercó a ella y la abrazó, y comenzó a llorar mientras la tenía en sus brazos.

—Emma.— Murmuró la ojiverde.— No sientas miedo, estoy contigo.

Pero el cuerpo de la rubia temblaba tanto que no podía controlarlo, sus nervios la tenían mal, y se aferró más a Cassandra.

—No moriré, pero me estoy quedando inconsciente.— La voz de Cassandra sonó tan dolida y Emma levantó su rostro para verla.

Y sus ojos se cerraron completamente, quedándose sola en la mansión.

Se abrazó a ella nuevamente y comenzó a llorar, no podía evitarlo, pero al ver la pierna izquierda de Cassandra sangrando sin parar, se rompió la camisa para apretar la herida y evitar la pérdida de sangre.

—Despierta Cassandra, por favor.— La voz de Emma sonó temblorosa y la veía con miedo, con mucho miedo al no ver esos ojos verdes. —No me dejes sola, por favor.

Pero estaba sola, con dos muertos en aquel lugar, y Cassandra inconsciente.

Emma la acomodó un poco y se levantó con cuidado, y caminó hasta la sala dónde estaban los cuadros, y vió el cuadro de su mamá y lo quitó con rabia de la pared, viendo en el hueco su expediente.

"Harper Barker Evanson."

Perfil Psicológico.

Busca en el laberinto, los expedientes de los familiares más peligrosos están en el laberinto, sigue el hilo de sangre.

Atentamente; Dietrich Barker, 1999".

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora