Sus ojos se abrieron lentamente, su cabeza dolía tanto, y una mano estaba en su cintura, se volteó un poco para ver a Hunter dormido a su lado, los dos estaban desnudos, no recordaba mucho después de la conversación que tuvo con Cassandra, y lo mucho que se arrepentía de haberle dicho esas cosas.
—Dios.— Murmuró la empresaria sintiendo el dolor de su cabeza y su cuerpo.
Se levantó con cuidado para no despertar a Hunter, y caminó sigilosamente al baño, se miró al espejo y su cara era un poema, sus ojos azules estaban más azules que nunca y su cabello era un desastre, tenía varios chupones por sus senos.
Estuvo media hora metida en la bañera, y se durmió como unos 20 minutos ahí, pero luego salió ya limpia y se vistió con ropa deportiva negra, su cabello estaba mojado, y buscó sus lentes de sol, ya que no aguantaba la luz.
—Cielo.— Susurró Hunter, su voz estaba ronca y un quejido de dolor escapó de sus labios.
—Báñate, te espero en el restaurante para desayunar.— Dijo suavemente la rubia y se acercó a el para darle un beso en la frente.
—Te amo.— Dijo el chico con una pequeña sonrisa.
Emma sonrió y luego se marchó de la habitación. Bajó al restaurante, y vió a Keyla con Ben hablando, Cassandra estaba con ellos pero ella veía algo en su celular y estaba muy concentrada.
—Hola chicos.— Dijo Emma llegando a la mesa.
—Emma la borracha.— Dijo Keyla con una sonrisa.— Bueno todos terminamos borrachos, menos la chef, ¿Cómo te sientes?
—Estoy bien, me duele demasiado la cabeza pero bien.— Dijo Emma bebiendo agua.
—Después de desayunar te doy unas pastillas.— Dijo Ben bebiendo de su jugo.— Por cierto, nuestra madre Harper llamó, y quería hablar contigo urgente.
—Uy, problemas en el trabajo.— Dijo Cassandra sin despegar su vista del celular y su voz sonó tan sarcástica.
Emma volteó los ojos y tomó el celular de Ben para llamar a su madre, se alejó de la mesa y fue a la terraza para tener privacidad.
—Emma.— Fue lo primero que dijo Harper al contestar la llamada.
—Madre, lamento no haber tomado el celular.— Dijo Emma un poco nerviosa.
—Tranquila, ¿Cómo te sientes? Tú madre Angélica te manda un abrazo.— La voz de Harper sonaba tan seria y eso intimidaba mucho a la rubia.
—Estoy bien, dile que también le mando un abrazo y que la extraño.— Dijo Emma suavemente.— ¿Qué ha pasado? Ben me dijo que necesitabas hablar conmigo urgente.
—Hemos perdido una gran cantidad de dinero en Italia, 100 millones para ser exactos, hubo un tiroteo en el hotel de Roma, y una gran explosión en nuestro edificio, estimo que serían unos 100 millones, pero sabes que son más.— Dijo Harper, ahora si le aterraba la voz de su madre, estaba tan seria.
—Dios, ¿Cuándo pasó todo esto?— Preguntó Emma sorprendida.
—Eso deberías responderlo tú Emma, todo lo que tengo es tuyo y esta a tú nombre, eres la cabeza de este imperio, y lo único que haces en estos momentos es estar con una gran resaca después de una fiesta en Ibiza, ¡Maldita sea Emma! ¡Resuelve ese maldito problema ahora!— La voz de su madre la hizo temblar tanto que comenzó a llorar.— Dios Emma, ¿Qué demonios te está pasando? Antes no estabas tan distraída ¡Carajo!
Emma empezó a llorar por el fuerte regaño de su madre, sentía su cabeza doler con más fuerza y su pecho empezó a dolerle.
—Lo siento, mamá.— Murmuró la rubia sollozando.
—No me pidas perdón, sólo sé responsable como la adulta que eres y demuéstrame que puedes manejar esto tú sola, porqué si no puedes Emma, tomaré de nuevo las riendas de todo.— Dijo Harper con su voz neutral, se podía sentir que su madre estaba tan molesta.
Harper colgó el celular y Emma comenzó a llorar con más fuerza, le había dolido tanto el regaño de su madre, jamás la había regañado de esa manera y mucho menos colgarle una llamada dejándola rota.
—Emma, ¿Qué pasa?— Ben había llegado a la terraza dónde se encontraba y al verla llorar el la abrazó.
—Mamá me regañó tan feo, el hotel en Roma se hizo añicos y yo no lo sabía Ben, se supone que estoy al mando de todo y no sabía de eso, ¡Qué estúpida soy!—Emma lloraba tanto, se sentía tan decepcionada de ella misma y fallarle a su madre Harper era uno de sus miedos.
—Tranquila pequeña, nos equivocamos aveces, somos humanos, y no eres estúpida, tú puedes con esto y más.— Dijo Ben consolando a su hermana quién lloraba con más fuerza.
—Debo viajar a Roma, no puedo seguir en Ibiza, debo asumir una responsabilidad.— Dijo Emma separándose un poco de su hermano y limpiando sus lágrimas.
—Te acompañaré.— Dijo Ben sonriéndole a la rubia.
—No Ben, es mejor que te quedes aquí con los chicos, y si te necesito te llamaré de inmediato, por favor, disfruta por mí.— Dijo Emma y besó su mejilla.
La rubia se despidió de Keyla y Trevor, y fue hasta su habitación para hacer la maleta, y al entrar Hunter ya iba de salida.
—Hey, ya iba al restaurante.— Dijo Hunter y luego se dió cuenta de que algo iba mal al ver a su novia roja por haber llorado.
—Debo viajar a Roma, surgió un accidente en el hotel que se encuentra allá.— Dijo Emma y comenzó a alistar sus cosas.
—Amor si me necesitas puedo ir contigo.— Dijo Hunter deteniéndola para que ella lo mirara.
—Sé que sí cielo, pero iré sola, por favor sigan disfrutando sin mí, apenas termine regresaré.— Dijo Emma y le sonrió a su novio.
—Te amo, cualquier cosa por favor no dudes en hablarme.— Dijo el chico y Emma lo besó.
—Te amo más.— Susurró Emma.
...
Al llegar al aeropuerto, el avión Barker ya estaba listo para despegar y su piloto la estaba esperando para ir a Roma.
Una camioneta se estacionó al lado de la camioneta de Emma, y Cassandra se bajó, caminó hasta ella con una maleta.
—Déjame acompañarte, Emma.— Dijo Cassandra viéndola a los ojos, no había rastro de su maldad en esos ojos verdes.
—¿Por que permitiría eso?— Preguntó Emma, sus ojos seguían rojos por el llanto.
—Sé que no quieres ir sola, te haces la dura con todo esto, no finjas conmigo Emma, sé lo que sientes, déjame acompañarte y ayudarte en esta situación.— Su voz y su mirada se notaban tan verdaderas.
Emma sólo suspiró y subió al avión dándole a entender que también subiera ella.
Una vez dentro, ya estaba todo listo para despegar, Emma se colocó su cinturón y bebió un poco de agua, su cabeza aún seguía doliendo.
Cassandra le extendió unas pastillas y Emma sólo la miró y las tomó, se tomó una y luego cerró sus ojos.
—Vas a estar bien.— Dijo Cassandra mientras veía por la ventana.
—No entiendo tus actitudes, un día eres despreciable conmigo, y al otro, me tratas como si no quisieras dañarme.— Dijo Emma posando su vista en la ojiverde.
Cassandra suspiró y luego volteó para ver a la rubia, esos ojos verdes no estaban brillando, estaban apagados y se veían cansados.
—No me gusta verte sufrir, algo dentro de mí se retuerce al verte llorar, y no puedo permitir que sufras así.— Dijo Cassandra con su respectiva voz ronca.
—Quisiera entenderte.— Dijo Emma y bebió más agua, y cerró sus ojos.
—Yo también quisiera que lo hicieras.— Murmuró la ojiverde y volteó su vista a la ventana viendo como el avión despegaba.
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En tú mirada (#2)
RomanceSus ojos podrían ser los más hermosos que haya en el mundo, pero su mirada podría matar a quién quiera a su paso, envenenar tú alma y arder en el infierno con ella, pero también podría sanarte del mal en el que estás, aunque desgraciadamente ella se...
