Capítulo 44.

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Cassandra dejó la carta en la mesa de noche, y luego se acercó a Emma lentamente, acarició su mejilla con nostalgia y poco a poco se acercó a ella, dándole un suave beso en su mejilla.

—Te amo.— Susurró suavemente una vez que se apartó.— Más qué a nada.

Su mirada se perdió por unos largos minutos en su rostro, sintiendo como su corazón dolía poco a poco, verla postrada en esa cama, sin reaccionar, la quemaba tanto por dentro qué era insoportable.

Besó su mano con delicadeza y luego se marchó.

Harper estaba en la recepción de su hotel, hablando con un hombre alto, y con un traje negro. La empresaria al ver a Cassandra, le hizo señas de qué se acercara.

—Vamos a mi suite.— Dijo Harper seriamente.

Los tres entraron al elevador, y una vez que llegaron al piso de la suite, caminaron hasta la puerta y entraron. Cassandra se acercó al gran ventanal, y miró la vista qué le brindaba aquella habitación.

—Dile lo qué investigaste.— La voz de Harper sonó con seriedad, y se acercó a su bar para servirse una copa de vino.

El hombre alto se quitó sus lentes de leer y lo guardó en su bolsillo, Cassandra se volteó para verlo, y su mirada verdosa se posó en aquél hombre con tanta seriedad.

—El accidente de Emma y Ben fue provocado.— Comenzó a hablar el hombre.— La camioneta qué impactó en el vehículo de los chicos, no era porque un borracho venía pasando casualmente.

Cassandra sintió su sangre hervir, y metió sus manos en su chaqueta.

—Literalmente, sí era un borracho, pero lo embriagaron y lo drogaron al propósito, tenía una deuda con la persona qué había mandado a ocasionar el choque, pero por suerte, él quedó vivo, y de inmediato fuimos con el, tratamos de sacar más información, pero lo único que salió de su boca fue, que el accidente venía planeando desde hace semanas.— Dijo aquél hombre.

—¿Y dónde se encuentra el?— Preguntó Cassandra viéndolo con atención.

—Está muerto.— Dijo.

Cassandra miró a Harper, y la empresaria tenía su vista puesta en su copa.

—Al segundo día del accidente, amaneció muerto en su habitación, dejé a un hombre vigilándolo, pero en un descuido de el, entraron a su habitación y lo asesinaron.— Dijo.— En las cámaras sólo se veían a las enfermeras del hospital, y la seguridad fue manipulada.

Cassandra se acercó al bar y se sirvió un whisky, y lo bebió de un sólo trago.

—Esto va a terminar tan lindo.— Susurró Cassandra sirviéndose otro trago.

—Eso espero.— Murmuró Harper.

Cassandra volvió a tomarse otro trago, y luego apuntó hacía el hombre alto.

—¿Cómo te llamas grandulón?— Preguntó Cassandra viendo el hombre con su semblante serio.

—Dylan.— Dijo.

—¿Eres bueno usando un arma?— Preguntó la castaña sin dejar de verlo.

—Soy experto.— Dijo Dylan con una sonrisa.

—En esta habitación, la única con la puntería perfecta soy yo.— Dijo Cassandra mirando a Harper con una sonrisa sarcástica.— Esta de aquí es una vieja cansada.

Harper la miró seriamente y le quitó el vaso.

—No ando para jueguitos, Hamilton.— Dijo Harper sin apartar su vista de ella.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora