Capítulo 53.

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Cassandra se bajó de su camioneta y caminó hasta la entrada del hotel Barker's, su corazón latía con fuerza y era un poco molesto, se sentía nerviosa, pero podía disimularlo bien.

Tenía un vestido negro escotado en la parte de sus senos y espalda, y unos tacones del mismo color, haciéndola ver más alta de lo que ya era, su cabello estaba liso y tenía un maquillaje increíble haciendo resaltar sus ojos verdes.

Miró el reloj en su celular, y marcaba las 7:30 pm, justo la hora que había quedado en pasar buscando a Emma para ir al Shakespeare's Globe Theatre.

Justo cuando iba a entrar vió a Harper salir del ascensor y caminar hasta ella.

—Hamilton.— Dijo Harper viéndola con seriedad.

—Suegrita.— Y una sonrisa burlona apareció en su rostro.

Harper rodó los ojos y luego caminó un poco más hacía la salida y encendió un cigarrillo, Cassandra se colocó a su lado y Harper le ofreció uno, pero ella lo rechazó.

—Creo que deberías entregárselo tú.— Murmuró Harper sacando la carta de su chaqueta y entregándosela.

Cassandra la tomó y la miró por unos segundos y luego la guardó en su cartera de mano.

—Lo haré.— Murmuró.

Y se quedaron en silencio viendo los carros pasar, y las personas caminar.

—No te daré el típico discurso de que cuides a mi hija y no la lastimes, y toda esa mierda.— Inhaló el humo de su cigarrillo.— Emma es capaz de cuidarse por sí sola.

—Lo sé.— Dijo Cassandra viendo los carros pasar y sentir el viento frío de Londres golpear su cuerpo suavemente.

—Sé que le harás bien.— Susurró Harper y luego expulsó el humo de su boca.

—También lo sé.

—Pero te pido una cosa.— Lanzó el cigarrillo al suelo y lo aplastó con sus botas y la miró fijamente.— Busca el valor para vivir esta vida junto a ella, sé que deseas morir, pero busca cualquier cosa que te retenga en este maldito mundo, y dale la vida feliz a mi hija como ella lo ha deseado, busca también un momento de felicidad en tú miserable vida, y manda todo al carajo.

Cassandra bajó la cabeza y suspiró.

—Amo a tú hija.— Susurró.— No te prometo nada, pero si te aseguro que la haré feliz hasta que pueda respirar.

Harper metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta y miró al frente.

—La vida es buena, Hamilton.— Dijo Harper viendo el cielo estrellado de Londres.— Mereces vivir aunque sea un poco de ella.

—Gracias.— Murmuró Cassandra y Harper la miró y una pequeña sonrisa se formó en sus labios.— Me quieres lo sé, lo presiento aquí en mi jodido corazón.— Su voz sonó sarcástica y Harper sonrió de manera divertida.

—Sí te quiero, animal.— Dijo viendo al frente.— Quiero verte feliz.

Cassandra sonrió y suspiró.

—También te quiero.— Susurró.

Unas manos frías tocaron sus brazos, y Cassandra se volteó para ver a Emma con una sonrisa, y sintió como su corazón se detenía.

Aquella mujer estaba deslumbrante, su vestido blanco perla caía tan elegante sobre su cuerpo, sus senos resaltaban tan perfectos, y su pierna derecha escotada la hacía lucir divina. Su cabello estaba ondulado, y su maquillaje era suave, pero sus ojos azules resaltaban tanto como unos zafiros.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora