Capítulo 41.

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Emma bajó las escaleras, y vió a Ben en la entrada de la mansión junto a Keyla, se estaban besando y dándose abrazos, se veían tan adorables.

—Ups.— Dijo Emma acercándose a ellos con una sonrisa pícara.

Ben se alejó un poco de Keyla con una sonrisa, y la abrazó por la cintura.

—¿Y usted señorita viene de alguna habitación roja? ¿Específicamente la de una ojiverde mirada macabra?— Preguntó Keyla con una sonrisa divertida mientras Ben la abrazaba por detrás.

—Puede ser.— Dijo Emma sonriendo.— Estoy un poco cansada, me iré al hotel.

—Vamos, tengo asuntos muy importantes qué atender mañana.— Dijo Ben dándole un beso a Keyla en la mejilla.

—Saben qué pueden quedarse aquí.— Dijo Keyla.

—Lo sé, pero en estos momentos es una gran tentación para mí.— Dijo Emma con una sonrisa avergonzada y pidió que le trajeran su auto.

—Nos vemos mañana, cielo.— Dijo Ben acercándose a los labios de Keyla y besándola suavemente.

Keyla lo abrazó y besó su mejilla, para después despedirse de Emma con un abrazo. El valet parking había llegado con el auto de Emma, y Ben tomó las llaves para manejar.

—¿Cómo te sientes?— Preguntó Ben una vez que puso en marcha el vehículo.

Emma suspiró y se colocó su cinturón de seguridad, y luego miró a Ben, quién manejaba con mucha atención.

—La quiero, Ben.— Dijo Emma en un suspiro.

—Lo sé, pequeña.— Murmuró su hermano.— Cassandra es una gran mujer.

—¿Ella nunca te ha contado de su infancia?— Preguntó Emma viéndolo con mucha atención.

—Emma, sé todo de Cassandra.— Dijo deteniéndose en un semáforo que marcó rojo.— Pero ella decidirá cuándo contártelo, sé paciente.

—Me duele ver qué en el fondo sufre.— Murmuró.

—Ella es fuerte aunque no lo sabe.— Dijo.— Y espero que la ames a pesar de todo, así como yo la amo a ella.

Emma miró a su hermano con una pequeña sonrisa, y tomó su mano.

—Eres un ángel.— Susurró Emma viendo a su hermano con una sonrisa.

—Tú igual, Emma.— Dijo Ben viendo a su hermana y se acercó a ella para darle un beso en la frente, y luego colocar el auto en marcha.

Emma miró por la ventana, apenas el reloj marcaría las 3:10 am, y la ciudad seguía en movimiento, Ben tenía su vista en el camino, y Emma tomó su mano mientras el manejaba.

Pero lo único que vió fue el destello de las luces y los vidrios rotos en el suelo, sintiendo los gritos de su hermano tan lejano, y poco a poco sus ojos se cerraban.

...

Cassandra salió de su habitación, se había despertado más temprano de lo normal, sintiendo que no podía volver a conciliar el sueño. Se dirigió a la cocina, y escuchó unos llantos, mientras más se acercaba, podía reconocer ese llanto, y provenía de Keyla.

Eran las 5:30 am, y Cassandra al ver a su hermana llorar tan fuerte mientras tenía el celular en la oreja, corrió hasta ella y levantó su quijada para que la viera.

—¿Qué pasa, Keyla?— Preguntó Cassandra desesperada al ver a su hermana con una crisis nerviosa.

—Necesito...— Dijo en una pausa tratando de ordenar sus palabras.— Ben y Emma tuvieron un accidente.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora