Capítulo 35.

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Cassandra subió a Emma en su camioneta y luego subió ella, la rubia miraba aquella mujer tan seria pero con un poco de pizca sarcástica en ella.

—¿A dónde me llevas?— Preguntó Emma colocándose el cinturón torpemente, pero Cassandra al ver que no podía colocárselo, la ayudó.

—A seguir la noche en mi cama.— Dijo Cassandra saliendo de la mansión.

Emma no artículo ni una palabra, porque era lo que más quería, estar a solas con ella, en su cama. Pasaron unos 20 minutos y Cassandra llegó a su apartamento y guardó la camioneta de Emma en su garaje.

—Ayúdame a bajarme de esta bestia.— Dijo Emma molesta sin poder quitarse el cinturón ya que veía todo borroso.

—Pareces una niña, quién creería que ya tienes 24.— Dijo Cassandra quitándole el cinturón y bajándola de la camioneta.

—Déjame en paz, Hamilton.— Dijo Emma viéndola con una sonrisa divertida.

Cassandra cerró la puerta de la camioneta y luego tomó la mano de Emma con firmeza llevándola hasta su habitación, la lanzó a la cama boca abajo y le dió una nalgada fuerte.

—Eso dolió.— Dijo Emma volteándose para verla.

—Era la idea.— Susurró Cassandra.

Quitó los tacones de Emma y luego dejó un suave beso en su pies y levantó la vista para verla. Amaba esos ojos verdes llenos de lujuria y deseo, no podía resistirse ante sus gestos o su mirada macabra.

—Te traeré agua.— Dijo Cassandra y se levantó para acercarse a la boca de Emma y besarla suavemente.

Pero Emma la tomó del cuello con fuerza haciéndola que se quedara encima de ella.

—No, quédate conmigo.— Susurró Emma entre sus labios.— Quiero hablar contigo.

—¿Sobre qué?— Preguntó en un susurro Cassandra viendo esos ojos azules. 

—Quiero saber a dónde fuiste.— Dijo Emma viéndola fijamente.

Cassandra suspiró y luego se acostó a su lado, Emma se colocó de lado para verla mejor, viendo el perfil de Cassandra dejándola completamente hipnotizada.

—Estuve en Ámsterdam, y luego fui a Grecia.— Dijo Cassandra viendo al techo.— Me sumergí en el trabajo.

—¿Por que nunca me escribiste?— Preguntó Emma y luego tomó el rostro de Cassandra.— Me volví adicta a tú voz, a tú acento, pero sobre todo a tú mirada.

Cassandra le sonrió y tomó su mano para besarla suavemente.

—Créeme Emma, todo eso que sientes por mí, en algún momento se va a desvanecer.— Susurró viéndola a los ojos firmemente.

Emma suspiró y luego recostó su cabeza en el pecho de Cassandra, sintiendo los latidos de su corazón.

—Te amo.— Murmuró Emma.— Quiero entrar en ti, conocerte más, ¿Por qué no me dejas?

—Emma.— Susurró Cassandra y luego acarició el Cabello de ella.— Hablaremos de esto en otro momento, te quitaré la ropa.

—Eres tan odiosa.— Dijo Emma viendo a Cassandra levantarse y luego quitándole su vestido.

—¿Ah si?— Su voz sonó tan picará viéndola a los ojos con una sonrisa divertida.

Una vez que Emma estuvo sólo con su ropa íntima, se abrigó rápidamente y se enrolló en la cama de Cassandra quitándole la vista por completo.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora