Capítulo 34.

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Emma comenzó a lamer su intimidad con suavidad, jamás le había hecho sexo oral a una mujer, pero el sabor de Cassandra le estaba derritiendo completamente. Su lengua se profundizó más en ella penetrándola con lentitud y luego estimulaba su clítoris.

—Nada mal, Barker.— Susurró Cassandra viéndola.

Emma le guiñó el ojo, y luego besó su intimidad como si fuera su boca, y luego de un rato, la penetró con dos de sus dedos.

Cassandra tenía sus ojos cerrados, y sólo suspiraba y se mordía el labio con fuerza. Emma se acercó a su boca y la besó con delicadeza, pero sus embestidas fueron más rápidas. Cassandra tomó su cabello con tanta fuerza, haciendo que Emma gimiera, y a los segundos sintió sus dedos penetrar su intimidad.

—Te odio tanto.— Murmuró entre gemidos Emma, sintiendo como aquella mujer la penetraba con fuerza mientras jalaba su cabello.

—Nena, no sabes lo mucho que ese sentimiento desborda en mí.— Su voz sonó tan ronca que dolía.

Cassandra la penetró con fuerza y con su pulgar estimulaba su clítoris, pero luego de un rato, colocó a Emma debajo de ella y abrió sus piernas para acomodarse entre ella.

Y sus centros tan mojados se tocaron, los movimientos de Cassandra comenzaron suave, Emma acarició su espalda y besaba su cuello mientras ella se movía, pero luego fue aumentando.

—Cassandra.— La voz de Emma sonó en un gemido ahogado al sentir como Cassandra se movía con rapidez.

Sus uñas se clavaron en su espalda rompiéndola, sentía que iba a estallar, estaba tan caliente que su centro dolía. Cassandra pasó su lengua por su cuello y luego por su oreja con tanta suavidad, y dejó sus labios ahí.

Y fue justo ahí que comenzó a gemir en silencio, en su oído.

—Me estás matando.— Susurró Emma cerrando sus ojos con fuerza.

—Y tú me estás reviviendo.— Susurró Cassandra.

Emma colocó sus manos en el trasero de Cassandra y las apretó con fuerza, y al cabo de unos segundos, sintió como Cassandra se movía con fuerza llegando junto a ella. El orgasmo golpeó sus cuerpos de manera devastadora, haciendo que Emma gritara con fuerza, pero agradecía que la música estuviera alta.

Su respiración fue descontrolada y sus cuerpos estaban totalmente sudados.

Cassandra se quedó ahí en su pecho tratando de recuperarse, y Emma acariciaba su espalda con suavidad.

—Te amo.— Susurró Emma.

Cassandra besó su barbilla y luego volvió a acostar su cabeza en el pecho de la rubia.

—También te amo.— Murmuró Cassandra.

Emma sintió como su corazón comenzaba a volverse más loco de lo que ya estaba, aquellas tres palabras habían sonado tan perfectas.

—Ya extrañaba tú estúpido acento británico.— Dijo Emma con una pequeña sonrisa.

—Jetzt spreche ich nur noch in dieser Sprache mit dir.— Dijo Cassandra en alemán con una sonrisa burlista y luego levantándose cuidadosamente de Emma.

—Ich spreche es auch.— Dijo Emma viéndola con una sonrisa sarcástica.

El acento Alemán en Cassandra la hacía lucir tan jodidamente sexy.

Emma se levantó y comenzó a vestirse igual que Cassandra, y una vez que estuvieron listas, vió la oficina de su madre hecha un desastre, así que simplemente salieron de ahí con miradas cómplices.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora