Capítulo 33.

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Sus ojos se abrieron lentamente, la luces estaban apagadas, y agradeció por eso, ya que tenía un gran dolor de cabeza, trató de despertarse por completo, y al hacerlo, se dió cuenta que estaba en su habitación.

Ben estaba acostado a su lado, con su pijama, estaba abrigado y tenía su mano en la cintura de Emma. La rubia buscó su celular, y lo encontró a su lado en la mesa de noche y lo tomó para ver la hora, y el reloj marcaba las 4:50 am.

Y suspiró.

Soñar con Cassandra había calmado todo sus nervios o miedo, no sabía lo mucho que necesitaba aquella mujer, extrañaba tanto ese verde de sus ojos, todo de ella.

Ben se movió un poco, y luego abrió sus ojos para ver a Emma.

—¿Cómo te sientes?— Preguntó Ben con su voz ronca y pasando sus manos por su rostro.— Te desmayaste, y nuestra madre Angélica dijo que era mejor acostarte, entraste en una crisis nerviosa.

—Me duele mucho la cabeza.— Susurró Emma.

—A tú lado están las pastillas, mamá dijo que eso pasaría cuando despertaras.— Dijo Ben señalando la mesa. 

Emma tomó una pastilla y luego bebió agua para pasarla, y volvió a acostarse. Ben se acercó a ella y la envolvió en sus brazos.

—Siento que hayas tenido que vivir eso.— Susurró Ben.

—Me siento tan cansada.— Murmuró Emma y se abrazó más a su hermano, colocando su cabeza en su pecho.

Ben besó su cabeza, Emma cerró sus ojos y luego sintió como el sueño la vencía, al igual que su hermano.

...

3 meses después.

Ben llegó a la mansión, y caminó hasta la oficina de su madre para comentarle una opinión, pero al llegar vió a Harper sentada detrás de su escritorio con unos papeles de frente, y un bolígrafo en su mano, miraba aquellos papeles con tanta atención y luego suspiró.

—¿Pasa algo?— Preguntó Ben al ver a su madre inquieta.

—Son los papeles del divorcio.— Murmuró Harper viendo a su hijo.— Han pasado tres meses y aún no soy capaz de firmarlo.

Ben se acercó a ella y luego se sentó delante de su madre y tomó su mano.

—¿Luchaste por ella o sólo la dejarás ir tan fácil?— Preguntó Ben mirándola a los ojos con atención.

—Tengo miedo de perderla.— Susurró Harper y sus ojos estaban apagados.

—No pueden terminar algo que aún sigue con vida.— La voz de Ben sonó tan sincera.— Mañana es tú cumpleaños y el de Emma, no decaigas de esa manera.

—Lo sé, sólo no quiero seguir decepcionándola más.

—No lo hagas entonces.— Murmuró su hijo sin dejar de verla.— Yo creo en ti mamá, creo en nuestra familia, creo que ya no eres aquella persona que sólo sentía maldad en su sangre, eres otra, alguien mejor, no dejes que esto muera, lucha por salvarlo, porque sabemos perfectamente que ella siente lo mismo por ti, todos los días me manda un mensaje preguntándome por ti, que si ya comiste, que si ejercitaste, o a dónde has ido.

Harper levantó la vista para ver a Ben, y una chispa en sus ojos comenzó a nacer.

—¿Te pregunta por mí?— Preguntó Harper intrigada.

—Y mucho, es hasta un poco fastidioso sus mensajes a las 7 de la noche preguntándome si cenaste.— Dijo Ben con una sonrisa.

—Desde hace dos meses no me habla, y no nos hemos visto desde que se fue a España.— Susurró Harper.

En tú mirada (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora